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La gestión del agua y la crisis hídrica, un tema ineludible en la COP 27

Esteban Guáqueta 07 Nov 2022
La gestión del agua y la crisis hídrica, un tema ineludible en la COP 27

La COP 27 es una gran oportunidad para hablar de un tema de inmensa relevancia: el agua, su gestión y la crisis que aqueja al mundo entero.


Cada día vemos en la industria más empresas que invierten en más y mejor tecnología para reducir su consumo de agua y de energía, con el objetivo de aminorar el impacto que sus actividades de negocio causan en el medio ambiente.

Ello lo hacen ante la inevitable realidad que muchas comunidades alrededor del mundo viven: sequía y escasez de agua, temperaturas extremas y fenómenos meteorológicos sin precedente que encuentran su origen en el cambio climático.

El gran impacto de algo simple: el lavado de manos

Por ello, este año en Egipto, durante la más reciente Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (conocida como la COP27) se verá una de las reuniones más importantes de gobiernos, empresas y la sociedad civil, para hablar de un tema de inmensa relevancia (entre muchos otros que se tratarán en esta cumbre): el agua, su gestión y la crisis que aqueja al mundo entero.

El planeta se encuentra en un punto en el que hay que tomar acciones contundentes, urgentes y efectivas para garantizar que el agua estará disponible en las próximas décadas en todo el mundo. Los métodos de producción están cambiando, los gigantes empresariales y económicos, la academia y las comunidades están llevando a cabo iniciativas. El mensaje es claro: Reduce, recicla, reutiliza (… ¡y rápido!).

Esas 3 R son la clave para revolucionar el mundo como lo conocemos. En vez de un proceso lineal del agua, donde el líquido entra, se utiliza y se desecha; lo que se busca es que entre al proceso, se utilice, se reacondicione, se vuelva a utilizar muchas veces (aunque varía según el tipo de proceso) y se destine a otros usos.

Ya hemos visto lo que puede pasar con la falta de agua. Lo atestiguamos en miles de ciudades alrededor del mundo casi a diario, recientemente, que al borde del colapso reclaman medidas urgentes por parte de las empresas, los gobiernos y la comunidad científica para remediar la crisis hídrica global.

De acuerdo con expertos de la Organización de las Naciones Unidas, el planeta Tierra verá un déficit de agua de 56% para 2030. En México, la situación también se torna compleja al dimensionar el problema con el agua.

Sustentabilidad y sostenibilidad ¿cuál es la diferencia?

Si tomamos en cuenta que en nuestro país 653 acuíferos están en riesgo y 39% del volumen de agua para uso consuntivo es aportado por dichos acuíferos; y que 105 acuíferos están sobreexplotados, de los cuales 32 tienen presencia de suelos salinos y agua salobre, nos daremos una idea más clara de lo que sucede.

Si a ello, además le sumamos que en México 70% de las aguas residuales industriales se vierten sin ningún tratamiento y 70% de los cuerpos de agua del país presentan indicios de contaminación, la situación parecería aún menos halagüeña.

De acuerdo con Conagua, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y la Universidad Nacional Autónoma de México, se estima que para 2050 el sector industrial utilizará 400% más agua que en la actualidad, por lo que los protocolos de uso, reciclaje y reutilización del líquido basados en la tecnología que ya está disponible cobran mayor importancia con la clara idea de que su implementación no generará gastos mayores de lo que costará si no se hace.

Básicamente, y en términos muy sencillos, todo se resume en que la tecnología trabaje en favor del agua. Por ejemplo, a partir de tecnologías de medición, control y ajuste que detectan una serie de variables, se pueden realizar análisis que ayuden a tomar decisiones sobre reducir o incrementar la cantidad de agua, determinar concentraciones en los sistemas propios de cada industria (de diversos tipos de sustancias o sedimentos) u optimizar descargas, lo que tiene un impacto amplio y medible en las operaciones, y a su vez genera ahorros en términos económicos.

¿Cómo medir el impacto social y ambiental? Una tarea que las empresas deben repensar

Mientras más información se provee a los responsables de cada tipo de instalación, más seguridad se puede aportar al proceso, reducir el consumo y desperdicio del agua, e incrementar el porcentaje de captación, reciclaje y reutilización. Todo ello, aplicable a distintos sectores como el automotriz, de producción y embotellado de bebidas, generación de energía, extracción de petróleo, minería y un largo etcétera.

Si utilizamos una situación aún más específica, Ecolab 3D, una plataforma basada en la nube que reúne Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas y analítica avanzada para traducir datos al interior de instalaciones industriales, es posible un ahorro de agua hasta en 30%, lo que puede significar ahorros financieros de $100,000 dólares al año. Sólo un ejemplo de lo que se puede hacer y ahorrar.

La tecnología existe, la urgencia apremia y las soluciones ya se llevan a cabo. El siguiente paso es que tiene que implementarse cada vez en más industrias, extenderse a los hogares y llegar a toda actividad humana.

En este punto es importante señalar que 76% del agua disponible se utiliza en la agricultura, 14% se destina para consumo humano y sólo 5% se utiliza en la industria, además de otro 5% que se usa en la producción de energía. Todos esos sectores deben aplicar las 3 R para ser más eficientes, eficaces y amigables con el ambiente. Se trata del agua, se trata de todos.

Ecolab es parte de iniciativas globales, como el CEO Water Mandate de la Organización de las Naciones Unidas, entre otras, además de nuestro propio reportaje sobre el consumo de recursos periódicamente, para hacer medibles – y transparentes – los procesos internos que llevamos a cabo y la tecnología que adaptamos para reducir nuestro uso del agua y la energía e impactar positivamente en las comunidades que estamos presentes.

Con ellas, por ejemplo, nos comprometimos con otras empresas a realizar las inversiones necesarias para que nuestras operaciones sean sostenibles, y para facilitar que las de nuestros socios y proveedores también lo sean.

Para 2050, prometimos un impacto positivo neto en el agua medible en lugares o cuencas con un estrés hídrico particular, centrándonos en la disponibilidad, calidad y accesibilidad del líquido.

Reconocemos la crisis hídrica, en donde tenemos un papel importante que desempeñar, como un problema global del orden más importante.

Por ello, Ecolab pretende estar en el centro de las discusiones más importantes sobre el agua, como la que sucederá en COP27 y otras en el futuro, y cómo el origen de tecnología basada en ciencia que protege a los recursos fundamentales y personas, mientras impulsa la productividad, eficiencia y ahorro de recursos en más de tres millones de ubicaciones de nuestros clientes, y vamos por más.


Esteban Guáqueta es gerente de Marketing de Nalco Water Latinoamérica

Contacto

LinkedIn: Ecolab

Sitio web: es-es.ecolab.com

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