Sin una política paralela de productividad, la jornada de 40 horas puede elevar el costo laboral, presionar a las pymes y afectar a los trabajadores más vulnerables.
Toda empresa, al hacer una propuesta económica para contratar a un candidato, está considerando el costo total anual de la posición. Esto es: salario, beneficios, bonos, cargas sociales y fiscales; incluso se consideran los costos operativos asociados a la persona (oficina, cajón de estacionamiento, equipo, licencias de software, etcétera), es decir, todo lo que le cuesta a la empresa tener a esa persona operando un año completo.
Difícilmente una empresa va a pagar a un candidato “de más”. Hay un costo máximo que está dispuesta a asumir por contratar a una persona, a cambio del retorno esperado en productividad y valor.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosDespués, lo que la empresa hace es sumar el costo total de todos sus empleados para obtener el costo laboral de la organización, y luego lo compara contra ingresos; así obtiene una métrica de eficiencia. Este es el KPI clásico de eficiencia: costo laboral total / ingresos totales = porcentaje de costo laboral.
En la mayoría de las organizaciones, el costo laboral es uno de los indicadores más sensibles y al que financieramente se le pone mayor énfasis. Si el costo laboral se sale de los parámetros esperados por la empresa, ésta busca cómo ajustarlo: ya sea reduciendo la carga laboral, o transfiriendo el incremento del costo al cliente final. Lo que resulte más sencillo y viable.
A raíz de la reciente aprobación de la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas hacia 2030, el foco ha pasado de la celebración gubernamental y sindical a la realidad financiera del incremento que las empresas tendrán en su porcentaje de costo laboral.
En términos generales, y en materia de costo, la forma más fácil de plantear el incremento del costo laboral es esta: si pagas el mismo sueldo por menos horas, el costo por hora sube. Una empresa con jornadas laborales de 48 horas que busca cubrir las mismas horas tendrá un incremento del costo laboral de alrededor de 20 por ciento.
El salto completo de 48 a 40 horas equivale a una reducción de 16.7 por ciento en horas, pero a un aumento de 20 por ciento en el costo laboral por hora, si el salario semanal o mensual se mantiene constante.
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De una u otra manera, las empresas buscarán que la reforma no afecte su eficiencia laboral ni su costo total anual, y mucho menos su porcentaje de costo laboral. Las grandes empresas empezarán a considerar productividad, rediseño de turnos o automatización para amortiguar estos impactos.
Uno de los fenómenos que pueden presentarse es que se empiecen a crear “nuevos puestos” con salarios reducidos. Y aunque el decreto de ley señala expresamente que la reducción de jornada no puede implicar disminución de sueldos, salarios o prestaciones, nada impide que las empresas empiecen a crear nuevos puestos con salarios más bajos. Recordemos el punto de partida: el costo total laboral. Los puestos actuales, o ya existentes, se mantendrían en tanto la misma rotación natural vaya desapareciéndolos.
Si las empresas optan por pagar menos para compensar el costo, México podría profundizar su trampa de ingresos medios, alejándonos de ser una economía basada en el conocimiento.
Pero el reto más importante lo tendrán las pymes —incluyendo micro, pequeñas y medianas empresas—, ya que mejorar la productividad será todo un reto para este segmento. Además, en nuestro país las pymes carecen, en su gran mayoría, de economías de escala o acceso a tecnologías, por lo cual dependen de la presencia física de los empleados.
Para las pymes esto podría traducirse en una mayor pérdida de empleos formales. Empresas que no tengan la capacidad de absorber dichos incrementos podrían migrar a la informalidad. Para nuestro país esto sería lamentable. No olvidemos que 7 de cada 10 empleos formales en México son generados por las pymes.
Y al final, el mayor impacto lo tendrán los empleados de salarios más bajos. Esto podría traducirse en un aumento relativo de trabajadores en los rangos salariales más bajos y pronto podríamos empezar a ver un repunte en personas que ganan entre uno y dos salarios mínimos al mes, y un descenso de quienes perciben más de dos salarios mínimos.
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Desde luego, vigilar que estos escenarios no se materialicen. Pero además debería estar enfocado en ofrecer medidas para impulsar la productividad del país.
Algunas medidas podrían ser invertir en formación de talento, infraestructura energética y combustibles más eficientes. De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la falta de inversión pública, tecnológica y de financiamiento a las pymes impacta en la baja productividad.
Y la baja productividad se refleja en trabajos más precarios. Los empleos precarios pagan salarios bajos, limitan la acumulación de habilidades y empujan a muchas personas hacia la economía informal, lo que también reduce la base fiscal del Estado. No es casualidad: cerca de la mitad de los trabajadores en México se ubica en la informalidad, aunque este segmento apenas genera una cuarta parte del PIB.
Decisiones de origen necesarias, como la reducción de la jornada laboral, cuando buscan trasladar íntegramente su costo a las empresas sin una política paralela de productividad, pueden terminar produciendo el efecto contrario al deseado: menor crecimiento, mayor precariedad salarial y una movilidad social cada vez más lejana.
Quien termina perdiendo, como siempre, es la población laboral más vulnerable.
1) Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025, 24 de julio). Censos Económicos 2024: Resultados definitivos (Comunicado de prensa núm. 79/25). INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/ce/CE2024_def.pdf
2) Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2025, 31 de diciembre). Reglas de Operación del Programa de Apoyo al Empleo. Diario Oficial de la Federación. http://sidof.segob.gob.mx/notas/5777675
3) Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2020). Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2020–2024. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/561747/Plan_Sectorial_de_Trabajo_y_Previsi_n_Social_2020-2024.pdf
4) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2019). Educación superior en México: Resultados y relevancia para el mercado laboral. OECD Publishing. https://www.oecd.org/es/publications/educacion-superior-en-mexico_a93ed2b7-es/
5) Mendoza, A. (2026, marzo 9). Arriesgan productividad, costos e informalidad. El Norte. https://www.elnorte.com/arriesgan-productividad-costos-e-informalidad/ar3165893