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Lenguaje: El aliado que impulsa la inclusión laboral

Mientras promovemos un cambio colectivo hacia la creación de lugares de trabajo diversos e inclusivos debemos ser conscientes del poder transformador del lenguaje, pues es una poderosa herramienta que refuerza la discriminación o nos ayuda a avanzar en el camino.

Diego Villegas 27 Dic 2023

En los últimos años, los principios de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) han impulsado una transformación profunda en los espacios de trabajo, promoviendo el bienestar de todos los colaboradores.

A medida que estas iniciativas se propagan en América Latina, es crucial reflexionar sobre su impacto en la promoción de relaciones saludables y en la creación de un ambiente laboral donde se prioricen la cooperación y el respeto.

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Sin embargo, a pesar de que existe una mayor conciencia sobre el impacto positivo de estos programas, la Encuesta sobre Políticas DEI realizada por PwC revela que apenas un 4 por ciento de las organizaciones consultadas han mostrado avances significativos en su diseño e implementación.

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Quizá una de las razones de este rezago es que hace falta aclarar y diferenciar cada uno de estos conceptos, así como su alcance en el ámbito profesional.

La diversidad no se limita a la representación de grupos marginalizados en los equipos; abarca una variedad de orígenes, identidades y perspectivas en el funcionamiento y la visión de una organización. 

Por su parte, la equidad busca ofrecer igualdad de oportunidades, independiente del origen de las personas, y hacer frente a las injusticias sociales.

Finalmente, la inclusión aspira a crear una cultura laboral en la que todos los individuos se sientan valorados, lo que les permitirá contribuir plenamente y lograr objetivos en conjunto.

En este sentido, el lenguaje se encuentra en el centro de la reflexión, al tratarse de una poderosa herramienta que determina nuestra comprensión del mundo e influye en nuestras interacciones con los demás.

Por ello, si somos conscientes del impacto de las decisiones al usarlo, podremos fomentar la inclusión en todas nuestras interacciones: personales y profesionales.

Crear una comunidad incluyente

Elegir un lenguaje respetuoso y comprender que las diferencias hacen parte de nuestras relaciones diarias, es el primer paso para eliminar palabras y acciones discriminatorias, creando así una comunicación que integre a todos los colaboradores de una organización.

Por ejemplo, optar por términos neutros de género en lugar de palabras que refuercen roles tradicionales puede marcar una gran diferencia. También es fundamental considerar que estas buenas prácticas requieren compromiso continuo, reflexión permanente y voluntad para aprender de las diversas experiencias de quienes nos rodean.

Desde mi experiencia, puedo afirmar igualmente que el aprendizaje del inglés, a menudo considerado como el idioma universal de los negocios, puede desempeñar un papel importante en esta ecuación.

El dominio de esta lengua no solo impulsa el desarrollo profesional de grupos históricamente marginados, sino que también permite a las personas expresarse con mayor confianza, participar en conversaciones importantes y colaborar de forma eficaz con compañeros y directivos.

Así, una mayor capacidad de comunicación —particularmente para quienes pertenecen a grupos subrepresentados—, da lugar a una mayor visibilidad de sus habilidades y contribuciones dentro de una compañía.

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Dar un sentido de pertenencia

No quisiera dejar de subrayar que, si bien los líderes empresariales tenemos en nuestras manos una responsabilidad que implica una transformación social necesaria, esta decisión también conlleva beneficios dentro de las organizaciones.

De acuerdo con un estudio realizado por McKinsey, las empresas con equipos ejecutivos diversos tienen un 36 por ciento más de probabilidades de tener rentabilidad por encima del promedio.

Además, Gartner predice que el 75 por ciento de las empresas con una sólida política DEI en sus equipos directivos superarán sus metas financieras.

Al dotar a los empleados de conocimientos lingüísticos adaptados a sus sectores específicos y a los principios DEI, es posible cerrar brechas comunicativas y fomentar el sentido de pertenencia dentro de los equipos.

La formación se convierte en una herramienta que permite acceder al conocimiento a corto plazo, mientras impulsa los objetivos de las empresas.

Además, tiene un impacto duradero en las vidas de los colaboradores, ya que les proporciona acceso a oportunidades de aprendizaje para su desarrollo profesional, fomenta la integración y crea un entorno laboral más inclusivo.

Así, mientras promovemos un cambio colectivo hacia la creación de lugares de trabajo diversos e inclusivos, debemos ser conscientes del poder transformador del lenguaje, pues es una poderosa herramienta que refuerza la discriminación o, por el contrario, nos ayuda a avanzar en el camino hacia un futuro más respetuoso y equitativo.