El AI Slop pone en riesgo la economía creativa al inundar el mercado con contenidos sintéticos que desplazan el trabajo auténtico y profesional.
El auge de la Inteligencia Artificial generativa (GenAI) prometía un internet más creativo, eficiente y accesible. No obstante, con la misma velocidad con la que estas herramientas se popularizaron, surgió un fenómeno inesperado y cada vez más preocupante: el AI Slop, un torrente de contenido basura creado por algoritmos que amenaza con saturar el ciberespacio y erosionar la calidad de los assets digitales.
“Slop” en el idioma inglés significa desperdicio, restos, desechos. Y esa palabra describe con crudeza lo que hoy prolifera en sitios web, redes sociales, tiendas de libros digitales, motores de búsqueda y feeds de video: miles de piezas de contenido automatizado, sin valor, sin intención y sin una mente humana detrás.
Textos repetitivos, imágenes distorsionadas, ebooks generados en masa, deepfakes, videos sin sentido, reseñas falsas y noticias inexistentes… son solo algunos contenidos que forman parte un ecosistema donde la producción supera por miles de veces la capacidad humana de distinguir que es y que no es real, importante y valioso.
Según un estudio de Amazon Web Services (AWS), 57 por ciento de los contenidos que se encuentran actualmente en internet fueron generados por Inteligencia Artificial o traducidos con el apoyo de alguno de los modelos de este aplicativo.
En este contexto, existe una preocupación en torno al continuo crecimiento de contenidos generados por IA en el ciberespacio, unido a la gran dependencia de los modelos para crear y/o modificarlos, lo que podría llevar a lo que se conoce como “colapso de modelos”.
Si chatbots de GenAI como ChatGPT o Google Gemini se entrenan a partir de extraer datos útiles de internet, es evidente que, si la calidad de los contenidos se deteriora considerablemente, los modelos también sufrirán en términos de rendimiento y terminarán aprendiendo cosas completamente equivocadas. Esto parece un círculo vicioso, que por el momento parece difícil de romper.
¿Cuánto tiempo más seguiremos hablando de Inteligencia Artificial?
El problema no es la IA, el dilema es qué la entrena, cómo, cuánto y para qué
A medida que modelos de Inteligencia Artificial generativa, cada vez más accesibles, generan cientos de textos o imágenes a un solo clic o touch de distancia, algunos actores han encontrado un atajo para monetizar spam, manipular opiniones, inflar productos comerciales o simplemente llenar el espacio digital con ruido. El resultado: un paisaje donde el contenido valioso se diluye entre millones de fragmentos irrelevantes.
Sin duda, la consecuencia más grave del AI Slop es la erosión de la confianza en la información y los assets digitales. Cuando los usuarios se encuentran con artículos escritos sin rigor, imágenes incoherentes o videos creados solo para engañar algoritmos, la credibilidad de las plataformas digitales y medios de comunicación se desploma.
Además, los motores de búsqueda, que dependen de métricas de calidad, enfrentan una presión inédita para distinguir entre contenido valioso y materiales producidos en serie. Por su parte, las redes sociales luchan contra una inundación constante de publicaciones generadas únicamente para captar clics o influir en narrativas.
Cabe destacar que, el AI Slop afecta directamente la economía creativa. Escritores, ilustradores, periodistas, músicos, profesores e investigadores, entre otros profesionales, ven cómo sus trabajos quedan sepultados por un océano de imitaciones sintéticas que compiten por atención sin respetar procesos creativos, derechos de autor o valor profesional. Esto crea una competencia desigual donde lo barato —o gratuito— desplaza a lo auténtico.
Sin embargo, la solución no es prohibir la IA para generar contenidos, sino civilizarla, establecer reglas y utilizar de manera ética, además de incluir incentivos para la calidad y mecanismos de responsabilidad para quienes usan modelos generativos con fines nocivos.
También, las plataformas digitales deben invertir en filtros más sofisticados y en modelos que prioricen la originalidad, la autoría humana y la trazabilidad del contenido. Y los usuarios, como sociedad digital, debemos aprender a consumir información con criterio, así como detectar señales de automatización buena que libere el potencial humano y mejore la eficiencia general, contra la que descuida a los creadores y la visión a largo plazo.
Sin duda, la IA generativa es una herramienta extraordinaria, pero su poder exige madurez colectiva, ya que el verdadero riesgo no es que las máquinas creen contenido, sino que lo hagan sin propósito, sin ética y sin supervisión, convirtiendo internet en un basurero infinito.
Hoy, AI Slop nos recuerda que el valor de la web, las redes sociales y las plataformas digitales, radica en construir un ciberespacio donde la inteligencia —humana y artificial— generen contenido valioso y de calidad con intención e impacto positivo en la vida de las personas.
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Estratega en Comunicación Holística y Reputación Corporativa PR mentor, content hacker, reputation evangelist y storyteller con más de 17 años de experiencia en comunicación holística, relaciones públicas y reputación corporativa. Barista, melómano y Co-autor del libro Comunicación Corporativa 4.1, en tiempos de crisis.y recibe contenido exclusivo


