Liderar también implica gestionar emociones, escuchar al equipo y actuar a tiempo. Tomar el timón del liderazgo es clave para construir equipos sanos y efectivos.
A lo largo de nuestra vida encontraremos situaciones que podrán causar distintas emociones: alegría, angustia, miedo, enojo e impotencia, entre otras.
Sin duda, cuando eres hijo, puedes actuar de una u otra manera; cuando eres amigo, pareja o alumno, también. Pero cuando empiezas como miembro de una organización, puede ser abrumador, sobre todo cuando aún no sabemos identificar lo que sentimos ni cómo gestionar las emociones. Recuerda: quien tiene el control de sus emociones tiene el poder.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosToma el timón. Por ejemplo, identifica cómo está tu equipo y toma en cuenta factores como el estrés y los problemas de salud mental. Esto es importante en una organización, ya que, como lo hemos identificado a lo largo de los últimos años, se ha focalizado la estabilidad del capital humano, de lo mal llamado “familia”.
Porque, si bien el ponerse la camiseta puede venir en nuestro kit de bienvenida, el tiempo no volverá después de quedarnos una hora extra durante 12 meses. O más.
Salario emocional: La recompensa que impulsa la productividad
Desarrollarnos en el conocimiento de nuestras áreas, sea Tecnología, Comercial, Marketing o Finanzas, entre otras, requiere habilidades de gestión, liderazgo y estrategia para hacer que el equipo crezca, se desarrolle y sea el mejor.
Pero, si la cabeza no está alineada, no es congruente y no sabe hacia dónde se dirige la tripulación, probablemente tengamos al mejor equipo, pero en un lugar donde unos pocos reman. Entonces todo se convierte en deriva o, peor aún, en navegar en círculos.
Podemos ser nuevos en dirigir un equipo, podemos ser de los que quieren huir de los sentidos. Pero somos seres integrales. Por ello, la visión de la Teoría de sistemas de Daniel Katz y Robert Kahn, en donde se busca la adaptabilidad a los nuevos escenarios de la organización y un equilibrio, resulta relevante. Se trata de optimizar actividades y enfocar bien la energía y los recursos para no quedarnos sin ellos en los momentos difíciles.
Por ello, es responsabilidad vital de nuestro gerente, director, etcétera, que está encargado de un equipo de trabajo, recordar que la evolución de las organizaciones va de la mano del conocimiento de lo integral que es el ser humano. No es solo conocimiento: es todo lo que le rodea y cómo su espacio afecta su productividad.
5 lecciones de liderazgo para directores ejecutivos “duros”
Conoce tu área, pero también entiende el contexto en el que trabaja tu equipo. La autoridad no solo se construye con el cargo, sino con preparación, criterio y ejemplo diario.
No des por hecho que todos entendieron, están bien o ven lo mismo que tú. Preguntar abre conversaciones, previene errores y ayuda a detectar necesidades a tiempo.
Escuchar no es solo oír, sino comprender lo que el otro dice, siente y necesita. Un líder que escucha con atención genera confianza, cercanía y mejores decisiones.
Hay señales que el equipo no siempre expresa con palabras: cansancio, desconexión o frustración. Observar con atención permite anticiparte a conflictos y actuar antes de que escalen.
Postergar decisiones difíciles suele agravar los problemas dentro del equipo. Intervenir en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre corregir el rumbo o perder el control.