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Salud de los trabajadores: La prioridad para las empresas en la nueva normalidad

El nuevo paradigma laboral que dejará la pandemia de Covid-19 implica cambiar entornos, conductas y hábitos, y requiere la estrecha colaboración entre empresas, trabajadores y autoridades.


Mit Sloan 10 Ago 2020
Salud de los trabajadores: La prioridad para las empresas en la nueva normalidad

Sea cual sea el perfil de cada empresa, en los próximos meses todas tendremos que reconocer una sola prioridad: proteger la salud de nuestros colaboradores. De ello depende la continuidad de nuestras actividades y, como resultado, la recuperación de nuestra cotidianidad.

La segunda ola de brotes ocurrida en los países donde se ha levantado el confinamiento por el Covid-19 demuestra al menos dos puntos: que el distanciamiento físico sí es una herramienta efectiva para contener el virus y que el riesgo de contagio es parte de la llamada “nueva normalidad”.

Esto también pone de relieve lo indispensable que es crear una nueva cultura de la seguridad no sólo en los lugares de trabajo, sino en prácticamente todos los ámbitos de interacción de las personas que trabajan con nosotros. ¿Por qué? Porque el riesgo de contagio no se limita al centro laboral. Empleados, directivos, clientes y proveedores estamos expuestos al virus durante nuestro traslado a la empresa y en todo otro momento de coparticipación social.

Este nuevo paradigma implica cambiar entornos, conductas y hábitos, y requiere la estrecha colaboración entre empresas, personas y autoridades laborales y sanitarias. Y es que, aunque es un hecho que los empleados pueden contraer el Covid-19 al salir a la calle para dirigirse a su trabajo, hoy por hoy el virus no se considera una enfermedad laboral, sino de contagio comunitario. Por tanto, las personas afectadas no podrían acceder a una incapacidad.

Por tratarse de un virus sobre el que vamos aprendiendo día a día, es de esperar que se mantenga el diálogo abierto con las instituciones sanitarias para hacer los ajustes pertinentes. De momento, es alentador saber que entre las empresas existe ya la tendencia a interesarse por la salud de los trabajadores y los clientes, lo que ha aumentado 42%, de acuerdo con un estudio de la Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social. Una conclusión derivada de ese estudio es que la crisis sanitaria puede conducir a un cambio estructural en la responsabilidad social de las compañías.

Plan gradual y escalonado

Para lograr un retorno seguro, saludable y solidario, las empresas deben elaborar un plan de trabajo con acciones graduales y escalonadas. Desde luego, las medidas de higiene son el primer paso por seguir e incluyen higiene de manos, higiene respiratoria, distanciamiento físico, limpieza frecuente y cultura del cuidado. La higiene de manos implica que haya suficientes estaciones de lavado (provistas de jabón y alcohol en gel) para empleados, clientes y demás visitantes. Para la higiene respiratoria es necesario proveer cubrebocas, papel desechable y cestos de basura con tapa.

El distanciamiento social indica mantener al menos 1.5 metros de distancia entre cada persona, minimizar la necesidad de reuniones físicas y establecer horarios escalonados para evitar saturaciones. La limpieza de los espacios se debe hacer de manera frecuente y con materiales y métodos adecuados, con atención especial en áreas de alto contacto como perillas de puerta, apagadores, baños, computadoras, etc. Finalmente, la cultura de cuidado consiste en difundir a través de carteles, videos y mensajes electrónicos información confiable sobre los riesgos, así como promover que las personas monitoreen su propia salud y la de su familia.

Otras precauciones sugeridas son la toma de temperatura y los filtros peatonales y vehiculares. Es importante establecer protocolos para actuar cuando alguien se enferme en el lugar de trabajo.

Priorizar la salud de los trabajadores implica conocer perfectamente a cada uno, identificar sus factores de riesgo y reconocer que la salud mental es un tema tan importante como el bienestar físico. Fomentar la resiliencia, promover la actividad física y ofrecer un canal de comunicación confiable son algunas de los acciones que pueden ayudar a los colaboradores a ajustarse al nuevo contexto laboral.

* El autor es Director Ejecutivo de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh)