Hay muchas respuestas a esta pregunta: el gobierno, los empresarios de los medios, Google y Facebook, la Inteligencia Artificial, los influencers… . Pero antes que ellos hay otro gran culpable…
El mundo colapsa todos los días. Guerras, narcotráfico, secuestros, corruptelas por doquier, gobernantes despóticos, empresas abusivas, pandemias, contaminación y cambio climático… Desde hace décadas, presenciamos cada día, como mudos testigos, el fin de la humanidad y, sin embargo, en este arranque de 2026 aquí seguimos.
No tengo idea de cómo hemos sobrevivido a esta infinita cantidad de noticias negativas sin perder la razón… aunque no estamos muy lejos de que eso pase.
La ansiedad en adultos jóvenes (18-29 años) pasó del 8 por ciento en 2019 al 22 por ciento en 2024-2025, debido al “chupón digital”: el uso de redes para evadir el estrés, que termina agravándose por la exposición a noticias catastróficas.
En México, el 35 por ciento de los adolescentes mexicanos experimenta síntomas de depresión directamente relacionados con su dieta digital.
El bombardeo de noticias sangrientas mantiene al cerebro en un estado constante de “lucha o huida”, como explican algunos estudios. Esto no es solo emocional; es fisiológico: eleva el cortisol y agota el sistema nervioso, derivando en fatiga crónica y falta de esperanza.
Por eso no es casualidad que 39 por ciento de las personas a nivel mundial evite las noticias de forma activa (un aumento significativo respecto al 29 por ciento en 2017) porque les deprimen, les generan ansiedad y les hacen sentir impotentes.
“La naturaleza de las noticias es distorsionar la visión del mundo de la gente… Las noticias tratan sobre cosas que ocurren, no sobre las que no ocurren. Nunca vemos a un periodista diciendo: ‘Informo en directo desde un país donde no ha estallado una guerra’”, explica el psicólogo cognitivo Steven Pinker.
¿El mundo está tan jodido como nos dicen los medios de comunicación y las redes sociales?
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Suicidio periodístico
La respuesta a esta pregunta es contundente: No. El mundo es mucho más de lo que reportan los medios. No es casualidad la crisis que viven.
Basta ver lo que ha ocurrido en Estados Unidos, que ha perdido un tercio de sus periódicos desde 2005, mientras en la actualidad desaparecen 2.5 periódicos por semana.
En México, el indicador económico de los medios sufrió la cuarta peor caída en toda América, reflejando una fragilidad financiera extrema.
Hemos culpado a Google, a Facebook, a los influencers y creadores de contenido, a los gobiernos, a los propios empresarios de los medios y, más recientemente, a la Inteligencia Artificial de esta agonía. Claro que todos estos actores tienen vela en el entierro, pero antes que todos ellos somos los propios periodistas los asesinos de nuestra profesión.
Y mira que te lo dice un periodista que lleva más de 26 años ejerciendo el oficio. Por eso me duele ver cuánto nos cuesta aceptar la responsabilidad que tenemos en esta muerte lenta. Nos hemos desligado por completo de la realidad de las audiencias a las que se supone nos debemos.
Como explica Benjamin Toff, autor de Avoiding the News:
“Quienes evaden las noticias ven a los periodistas como parte de una élite desconectada que solo busca el drama, no la utilidad para sus vidas”.
Se nos olvidó nuestra labor social, nuestra razón de ser: servir con nuestras noticias e historias a desarrollar un mundo mejor, uno que no se puede construir si solo contamos una parte de la realidad, la negativa, y olvidamos todo lo demás que también pasa.
Como propone Nic Newman, del Instituto Reuters:
“El periodismo debe centrarse en explicar historias complejas de forma que den esperanza o soluciones. El público está cansado de que le digan qué está mal sin decirle cómo se puede arreglar”.
Al reportar solo una parte de la realidad, la parte más sangrienta, más negra, les quitamos la esperanza a todos cada día. Al hablar de los problemas, pero no de las soluciones, los condenamos y nos condenamos al fracaso como humanidad.
¿Y si trabajamos todos en un periodismo de soluciones o en un periodismo constructivo? Porque no es que la gente no quiera saber qué pasa: es que no quiere sentir que el mundo se acaba cada vez que le da click a una noticia.
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Fundador de Bar Emprende Periodista de negocios, estratega editorial, consultor en storybeing y comunicación integral, y mentor de emprendedores. LinkedIn Top Voices 2019. Fundador de BAR EMPRENDE. Speaker en temas de liderazgo, storytelling, periodismo digital, comunicación integral y emprendimiento. Fue director de Entrepreneur en Español y fundador de Forbes.com.mx. Ha sido editor en El Financiero, El Economista y Expansión, y reportero en El Universal.y recibe contenido exclusivo


