Con este estilo, los líderes avanzan en la asignación de tareas con su equipo a la par de la evolución que estos tienen para lograr resultados óptimos.
El liderazgo situacional es una teoría desarrollada por Paul Hersey y Ken Blanchard a finales de la década de 1960. Este modelo se centra en la idea de que el liderazgo eficaz no es único, sino que debe adaptarse a la situación específica y a las necesidades de las personas o equipos liderados.
Esta teoría tiene como objetivo principal guiar en la elección del estilo de liderazgo más apropiado según la preparación o el nivel de madurez de los gerentes.
A menudo el liderazgo situacional se utiliza en programas de entrenamiento, capacitación y management para ayudar a las cabezas de equipo a ser más adaptables y efectivas en sus roles. Es aplicable en diversos contextos organizacionales y puede ser una herramienta valiosa para mejorar las habilidades de liderazgo de cualquier persona.
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Según la teoría del liderazgo situacional de Paul Hersey y Ken Blanchard, existen cuatro estilos principales. Estos se basan en la combinación de dos factores: el comportamiento del líder (estilo de liderazgo) y la preparación o nivel de madurez de los colaboradores.
En este estilo, el líder proporciona instrucciones claras y supervisa de cerca a los colaboradores. Aquí el gerente toma decisiones y le dice a su equipo lo que hay que hacer. Este estilo es adecuado cuando los empleados tienen poca preparación o madurez.
Aquí los líderes explican las decisiones y buscan opiniones de sus equipos. Se involucran en una comunicación bidireccional, brindando orientación y entrenamiento. Este estilo se utiliza cuando los colaboradores están algo preparados, pero aún pueden necesitar apoyo y aliento.
Los líderes en el estilo participativo colaboran con los colaboradores y fomentan sus aportaciones en la toma de decisiones. El líder brinda apoyo y ayuda a desarrollar la confianza y las habilidades. Este estilo es apropiado cuando los empleados tienen una preparación moderada y pueden asumir más responsabilidades.
Con este estilo, los líderes brindan una dirección mínima y permiten a los seguidores tomar decisiones y apropiarse. El gerente confía en su equipo para gestionar las tareas de forma independiente. El delegador se utiliza cuando los seguidores tienen una alta preparación y pueden trabajar de forma autónoma.
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Estos son algunos ejemplos y situaciones según los cuatro estilos propuestos por Paul Hersey y Ken Blanchard.
Imagina que un nuevo empleado se une a una empresa sin experiencia previa en un puesto determinado. En esta situación, es posible que el gerente necesite utilizar un estilo de liderazgo directivo para proporcionarle instrucciones claras sobre las tareas a realizar y supervisar de cerca su trabajo, así como ofrecerle orientación paso a paso.
Piensa en el equipo de proyecto trabajando en una tarea compleja. Algunos miembros del grupo tienen experiencia relevante, pero otros son casi nuevos en este tipo de proyectos.
El líder del equipo podría adoptar un estilo de liderazgo persuasivo para comunicarles y explicarles los objetivos del proyecto, analizar varios enfoques y asesorar a los miembros sobre cómo afrontar los desafíos.
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Reflexiona sobre un departamento donde los colaboradores tienen habilidades y experiencia en sus funciones. El gerente reconoce que los miembros del equipo comprenden bien sus responsabilidades y pueden trabajar de forma independiente.
En este caso, se emplea un estilo de liderazgo participativo, ya que la cabeza del equipo alienta a los colaboradores a apropiarse de sus tareas, busca su opinión sobre las decisiones y brinda apoyo según sea necesario.
Supón que un director de proyectos experimentado dirige un equipo de expertos que han completado con éxito proyectos similares en el pasado. El gerente comprende que los miembros del equipo tienen un alto nivel de preparación y pueden gestionar el proyecto sin una orientación exhaustiva.
En este escenario, el directivo adopta un estilo de liderazgo delegador donde le transfiere responsabilidad de aspectos específicos del proyecto a sus colaboradores permitiéndoles tomar decisiones y ejecutar tareas de forma autónoma. El gerente permanece disponible para brindar apoyo y seguimiento, pero confía en la experiencia del equipo.