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3 lecciones de resiliencia de Lula da Silva, el presidente más popular de Brasil

MIT Sloan 31 Oct 2022
3 lecciones de resiliencia de Lula da Silva, el presidente más popular de Brasil

La vida de Lula da Silva ha estado marcada por retos. Estas son algunas lecciones de resiliencia que marcaron su camino rumbo a la presidencia de Brasil.


Luiz Inácio Lula da Silva será presidente de Brasil por tercera ocasión. Este mandatario ha ganado gran popularidad entre los ciudadanos sudamericanos por su historia personal y de resiliencia.

Durante sus primeros periodos como presidente, de 2003 a 2010, el representante del Partido de los Trabajadores se hizo famoso por promover un programa que tenía como meta erradicar la pobreza de la nación y terminar de pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Durante su pasada campaña presidencial, Lula da Silva recalcó que una de las misiones más urgentes que tendría su gobierno sería garantizar a los brasileños insumos de comida diarios. 

“Ningún brasileño pasará hambre”, dijo en su momento el entonces candidato. 

A pesar de que la carrera política de Lula da Silva ha sido celebrada y ha vuelto a resurgir, el originario de Pernambuco, Brasil tiene tres lecciones de resiliencia que le serán útiles para la mayoría de líderes y empresarios. 

1. Aprender de los momentos más duros e integrarlos al plan de acción

A pesar de no tener educación formal, el ahora presidente de Brasil inició su carrera como líder político en la década de los 60

Así es, Lula da Silva aprendió a leer y escribir a los 10 años, esto debido a que su padre estaba en contra de la educación y abandonó la escuela cuando cursaba el quinto grado de primaria con el objetivo de trabajar para mantener a su familia

Las carencias que vivió durante toda su vida hicieron posible que reconociera las necesidades de los grupos de población en condiciones de pobreza del país sudamericano.

Él imprimió ese conocimiento en las diversas políticas públicas que puso en marcha durante sus mandatos presidenciales en los que se enfocó en ayudar a la clase obrera. 

Además de ayudar a sus compatriotas, mantenerse fiel a sus orígenes y a su sus valores hicieron que el Lula da Silva terminara su segundo periodo en 2010 con un 90% de aprobación, de acuerdo con The Guardian.

2. Tras una crisis, se debe regresar a lo grande

Durante 2017 el político de izquierda fue acusado por cargos de corrupción y lavado de dinero provenientes de sobornos que recibió de la empresa petrolera brasileña semi pública, Petrobras

En ese momento el juez federal que se encargó de llevar al caso, Sergio Moro lo condenó a 9 años y medio de prisión. Esto sucedió antes de que el brasileño pudiera inscribirse nuevamente como candidato en las elecciones presidenciales de ese año. 

Después de estar en la mira de la ley, en 2021 un tribunal del país sudamericano anuló las condenas que se le habían imputado al político sudamericano por casos de corrupción, lo que permitió que participara en las elecciones de este año. 

A pesar de haber estado envuelto en múltiples escándalos penales, convocó a una rueda de prensa en la que sus palabras fueron:

“¿Cómo intentaron destruir a Lula? Pasé 580 días en la cárcel porque no querían que me postulara, y allí me quedé tranquilo, preparándome como se preparó Mandela durante 27 años”, mencionó. 

Las promesas de su campaña siempre apuntaron a lanzar nuevamente apoyos a la clase desfavorecida y atender los problemas más grandes a los que se enfrentan los trabajadores de aquel país. 

3. Mantener el temple ante los adversarios

En las campañas electorales de este año, el rival de ideología de ultraderecha, Jair Bolsonaro le recordó al pueblo brasileño los escándalos en los que estuvo envuelto el ahora presidente de Brasil. 

Ante estas aseveraciones, Lula da Silva, aludiendo al nerviosismo e irritabilidad de su contrincante, respondió:

“El presidente anda nervioso, me insultó. Tiene que aprender una lección de vida porque un jefe de Estado no puede mostrarse nervioso o irritado. Este país necesita mucha tranquilidad y mucha paz”, apuntó. 

Sin embargo, Bolsonaro, al escuchar esta réplica, aseveró que lo que no debería hacer un presidente es robarle al país, pero a pesar de la seriedad de sus palabras Lula da Silva continuó calmado y mencionó que no entraría en juegos “rastreros”. 

Además, le recordó a sus compatriotas la falta de acción que el gobierno pasado (encabezado por Bolsonaro) mostró ante la pandemia por COVID-19. 

“Estamos ante un hombre sin alma, sin corazón, que no tuvo la sensibilidad de derramar una sola lágrima por los cerca de 700 mil fallecidos asociados a la COVID-19 en el país”, mencionó.

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