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Desafíos para el liderazgo de las mujeres en STEM: Barreras estructurales y crecimiento

Natalia Calero 03 Mar 2025
Desafíos para el liderazgo de las mujeres en STEM: Barreras estructurales y crecimiento Eliminar los obstáculos estructurales a los que hacen frente las mujeres requiere de políticas de igualdad. (Imagen generada con Inteligencia Artificial/Perfect Vector/Adobe Stock)

La exclusión de las mujeres, en cualquier campo, nos afecta a todas y a todos y nos impide construir un mundo igualitario, próspero y más sostenible.


A nivel global, las mujeres tienen una tasa de participación laboral de tan solo el 49 por ciento, frente al 75 por ciento de los hombres, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esto significa que las mujeres participan menos en la economía lo que afecta negativamente al desarrollo de un país y limita los derechos humanos de ellas.

Cuando observamos los distintos sectores, vemos que este patrón se repite, pero que hay unos más “masculinizados” que otros.

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Obstáculos sistémicos

Como lo señala ONU Mujeres, la brecha de género en el ámbito de la ciencia y la tecnología es importante:

“Solo el 33 por ciento de quienes investigan son mujeres, a pesar del hecho de que representan el 45 por ciento y el 55 por ciento del conjunto de estudiantes en las carreras de grado y maestrías respectivamente, y el 44 por ciento en los programas de doctorado”.

Las razones para esta baja participación son múltiples y estructurales; esto quiere decir que son obstáculos sistémicos que van más allá de la voluntad individual de cada mujer.

Entre los más importantes, podemos mencionar los siguientes:

Las mujeres y las niñas tienen menor acceso a la educación digital y a los dispositivos que permiten ejercerla

De acuerdo con Inmujeres, en 2019, en México, el 59.2 por ciento de las mujeres, no utilizaron computadora alguna, laptop o tablet ni en casa o fuera de ella (hombres 54.6 por ciento) y, en caso de las mujeres rurales, este porcentaje aumenta al 77.7 por ciento.

Las mujeres hacen frente a sesgos inconscientes y conscientes (prejuicios)

Estos lo enfrentan por parte de quienes contratan y promueven a personal en las organizaciones, quienes asumen que las mujeres están menos preparadas o son menos capaces para desarrollar estas labores.

Lo que limita su capacidad de desarrollo profesional, pues no se toman en cuenta las necesidades de capacitación ni de creación de redes de mentoría y patrocinio de las mujeres, e impide, también, que lleguen a cargos de toma de decisión. De igual forma, esto puede dar lugar a las brechas salariales de género.

Las mujeres hacen frente a violencia de género de manera desproporcionada

En todos los ámbitos de su vida, en todos los momentos de su vida. Según la ENDIREH, al menos el 27.9 por ciento han vivido violencia en el ámbito laboral.

El tipo de violencia que viven las mujeres en las instalaciones del trabajo son principalmente violencia sexual (53 por ciento) y violencia psicológica (43.6 por ciento).

Por otro lado, a nivel global, el 73 por ciento de las mujeres en el mundo han estado expuestas o han experimentado algún tipo de violencia en línea, mientras que, en México, específicamente el ciberacoso afecta a 9.4 millones de mujeres.

Las labores de cuidados no remunerados son realizadas desproporcionadamente por mujeres, lo que evita su plena inserción laboral y viola sus derechos humanos

En México, las mujeres realizan alrededor de 2.5 veces más tareas de cuidados que los hombres, lo que limita que puedan integrarse a la economía formal y a los trabajos de tiempo completo.

De igual forma, esta carga desproporcionada sobre ellas limita sus derechos a la educación, al ocio y al descanso, y genera lo que Inegi ha denominado “pobreza de tiempo” que, además afecta su salud física y mental.

Esta carga desproporcionada en los cuidados también se ve reflejada en las licencias de paternidad reducidas de los hombres quienes no participan en igualdad de condiciones en la crianza de las personas de su familia.

Eliminar los obstáculos estructurales a los que hacen frente las mujeres en el ámbito laboral y en sectores “masculinizados” como lo son la ciencia y la tecnología, requiere de políticas de igualdad e inclusión efectivas, basadas en evidencia.

Necesitamos no solo crear e implementar medidas de largo plazo como la educación, sino de corto y mediano como lo son la interrupción de sesgos y las acciones afirmativas que permitan igualar las condiciones de las mujeres y de los hombres, muchas de ellas relacionadas también con los cuidados de las personas.

La exclusión de las mujeres, en cualquier campo, nos afecta a todas y a todos y nos impide construir un mundo igualitario, próspero y más sostenible.

SOBRE LA AUTORA INVITADA

Natalia Calero es especialista en igualdad de género, inclusión, desarrollo profesional y fundadora de ComingUp

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