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Oigan, qué encuerado está el emperador, ¿no?

Michel Levien 30 Ene 2026
Oigan, qué encuerado está el emperador, ¿no?
Pero, como siempre, hay salida: diversificar más, negociar mejor y protegerse mucho. (Imagen creada con IA)
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El panorama global se reconfigura en nuestra cara como una especie de cubo de Rubik en las manos de alguien que nunca ha armado uno (y eso que apenas llevamos enero). Para entender lo que vendrá nos conviene aceptar algunas verdades rudas.

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Aquí les conté de mis predicciones sobre lo corrupto y tenebroso que veo para 2026 y parece que no me equivoco mucho (aunque sobre esto sí quisiera equivocarme); el emperador está desnudo y —ahora sí, de a devis— ya no podemos fingir que su traje nuevo está lindo.

Mark Carney (😍), con toda la gracia de una bailarina y toda la contundencia de un desacuerdo con El Canelo, dijo algo que más o menos sabíamos y que más o menos fingíamos que no era cierto; el derecho internacional es frágil como un mazapán y alguien ya se sentó sobre él y nos lo apachurró. Esto lo dijo muy en público; en el foro económico de Davos y ante el mundo.

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Con el corazón arrugado, coincido con Carney en que estas cosas que veíamos intocables y monolíticas —tratados internacionales, tribunales globales, organismos regionales, etc.— no estaban tan blindados como parecían y añado que todavía no estamos cerca de tocar fondo; la cosa internacional se va a poner peor antes de que empiece a mejorar. Explico por qué, pero —como yo no soy pesimista— después explico la luz al final del túnel.

Un 2026 donde —desvergonzadamente— China quiere Taiwan, Rusia Ucrania, Estados Unidos Groenlandia (y ni tocaré Palestina/Israel) es doblemente espeluznante. Primero por los horrores que implicaría y después por los que dejará. Después de conflictos armados y de pisoteos a tratos, promesas y leyes globales, queda un legado de desilusión que es difícil de reparar; el hacha olvida, pero el árbol se acuerda.

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Esto también aplica —comprobado— para el estado de derecho. Los que de verdad han estudiado esto saben que las ciudadanas que vemos leyes aplicadas con rigor selectivo, tratos incumplidos y al grandote pegarle al chiquito poco a poco van perdiendo la esperanza en gobiernos. Recuperar esa esperanza es lento y difícil; hablo de décadas y de esfuerzos meteóricos para legitimar a cualquier gobierno que llegue.

Extrapole usted esto a cualquier organización —y no solo a gobierno— y verá el peligro de que alguien notorio dé un mal ejemplo; cuando Trump le dice al mundo «Para ser más competitivos ($), un ratito vamos a poner en pausa nuestra ley antisoborno» (historia 1,000% real), ¿qué mensaje manda a las empresas de otros países? ¿Qué va a suceder cuando estas empresas salgan de su país a —por ejemplo— competir para construir estadios en Guadalajara, Vancouver, Monterrey o Toronto? Esto no solo influye en las altas esferas; también llega cerquita.

Pero, como siempre, hay salida: diversificar más, negociar mejor y protegerse mucho. Me imagino una década en donde los tratados de comercio, seguridad y justicia van a ser muchos y con pocos participantes.

El derecho internacional no muere, pero será más regional que global. Los países verán las bondades de no poner todos los huevos en la misma canasta y no solo buscar hacer negocios con el Norte Global. La seguridad (física y digital) será el gran negocio de la década; si ya países de todos tamaños consumían armas y herramientas de seguridad, un paisaje en el que las alianzas son más delgadas va a exigir fortalecer ese rubro. En palabras más sencillas, muchas uniones y grupos regionales van a emerger y algunas de las instituciones grandes van a adelgazar.

Para cerrar la metáfora, ese mazapán era nuestro y era real, pero era un mazapán. Verlo apachurrado tal vez hace que no queramos comer mazapán en un buen rato, pero tal vez otro día se nos vuelve a antojar; en ese momento —por favor— no lo dejemos en una silla.

REFERENCIAS

https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/02/pausing-foreign-corrupt-practices-act-enforcement-to-further-american-economic-and-national-security/

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Michel Levien

Director de Streiner, Buró anticorrupción Experto en anticorrupción, antilavado y cumplimiento normativo con experiencia en diversos sectores, es especialista en investigaciones corporativas internacionales y behavioral compliance, el único en México avalado por la International Anti-Corruption Academy. Es director en el Buró Anticorrupción, Streiner; en Diáfano, Laboratorio Latinoamericano Anticorrupción; y en Pares México, además de ser miembro de comités anticorrupción en la Barra Internacional de Abogados, ANADE y COPARMEX.
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