En 2026 varias cosas grandes suceden en México en distintas arenas de la vida. Esta coyuntura pone a varias empresas y organizaciones en el ojo del huracán, legalmente hablando. Navegar y llegar a buen puerto es tan sencillo como hacer integridad preventiva.
«¿Cuánto y por qué tan caro?». Es supernormal que las abogadas escuchemos cosas similares (aunque admito que nunca es tan caricaturesco ni tan grosero). Es muy entendible buscar bueno y barato; todos queremos hacer rendir el dinero.
Si a eso agregamos que algunos abogados también se han salido un pelín de la raya en ese libro de colorear llamado «honorarios» tenemos como resultado una industria que, en general, se siente cara.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosPor eso también entiendo que en momentos complicados —por ejemplo, contracciones económicas como la actual— a veces nomás no alcanza para gastos legales.
No quiero convencerle de que «para los abogados siempre debe alcanzar»; claramente tengo conflicto de interés.
Realmente quiero resaltar que en algunos (contadíííísimos) casos recortar gastos legales puede terminar saliendo más caro. Los casos obvios son los asuntos laborales, penales y patrimoniales y son «obvios» porque una administradora seria siempre va a saber que es mejor pagar a un abogado que cobra muchomil pesos que pagar millones en indemnizaciones, paros, salarios caídos, multas, etc.
Entre esas áreas prioritarias, realmente nunca ha estado el cumplimiento normativo (la prevención del lavado de dinero o de la corrupción). No porque no lo valga, sino porque en esas áreas las consecuencias casi nunca son inminentes, inmediatas ni impagables… hasta ahora.
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En marzo vimos como unas 300 ONG se quedaron casi, casi imposibilitadas para trabajar. En abogadés decimos que les retiraron el estatus de «donatarias autorizadas» y escribo «casi, casi imposibilitadas» porque —aunque todavía les pueden donar— sin ese estatus no pueden emitir comprobantes fiscales y muchos donantes institucionales sencillamente no donan si no lo pueden deducir.
Y le prometo que odio ser pesimista, pero esto apenas empieza y le enlisto mis razones: El país navega aguas en que soplan los vientos políticos que ya conocemos.
Al frente tenemos la renegociación del TMEC (que viene chafa en anticorrupción y antilavado), el torneo mundial de futbol (que implica contratos de gobierno muy grandes y ejecutados con prisa) y a un recién instalado auditor superior de la federación —el principal vigilante del gasto público— que es afín a la 4T.
A babor (tuve que guglearlo; es la izquierda) tenemos la gran presión que México recibe del exterior; nuestras leyes antilavado salieron mal evaluadas por el GAFI y EE.UU. nos ha sancionado a bancos y ciudadanos.
A estribor (también gugleado: derecha) están los cambios legales en antilavado que —entre leyes, reglamentos y jurisprudencias— al gobierno le dan muchísimo poder para congelar cuentas, bloquear operaciones, etc. y a la ciudadana le limitan defensas que son, más bien, lentas (meses). Y por último no podemos olvidar al leviatán que nada debajo de nosotros desde hace décadas: la delincuencia organizada (y los 40 mil millones de dólares que lava anualmente en México).
Esta tempestad que se está cocinando va a verse de una forma muy peculiar; tendremos un gobierno que usará las herramientas legales que tiene para investigar y sancionar a los que son malos, a los que nada más son incumplidos y a los no-tan-incumplidos que no tengan la casa en orden.
Ah, se me olvidaba un detallito: la multa más grande por incumplir las leyes de antilavado es de 7 millones de pesos y en las leyes de anticorrupción no hay límite. Lo dicho: esta área se empieza a volver prioritaria.
¿Cómo abordarlo? Sencillo; acérquese a su cámara, barra, colegio, gremio, sindicato o asociación preferida; todas ellas están concentrando esfuerzos para que sus agremiados implementen sistemas de cumplimiento que los preparen para las realidades nuevas . Y si, por cualquier razón, le toca recurrir a su abogada de confianza, le sugiero verificar que esté afiliada a las organizaciones más serias de cumplimiento normativo (compliance).
El 2026 en corrupción, lavado de dinero y otras fechorías