En entornos complejos y críticos, montarse a la conversación desde lo artificial, simplista o análisis vacíos para calmar el hambre de generar contenido abona más a la irrelevancia y menos a lo estratégico.
Todos tenemos el derecho a una opinión, así como tenemos el derecho a votar y ser votados, esto no implica que tengamos que ejercerlo. La práctica de hacer “5 lecciones de (inserte aquí la conversación viral del momento)” por parte de representantes de la industria del marketing y publicidad es tan común que se ha vuelto meme.
En general lo veía como esta necesidad de buscar relevancia instantánea, a partir de la gratificación del algoritmo y la promesa de que esto traerá beneficios a su “marca personal”. Sin embargo, de a poco lo veo más como una señal de la incapacidad del sector de adaptarse y reconstruir su rol en tiempos inciertos.
La reciente crisis política en Venezuela es un ejemplo de esto llevado al extremo. A escasas horas de la abducción del expresidente venezolano por parte de Estados Unidos, vi posts, videos, Tiktoks que repiten las lecciones, aprendizajes, narrativas, liderazgo, etc. de Nike, tras “aparecer” en la foto de captura de Nicolás Maduro. El nuevo nivel fue encontrar a “expertos en agua” analizando la posible marca de la botella que tenía en sus manos.
De todo lo que está ocurriendo, la “aportación” que necesitan transmitir mientras el mundo, los mercados y la sociedad están atentas a un evento geopolítico, eligen un análisis vacío, con frases hechas por Inteligencia Artificial repetido, que compensa con jerga de la industria la falta de pensamiento crítico y profundidad.
El problema no es local, posts similares se repitieron en Estados Unidos o Europa, incluso complementados por gráficas de Google Trends indicando un pico en la búsqueda de la indumentaria de Maduro. Nada de esto es nuevo y no tiene efectos más allá del corto plazo. La diferencia es la obsesión de los profesionales por generar contenido hasta la irrelevancia.
Una industria que fue clave en la construcción de narrativas de largo alcance durante la Guerra Fría, hoy se presenta fuera de tono, contexto, sensibilidad, o pertinencia. Si el objetivo era la relevancia o presentar expertise, el resultado no hace más que reforzar por qué han dejado de estar en la mesa de la estrategia y existe un riesgo de ser reemplazados por slop más barato.
Memepolítica, el riesgo de convertir a los políticos en un chiste
“No hay mala publicidad, lo que importa es que hablen de ti”
Ante la crítica, no se ha perdido la costumbre de decir “esto es prueba de que no hay mala publicidad siempre y cuando hablen de ti”. En cuanto escucho o leo esta “máxima de la industria” siento que me trasladé a un episodio de Mad Men y una junta con Pete Cambell. Es curioso, suelen ser estos mismos estrategas quienes tratan de apagar crisis con gasolina y sobre reaccionan a una funa porque tienen cero tolerancia al riesgo.
La mala publicidad existe y puede acabar con tu marca y tu organización entera. De hecho, la combinación de mala publicidad + mala ejecución es lo que nos da trabajo a los que nos dedicamos al manejo de crisis. Sin abrir este melón, este modelo mental tiene que ver con la raíz del cúmulo de análisis y posteos insensibles, sin amplitud de contexto y sin reflexión crítica. El hambre de que hablen de ti, aunque sea por rabia.
Ahora bien, aparecer como contexto en una foto histórica, cargada de muchas otras señales y narrativas está muy lejos de ser una crisis de reputación, una estrategia planeada o un evento del que tengamos lecciones que aprender. No hay necesidad de entrar con calzador a la conversación para después agregar tu llamado a la acción y vender tu curso/taller/servicios.
Acabamos de cerrar un año muy difícil para las áreas de marketing y publicidad, se anticipa un contexto económico igualmente contraído para 2026. Puedo anticipar dos cosas: el contexto geopolítico seguirá lleno de retos y estas industrias se tienen que reinventar. Tal vez habría que enfocar mejor el tiempo a pensar soluciones para recuperar relevancia, credibilidad y seriedad, haciendo sentido del entorno.
Fake news y viralidad: ¿Por qué amamos las mentiras?
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Fundadora de Meraki México Estratega en reputación, foresight y gestión de crisis. Fundadora de Meraki México y cofundadora de la colectiva Juguetería de los Futuros, impulsa narrativas que anticipan riesgos, abren posibilidades y fortalecen la reputación institucional. Ha acompañado a más de 100 equipos de crisis y 200 voceros en América Latina. Cree en el poder de imaginar futuros posibles como acto político, colectivo y profundamente transformador.y recibe contenido exclusivo


