El profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts diseñó la antorcha olímpica pensando en un modelo que combinara la tradición de Italia con un minimalismo sostenible, capaz de recargarse con fuentes 100 por ciento renovables y utilizarse más de una vez, a diferencia de lo que ocurre habitualmente en la máxima gesta deportiva de invierno.
Antes del podio, del himno y de la primera medalla, hay un símbolo que inaugura la emoción olímpica. La antorcha olímpica es el objeto que conecta los Juegos modernos con su origen en la antigua Grecia, y en Milano Cortina 2026 adquiere una nueva narrativa, ya que está pensada en un diseño esencial y sostenible.
El responsable de la pieza de este año es Carlo Ratti, profesor del MIT y director del MIT Senseable City Lab, quien fue invitado por los organizadores olímpicos para imaginar un objeto capaz de transmitir emoción sin exceso.
Conoce a 6 mexicanos egresados del MIT que están transformando el mundo
Ratti pertenece a una generación de diseñadores que exploran cómo los objetos dialogan con las personas y las ciudades. Originario de Turín, Italia, ha llevado su visión a escenarios internacionales como la Expo Dubái 2020 y la Expo Osaka 2025, a través de su firma Carlo Ratti Associati.
Para él, estos eventos representan un espacio para experimentar. “Permiten más creatividad”, explica para MIT News, porque se trata de construcciones temporales donde se pueden empujar los límites del diseño.
La antorcha oficial de Milano Cortina 2026 lleva un nombre directo: “Essential”. Su concepto es simple, pero poderoso, ya que busca eliminar todo lo superfluo y colocar la llama en el centro.
Ratti reconoce que muchas antorchas del pasado se volvieron objetos ornamentales. En cambio, su propuesta busca frugalidad, minimalismo y claridad simbólica.
“Cada diseño empujó los límites en diferentes direcciones, pero todos ellos con el principio clave de poner la llama en el centro”, dice Ratti, quien quería que la antorcha encarnara “un espíritu de frugalidad”.
Un punto clave a destacar es que la antorcha fue diseñada para funcionar sin importar el viento, el clima o la altitud en su trayecto desde Olympia hasta Milán. Al igual que en el trabajo de Ratti en el MIT, investigadores e ingenieros colaboraron en el proyecto.
Uno de los elementos más distintivos es su quemador de alto rendimiento, alimentado con bio-GPL producido por ENI a partir de fuentes 100 por ciento renovables.
Además, puede recargarse hasta 10 veces, lo que reduce de forma drástica el número de antorchas necesarias, a diferencia de ediciones anteriores donde se usaban una sola vez.
También hay un gesto poco común, ya que el mecanismo interno se deja ver mediante una apertura vertical, permitiendo que el público observe el fuego en acción. La tecnología no se esconde, se convierte en parte del relato.
El cuerpo está hecho principalmente de aluminio reciclado y pesa menos de 2.5 libras, convirtiéndola en una de las antorchas más ligeras de la historia olímpica. Su recubrimiento refleja los paisajes (montañas, ciudades, luces) por donde pasa, como si el recorrido también quedara grabado en su superficie.
Ratti quería que este símbolo mostrara una Italia contemporánea, pero no solo la del pasado renacentista, sino la de la innovación industrial y tecnológica. Por eso, la antorcha olímpica busca combinar tradición y futuro en un solo objeto.
Como expresa el propio artista, el diseño siempre debe traducir principios éticos, porque al final no se trata solo de una pieza física, sino de su dimensión humana.
“Italia tiene, sin duda, un pasado significativo. Pero la realidad es que también es la segunda potencia industrial más grande de Europa y es líder en innovación y tecnología en muchos campos. Por ello, la antorcha de 2026 busca combinar pasado y futuro. Se inspira en el diseño italiano del pasado, pero también en tecnologías de vanguardia”.
10 cursos gratis del MIT para profesionalizarte y no morir en el intento