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La Sociedad de la Nieve, 5 lecciones de liderazgo para sobrevivir en las circunstancias más adversas

La Sociedad de la Nieve les enseña a los líderes a mantener la calma y el autocontrol en circunstancias tan adversas como lo es un accidente aéreo.

Elizabeth Vargas 18 Ene 2024

La Sociedad de la Nieve es un película que ha hecho que la mente de millones de espectadores imaginen el horror de quedar atrapados en uno de los terrenos más inhóspitos de la tierra: La cordillera de los Andes.

La cinta fue dirigida por Juan Antonio Bayona (conocido como J.A. Bayona en redes sociales), durante enero se mantuvo en el ranking de películas más vistas en México. Las actuaciones de Enzo Vogrincic, Matias Recalt y un grupo de actores, hacen que las personas vivan en carne propia la tragedia del vuelo 571 que ocurrió en 1972.

La Sociedad de la Nieve, una tragedia que se llevó a la pantalla

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Roberto Canessa, quien sobrevivió al accidente, expresó durante una entrevista que esto significaba para él más que una película. Es una experiencia que le muestra al mundo cómo ser ingeniosos para no darse por vencidos.

“Los seres humanos sufren una transformación en casos como este. Hay una verdadera metamorfosis de ser un jugador de rugby a convertirse en un sobreviviente de un accidente aéreo”.

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Lecciones para liderar hasta en los peores momentos

La película La Sociedad de la Nieve se basa en el libro homónimo escrito por Pablo Vierci, un escritor uruguayo que utilizó algunos testimonios de los sobrevivientes.

Si bien, esta no es la primera vez que la historia trágica del equipo de rugby se llevó a la pantalla, ya que esto se logró en 1993 en la cinta Alive, esta es la primera vez que los sobrevivientes y las familias de los fallecidos permitieron que sus nombres se utilizaran.

La película representa un hito cinematográfico gracias a su historia, pero también a nivel técnico ya que se rodó parcialmente en el lugar del accidente.

1. Tomar acción

Fotogramas / J. A. Bayona / Netflix

Unos segundos después del fatídico accidente, algunos de los jóvenes, muchos de ellos de 19 años, que no resultaron lastimados, comenzaron a ayudar a los afectados.

Incluso, comenzaron a hacer una clasificación de los enfermos. Esto les permitió ayudar a aquellos que necesitaban atención médica con más urgencia.

“Este es mi cielo. Creo en otro dios. Creo en el dios que Roberto guarda dentro de su cabeza cuando viene a sanar cada una de mis heridas. En el dios que Nando guarda en sus piernas y que le permite seguir caminando pase lo que pase. Creo en las manos de Daniel cuando corta la carne. Y Fito, cuando nos lo da sin decir a cuál de nuestros amigos era”.

Arturo Nogueira, La Sociedad de la Nieve (2023)

2. Establecer un líder dependiendo de la situación

Fotogramas / J. A. Bayona / Netflix

Marcelo Pérez del Castillo organizó el viaje en el que el vuelo donde venían sus compañeros sufrió el accidente, esto es porque era el líder del equipo de rugby.

De manera casi milagrosa, después de la tragedia él resultó ileso y se dispuso a tomar el lugar del líder, ya que se le daba naturalmente. Pudo mantener la calma y tenía un espíritu optimista a pesar de la situación, con lo que calmaba al grupo. Lamentablemente murió durante una avalancha en el Los Andes a los 25 años.

“No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

Numa Turcatti, La Sociedad de la Nueve (2023)

3. Utilizar los recursos que se tienen

Fotogramas / J. A. Bayona / Netflix

Las personas que estaban a bordo del vuelo 571 debían de llegar a Chile, esta es una de las razones por las que muchos de ellos tenían ropa cómoda y ligera.

Ninguno de ellos estaba preparado para las condiciones climáticas de Los Andes, cuya temperatura puede alcanzar hasta los -30°. Sin embargo, Marcelo tuvo algunas buenas ideas para hacer que el grupo se calentara un poco: hacer mantas con las fundas de los asientos, construir una potabilizadora con láminas de metal y con los materiales del parabrisas del avión se fabricaron gafas de sol.

“Tengo 25 años Pancho, tengo una vida por delante, me queda todo por hacer, quiero volver a ver a mis hermanos, quiero ver a mi madre, ver a mi padre, quiero bailar”.

4. Formar una comunidad es siempre necesario

Fotogramas / J. A. Bayona / Netflix

No todos los chicos que abordaron el vuelo se conocían, además, no todos pertenecían al equipo de rugby. Sin embargo, esto no importó cuando se suscitó el accidente ya que formaron una comunidad. Se llamaron a sí mismos “La Sociedad de la Nieve“. 

En esta familia improvisada todos tenían un papel primordial que marcaba la diferencia entre un día más de supervivencia. Por ejemplo, en el grupo había un estudiante de medicina, un ingeniero, alguien que se encargó de hacer el agua o quien cortaba la carne.

“¿Y cómo se corta un cuerpo? ¿Quién es capaz de hacerlo?”

5. Mantener la rutina

Fotogramas / J. A. Bayona / Netflix

A pesar del aislamiento, de estar en medio de un clima helado o de las lesiones los jóvenes mantuvieron algunas de sus costumbres para mantener una sensación de normalidad

Por ejemplo, cada noche uno de los pasajeros rezaba un rosario. Muchos de los personajes no profesaban la religión católica. Sin embargo, muchos se unieron a las plegarias. Esto les brindó consuelo en los días más difíciles. Incluso celebraron algunos cumpleaños y utilizaron una bola de nieve como pastel, en lugar de velas, usaron cigarrillos.

“Me duele no poder hacer más por ustedes”.