MIA: el nuevo FOMO por la IA. Entre el hype y la ansiedad tecnológica, el New York Times ofrece pistas, mientras Daniel Dennett insiste en que la creatividad nace del conocimiento.
La semana pasada hablamos sobre cómo la Inteligencia Artificial se percibe entre temores distópicos y anhelos utópicos; es decir, entre escenarios de ruptura y promesas de abundancia.
Esto mismo ha sucedido —entre otras tecnologías que en su momento fueron disruptivas— con el ferrocarril, el telégrafo y las computadoras. Es imposible que no ocurra con la inteligencia artificial.
Estamos inundados de conversaciones y pronósticos sobre qué tanto la Inteligencia Artificial transformará nuestras vidas y nuestro mundo.
Independientemente de quién tenga razón, el efecto psicológico ya está aquí —ya sea por pánico o por euforia—. En general, la mayoría de las personas está experimentando una especie de miedo a perderse algo, lo que en inglés se conoce como FOMO (“Fear of Missing Out”). En este caso, estamos viviendo una especie de MIA: miedo a quedar fuera de la Inteligencia Artificial.
El camino hacia una Inteligencia Artificial más inclusiva
¿IA creativa… y humana?
Dentro de este clima de MIA, The New York Times Opinion reunió a ocho especialistas —entre ellos Yuval Noah Harari (historiador y autor), Gary Marcus (científico cognitivo y crítico de la IA) y Aravind Srinivas (CEO de Perplexity)— para responder, a modo de encuesta, hacia dónde podría ir la IA en los próximos cinco años.
En conjunto, el ejercicio deja cuatro señales útiles. Primero, que en el corto plazo veremos menos narrativa de una IAG “milagrosa” y más IA incrustada en tareas reales —asistentes, automatización operativa y ciertos aportes a la ciencia— con límites visibles. Segundo, que la educación será uno de los frentes más sensibles: el impacto será fuerte pero ambivalente, lo que obliga a rediseñar evaluación y a reservar espacios deliberadamente “sin IA” para leer, pensar y aprender sin atajos.
Tercero, que pese al discurso del “tsunami laboral” —al que nos referimos la semana pasada— casi todos los especialistas rechazan la idea de un salto significativo del desempleo hacia 2030 por efecto directo de la IA (con una excepción). Y cuarto, que urge disipar el mito de la IA como “magia”: sobredimensionar capacidades —como si fueran incomprensibles o ilimitadas— no solo confunde, también distorsiona decisiones.
Pero hay algo especialmente preocupante: es probable que la IA, en poco tiempo, sea más inventiva y creativa que los humanos. Y aun así, tampoco hay consenso pleno. Mientras Harari afirma que “en más y más campos, la IA demuestra ser más creativa que los humanos”, Mitchell matiza lo contrario: sostiene que la IA será transformadora en el arte no porque sea mejor que los humanos, sino porque es más barata.
Yo lo llevaría un paso más allá. La imaginación no es un proceso intrínseco y exclusivamente humano —en contraposición con una “inteligencia” como la IA—. Es un proceso que parte del conocimiento. Si la IA logra concentrar y operar sobre una base de conocimiento mucho mayor que la de cualquier persona, estamos —quizá— a no más de unas cuantas décadas de que la IA cree cosas que nosotros todavía no conocemos.
Daniel Dennett, filósofo y científico cognitivo, dijo que:
“Lo que puedes imaginar depende de lo que sabes” (“What you can imagine depends on what you know”).
Es decir: entre más sepas, más puedes imaginar; y entre más imaginas, más puedes crear e inventar.
Dennett argumenta que la imaginación no es un poder ilimitado o mágico que opera en el vacío. Al contrario: está profundamente limitada —y moldeada— por nuestro conocimiento previo. No se puede imaginar algo verdaderamente nuevo o complejo si no se tienen los “ladrillos” conceptuales necesarios para construirlo en la mente.
Para imaginar un dragón, por ejemplo, hay que haber visto —o sabido— de reptiles, alas de murciélago, fuego. Para concebir ideas científicas revolucionarias —como la relatividad de Einstein— hace falta un conocimiento profundo de la física clásica, para luego “romper” sus límites.
Si no se sabe nada de un tema, la imaginación sobre él será pobre, vaga o directamente imposible. ¿O por qué nunca nos hemos podido imaginar qué había antes del Big Bang… o antes del Génesis, si uno lo interpreta literalmente?
Mientras usted reflexiona en todo esto, queda la pregunta: ¿qué hacemos con el MIA? Aunque parezca contradictorio, reservar espacios deliberados sin IA puede ser un buen inicio.
REFERENCIAS (2)
1. Where is A.I. taking us? Eight leading thinkers share their visions. (2026, February 2). The New York Times (Opinion). https://www.nytimes.com/interactive/2026/02/02/opinion/ai-future-leading-thinkers-survey.html
2. World Economic Forum. (2026, enero 19–23). Reunión Anual 2026: Un espíritu de diálogo. Davos-Klosters, Suiza. Foro Económico Mundial. https://www.weforum.org/events/world-economic-forum-annual-meeting-2026
¿La Inteligencia Artificial es el nuevo mesías de la humanidad? La respuesta es sí
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Socio-Director de THINK TALENT Doctor en Filosofía, Socio-Director de Think Talent y fundador de Human Leader. Profesor de Cátedra en el Tec de Monterrey. Especialista en liderazgo, futuro del trabajo y estrategia de talento, con más de 25 años asesorando a empresas y alta dirección.y recibe contenido exclusivo


