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Rediseñar tu supply chain te acercará a las materias primas trazables

Las cadenas de suministro de minerales con trazabilidad revolucionarán las materias primas, protegerán el clima y promoverán la justicia medioambiental.

Stephen Lezak, Valentina Guido y Paolo Natali 06 Mar 2023

La dirección de las cadenas de suministro mundiales son opacas y turbulentas. Debido a la forma en que se producen, compran y venden materias primas como el mineral de hierro, el aluminio y el litio. La mayoría de los fabricantes de cara al consumidor carecen de la menor idea sobre la procedencia de sus insumos.

Pero ahora, por primera vez en la historia, es posible ver cómo esto podría cambiar. Algunas empresas ya han demostrado que es posible obtener una visibilidad completa y en tiempo real del origen de sus materiales. Sobre ello, un sistema basado en el mercado que recompense las mejores opciones de abastecimiento puede arreglar un paradigma que lleva siglos roto.

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Ya se trate de la exorbitante huella de carbono de las fundiciones de aluminio menos eficientes o del trabajo infantil en la extracción de cobalto. Muchas de las prácticas industriales más reprobables del mundo tienen lugar en rincones oscuros de la economía mundial.

Estas cadenas de suministro de minerales son largas y están escasamente integradas; como resultado, blanquean eficazmente las externalidades negativas. Ojos que no ven y corazón que no siente, atraen una mínima parte de la atención que se presta a problemas más visibles.

Los esfuerzos realizados en el pasado para dar cuenta de los daños medioambientales de estas industrias extractivas han fracasado en su mayoría, en ocasiones de forma trágica.

La tragedia después de intentar contar la verdad

En 2010, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Dodd-Frank, que establecía normas que obligaban a las empresas a revelar su uso de “minerales de conflicto”. Qu e fueron llamados así por sus vínculos con criminales de guerra y violaciones de los derechos humanos. Pero varios años después de la entrada en vigor de la ley, el 80% de las empresas que informaron a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos de sus compras de minerales admitieron que desconocían el país de origen del cobalto o el oro que adquirían.

Mientras tanto, los impactos planetarios de estos sectores siguen creciendo. Las emisiones anuales conjuntas de la producción de acero y aluminio equivalen aproximadamente a las emisiones de toda la aviación mundial. Y también del transporte de pasajeros por carretera, todos los coches, autobuses, taxis y motocicletas del planeta Tierra, juntos.

Pero los discursos que tachan categóricamente a estas industrias de irresponsables son erróneos. Muchas minas y fundiciones operan de forma responsable, y algunas son líderes innovadores en energías renovables.

Anglo American, empresa minera británica y gran productora de platino, diamantes, níquel, etc., utiliza camiones de 290 toneladas propulsados por hidrógeno. En Ontario, la mina de oro de Borden Lake funciona con equipos totalmente eléctricos. Eso reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y protege a los mineros de los efectos nocivos de los gases de escape diésel.

¿Qué pasa con las empresas relacionadas con la extracción de materias primas?

En todo el mundo, los productores de metales están desarrollando una tecnología revolucionaria para producir aluminio y acero prácticamente neutros en carbono.

Sin embargo, sigue existiendo un enorme obstáculo para que muchas de estas tecnologías pasen de la fase experimental al mercado de productos básicos. A pesar de las enormes discrepancias operativas, los mercados de materias primas suelen ser indiferentes a los bienes producidos de forma responsable.

La incapacidad de los fabricantes (y de los consumidores) para elegir un aprovisionamiento responsable amenaza los objetivos de sostenibilidad global.

Siguen saliendo buenos productos de prácticas horribles: En Xinjiang (China), el trabajo forzado de los uigures ayuda a producir casi la mitad del polisilicio del mundo, gran parte del cual acaba en paneles solares. En la República Democrática del Congo, el cobalto utilizado para fabricar coches eléctricos ha sido etiquetado como los “diamantes de sangre de las baterías“.

En pocas palabras, el mundo necesita un mercado para las materias primas producidas de forma responsable, similar a los sólidos sistemas que ya existen para el café y el chocolate. El progreso seguirá siendo esquivo a menos que productores y consumidores puedan exigir bienes producidos de forma responsable. Ya sea como compradores directos o como ciudadanos de países dispuestos a regular proactivamente estos daños.

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Las tres transformaciones que pueden construir un nuevo mercado

Construir un nuevo mercado que recompense la transparencia y fomente la justicia medioambiental no es tarea fácil. Lograr cadenas de suministro más responsables requiere tres transformaciones.

En primer lugar, los mineros, fundidores y fabricantes responsables deben pasar de un paradigma de mitigación de riesgos a otro de creación de valor.

En segundo lugar, los productos deben sustituir a las empresas como unidad de consideración para la contabilidad y la elaboración de informes.

En tercer lugar, la diferenciación de las materias primas debe basarse en normas rigurosas y modelos de cadena de custodia.

A continuación examinamos cada una de estas transformaciones.

Pasar de la mitigación del riesgo a la creación de valor.

El paradigma actual

La trazabilidad de la cadena de suministro debería centrarse en generar valor, no sólo en mitigar las pérdidas. Pero el statu quo no consigue desencadenar señales de demanda que puedan impulsar un cambio transformador.

Esto se debe a que el paradigma de la “diligencia debida” suele apaciguar las preocupaciones en lugar de generar certidumbre. Hay abundantes ejemplos de otras materias primas diferenciadas en las que la trazabilidad sustenta la creación de valor.

Los diamantes, el café, el chocolate y el vino tienen mercados diferenciados en los que los productores responsables son recompensados con una prima verde por ir más allá de la diligencia debida. La creación de valor basada en la sostenibilidad puede separar mercados enteros de materias primas y volver a montarlos en dos categorías distintas: trazable-sostenible y no trazable-insostenible.

Sostenibilidad, una herramienta para tranquilizar

En la actualidad, los informes de sostenibilidad sobre el impacto de la cadena de suministro suelen ser una herramienta para tranquilizar a los consumidores y aplacar a los inversores. Sirve para mitigar el daño a la reputación causado por las críticas a una gestión medioambiental deficiente.

En el peor de los casos, se ha utilizado para presentar alegaciones de defensa legal ante daños graves, como abusos demostrados de los derechos humanos o trágicos derrumbes de minas. Ese tipo de sucesos que suponen una amenaza repentina y material para el valor de una empresa y la viabilidad de sus operaciones.

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La solución

Ya están surgiendo mercados de materias primas diferenciados en acuerdos ad hoc entre compradores y vendedores. Tesla, por ejemplo, llegó recientemente a un acuerdo con BHP para abastecerse de níquel a partir de una cadena de suministro de confianza. Eso que permite a BHP sacar partido de sus prácticas de sostenibilidad.

El fabricante suizo de relojes Breitling lideró un proceso para rastrear su suministro de oro hasta una única mina en Colombia. Este tipo de acuerdos B2B se están institucionalizando rápidamente:

Reconociendo el valor que se deja sobre la mesa, la Bolsa de Metales de Londres está desarrollando la infraestructura para que los intermediarios de materias primas compren y vendan metales con bajas emisiones de carbono, incluidos el aluminio y el litio.

Las tres transformaciones que pueden construir un nuevo mercado

Construir un nuevo mercado que recompense la transparencia y fomente la justicia medioambiental no es tarea fácil. Lograr cadenas de suministro más responsables requiere tres transformaciones.

En primer lugar, los mineros, fundidores y fabricantes responsables deben pasar de un paradigma de mitigación de riesgos a otro de creación de valor. En segundo lugar, los productos deben sustituir a las empresas como unidad de consideración para la contabilidad y la elaboración de informes. En tercer lugar, la diferenciación de las materias primas debe basarse en normas rigurosas y modelos de cadena de custodia.

A continuación examinamos cada una de estas transformaciones.

Pasar de la mitigación del riesgo a la creación de valor

El paradigma actual

La trazabilidad de la cadena de suministro debería centrarse en generar valor, no sólo en mitigar las pérdidas. Pero el statu quo no consigue desencadenar señales de demanda que puedan impulsar un cambio transformador. Esto se debe a que el paradigma de la “diligencia debida” suele apaciguar las preocupaciones en lugar de generar certidumbre.

Hay abundantes ejemplos de otras materias primas diferenciadas en las que la trazabilidad sustenta la creación de valor. Los diamantes, el café, el chocolate y el vino tienen mercados diferenciados en los que los productores responsables son recompensados con una prima verde.

La creación de valor basada en la sostenibilidad, como la etiqueta de certificación Fairtrade, puede separar mercados enteros de materias primas y volver a montarlos en dos categorías distintas:

  • Trazable-sostenible
  • No trazable-insostenible.

La transparencia de la cadena de suministro aumenta el valor comercial

Pasar de la contabilidad a nivel de empresa a la contabilidad a nivel de producto

El paradigma actual

Los informes de sostenibilidad crecieron en el modelo de recopilación de datos corporativos. El alcance de estos informes corporativos no suele ir más allá de una empresa, sus empleados y sus activos. Pero en las largas cadenas de valor, cada paso a lo largo de la cadena de custodia ofrece sólo una instantánea del viaje de un producto desde la mina hasta el mercado.

Estas instantáneas han constituido la espina dorsal de una pequeña industria de empresas que elaboran informes de sostenibilidad. Pero no facilitan a los fabricantes hacer afirmaciones fundamentadas sobre los materiales de sus productos. Son garantías limitadas.

Las empresas de primera línea al final de estas cadenas de suministro permanecen incómodamente en la oscuridad, comprando sus productos a través de un laberinto de intermediarios. Tienen poco más que la palabra de sus proveedores para evaluar si las materias primas de sus productos son responsables.

La solución

La contabilidad de la sostenibilidad a nivel de producto es la única forma de arrojar luz sobre los problemas enterrados muy arriba en las cadenas de suministro, y de ejercer influencia sobre todas las partes interesadas.

La transparencia debe empezar con los agricultores y mineros y terminar con los minoristas. Una perspectiva a nivel de producto es esencial para materiales como los metales, que a menudo son fundidos y extraídos por diferentes empresas, a miles de kilómetros de distancia. Para estos productos, la producción responsable requiere un enfoque multisituado.

El mineral de hierro para el acero, por ejemplo, puede extraerse de forma responsable en Australia. Pero transformarse en acero en China, en algunas de las plantas industriales menos eficientes del mundo en cuanto a emisiones de carbono. Saber que un actor se comporta bien pero no tener información sobre el otro no es una base sólida sobre la que hacer afirmaciones sobre la sostenibilidad de un producto.

Nueva tecnología que ayuda a hacer a las materias trazables

Los recientes avances tecnológicos, algunos basados en blockchain, otros no- pueden eliminar los obstáculos tradicionales a la información a nivel de producto. La contabilidad a prueba de fraudes utiliza libros de contabilidad digitales para registrar cada vez que un producto cambia de manos.

Empresas orientadas al consumidor como Unilever y Volkswagen se encuentran entre las primeras en adoptar estas herramientas de trazabilidad digital, pero el potencial de crecimiento es enorme.

Un pequeño pero poderoso grupo de empresas emergentes de trazabilidad ya está empujando el sobre y educando a los productores sobre el gran potencial de mejora que ya existe. Pero para crear mercados diferenciados de materias primas sostenibles, es necesaria una intervención final coordinado para estandarizar los materiales producidos de forma responsable. Algo parecido a las normas Fairtrade que rigen el café y el chocolate.

Crear normas para recomercializar los productos sostenibles.

El paradigma actual

En la actualidad, pocas prácticas contables son lo suficientemente sólidas como para impulsar la diferenciación de productos y producir una fuerte señal de demanda por parte de los mercados. La falta de umbrales de sostenibilidad ambiciosos, así como los desajustes en torno a los modelos de medición, crean más ruido que señal.

Los consumidores recurren a atajos para tomar decisiones complicadas. Las etiquetas de los productos ecológicos y el papel reciclado son ejemplos de ello. Certificaciones similares están evolucionando rápidamente para el cobre, el acero, el aluminio y otros muchos materiales. El desarrollo de estas herramientas de acreditación sentará las bases del éxito o el fracaso de los mercados de materias primas diferenciadas.

Lo más importante es que el modelo de cadena de custodia adecuado depende del sector y, lo que es aún más importante, del atributo objeto de seguimiento.

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Elegir modelo de cadena de custodia también es importante

Elegir el modelo de cadena de custodia equivocado puede socavar los esfuerzos por catalizar una producción responsable. En la mayoría de los casos, estos sistemas no rastrean los lotes físicos de productos y, en su lugar, rastrean representaciones simbólicas de los productos a través de un método conocido como “book and claim“.

Esto funciona muy bien para medir los daños fungibles, como las emisiones de gases de efecto invernadero, y también para los productos básicos en los que este es el atributo clave. Pero se queda muy corto cuando se trata de mitigar los daños no fungibles, como el trabajo infantil o la pérdida de biodiversidad a lo largo de las cadenas de suministro de minerales.

La solución

Para separar las señales del ruido, las normas de sostenibilidad deben ser lo suficientemente sólidas como para resistir el escrutinio independiente y mantener la confianza de los consumidores. Para ello, los requisitos de la cadena de custodia de las cadenas de suministro de minerales deben basarse en la trazabilidad física de los insumos y los productos.

Y es esencial poner el listón muy alto. Una norma para el acero bajo en carbono, por ejemplo, que incluya a la mitad del mercado con mejores resultados en lugar de una franja más selecta, probablemente fracasará.

Lo mismo ocurrirá con una norma para el cobalto responsable que no mitigue el trabajo infantil en la mina específica donde se produce este daño. Las normas deben ser holísticas pero específicas para cada producto, rigurosas pero transparentes.

Los marcos de información centrados en las emisiones de gases de efecto invernadero están abordando rápidamente sus propias deficiencias, con esfuerzos liderados por el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero y otros.

Estas herramientas, cuando se desplieguen adecuadamente, servirán de base para las normas medioambientales al garantizar un nivel básico de calidad y apoyar los marcos de información específicos de cada sector.

Perspectivas sobre la trazabilidad de los materiales

En los próximos años, esperamos que surjan normas de alto rendimiento de muchas de las plataformas existentes, como la Aluminum Stewardship Initiative, Responsible Steel y Copper Mark.

La transición hacia un sistema integrado de normas de rendimiento requiere una gestión cuidadosa y deliberada. Hay muchas razones para creer que las materias primas sostenibles surgirán de dos maneras: gradualmente y de repente, por tomar prestada una frase de Hemingway. En la actualidad, el mercado se tambalea entre esas dos vías. Un pequeño número de intervenciones específicas puede iniciar el siguiente capítulo de la sostenibilidad a gran escala.

El mayor reto no es tecnológico, sino cultural

Los titulares tienden a agitar las manos y descartar las cosas como “simplemente no es posible“, incluso frente a una próspera industria tecnológica con soluciones fácilmente disponibles. El escepticismo también tiene una dimensión económica, ya que ciertas innovaciones son económicamente viables pero aún no rentables.

Dadas las dudas generalizadas, es alentador ver que los pioneros del sector privado toman decisiones audaces. La decisión de Breitling de abastecerse de oro en una sola mina ha dado lugar a un producto cuyo marketing se basa en el abastecimiento responsable. Eso en conjunto con el compromiso de ampliar esta práctica a toda la línea de productos de la empresa para 2025.

La innovación suele parecer imposible hasta que alguien demuestra lo contrario. A medida que crece la adopción por parte del mercado, lo imposible se convierte en inevitable. La trazabilidad de la cadena de suministro tiene un futuro brillante.


SOBRE LOS AUTORES

Stephen Lezak es miembro del Rocky Mountain Institute (RMI). Dirige el programa de la Universidad de Oxford sobre el futuro sostenible de los productos básicos y las infraestructuras. Valentina Guido es asociada principal de RMI y se centra en la descarbonización industrial. Paolo Natali es director en RMI y ha dirigido su Iniciativa de Emisiones de la Cadena de Suministro desde su creación en 2019.