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Los errores más comunes de los inversionistas y cómo evitarlos

GBM 19 Mar 2024
Los errores más comunes de los inversionistas y cómo evitarlos Entre más pronto se comience, más pronto se podrán ver los beneficios. (Freepik)

El peor error es postergar el comenzar a invertir. Aplazar esa fecha priva a una persona de acceder a rendimientos que solo se pueden obtener de esta manera.


Cualquier acción que implique gestionar capital está relacionada intrínsecamente con nuestras emociones.

Estas pueden influir de manera negativa en la toma de decisiones al momento de invertir, representando así uno de los errores más significativos que los inversionistas pueden cometer, y que impacta directamente los rendimientos de un portafolio.

Es común que la incertidumbre influya para hacer un cambio de estrategia que termine afectando los resultados, pero en estos casos hay dos elementos que sirven como contención.

Por un lado, contar con la orientación y apoyo de un asesor financiero que entienda las necesidades u objetivos y por el otro, tener un plan financiero bien definido.

Ambos factores desempeñan un papel fundamental para el manejo de emociones al ofrecer una base robusta de información que ayude a tomar decisiones acertadas y mantener la estabilidad en medio de la volatilidad del mercado.

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Cómo detectar a tiempo estos errores

Sobre lo anterior, recientemente conversé con Julio Cacho, experto en finanzas y economía, acerca de los errores más comunes cometidos por inversionistas.

Llegamos a la conclusión de que es un tema recurrente y del que se debe profundizar pensando principalmente en las personas que han decidido comenzar a hacer crecer su dinero.

Por ejemplo, una de las equivocaciones más frecuentes es mantener expectativas poco realistas en cuanto a los rendimientos, ya que éstos van en función del tipo de inversión.

En este sentido, en activos más seguros como los Cetes o bonos, es posible tener una proyección más concreta de los rendimientos, pero si se apuesta por el mercado accionario, ello implica asumir un riesgo mayor que, si bien puede generar altos rendimientos, es casi imposible predecirlos.

De tal manera que es recomendable ubicarse en un punto medio, no ser demasiado optimista ni pesimista y, sobre todo, diversificar nuestro portafolio de inversiones.

Otro desatino usual es el no contar con objetivos bien definidos. Si se tiene un plan financiero bien trazado se logra evitar cualquier estrategia que no vaya encaminada a los objetivos.

Y ayuda a acotar el papel que el Fomo (Fear of missing out) puede tener, que se presenta cuando vemos que una inversión está ganando popularidad y no queremos dejarla pasar.

Pero en realidad no está alineada con nuestra meta. Incluso, es relevante tener nuestros objetivos por escrito, pues ello ayuda a tener una visualización más clara de ellos y a tenerlos siempre en cuenta.

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Ver solo en el corto plazo

En relación a la definición de objetivos, vislumbramos otra equivocación común: enfocarse demasiado en el corto plazo.

El panorama de inversión va de la mano de las metas de inversión y éstas solo pueden ser significativas si se contemplan a largo plazo —mínimo 10 años—.

Los movimientos a corto plazo resultan irrelevantes si el plan financiero está enfocado en 15, 20 o 30 años.

Otro error que se vincula con los anteriores es el no diversificar.

La tan común frase “no poner todos los huevos en la misma canasta” no pasa de moda porque, aunque parece que la hemos escuchado hasta el cansancio, aún vemos casos de inversionistas que al no apostar por un portafolio bien diversificado, limitan las posibilidades de obtener mejores rendimientos y, a su vez, de acotar los riesgos.

Como dice el Dr. Cacho:

“Diversificar es la única ganga en las inversiones porque es la única forma de reducir riesgo sin castigar los rendimientos esperados”.

Finalmente, el peor error es postergar el comenzar a invertir. Aplazar esa fecha priva a una persona de acceder a rendimientos que solo se pueden obtener de esta manera.

Entre más pronto comience, más pronto se podrán ver los beneficios de factores como el interés compuesto.

En el mundo de las inversiones a menudo nos preguntan ¿cuándo es el mejor momento para comenzar? Y la respuesta invariable siempre es: ¡Ayer!

SOBRE EL AUTOR

Juan Carlos Herrera es Chief of Advisory & Investment Solutions de GBM

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