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Estrategia

Monitoreo de la crisis del coronavirus vista desde el espacio

Este artículo refleja una comparación de la emisión de electricidad durante las noches en China Continental durante los primeros meses de la pandemia del COVID-19, mostrando cómo los datos de localización satelital pueden proveer la detección temprana de problemas.


Mit Sloan 17 Abr 2020
Monitoreo de la crisis del coronavirus vista desde el espacio

Los líderes empresariales en todo el mundo están cada vez más consternados al sentirse desolados ante la oscuridad producida por la magnitud y la gravedad del brote del COVID-19. Los proveedores en los países afectados, como China, ya no pueden confirmar órdenes. Los mercados bursátiles y la industria del petróleo se mantienen en la incertidumbre de la desorganización.

Los gobiernos de todos los países del mundo tardaron en proporcionar información concerniente a la verdadera proporción de la desaceleración económica. La falta de información confiable, oportuna, asequible y fácil de obtener, sobre la gravedad y el impacto del COVID-19, reveló el punto débil del management global.

Una de las fuentes de datos en la que confiamos nuestra investigación económica puede proporcionar una imagen clara del impacto económico del COVID-19 y desastres similares. Los datos de las emisiones de luz nocturna son una nueva clase de datos de teledirección, los cuales miden la cantidad de luz producida durante la noche en alguna región determinada. Pueden ser utilizados por empresas, como aerolíneas, para monitorear la progresión y los efectos de importantes amenazas de continuidad, ya sea desastres naturales y problemas civiles; además de la recuperación económica, casi en tiempo real y con un costo sumamente bajo.

Las emisiones de luz, durante la noche, tienen el potencial de reducir la dependencia de las tardadas estadísticas gubernamentales y los cuestionables informes publicados en los medios de comunicación; los datos pueden utilizarse para aumentar o reemplazar otros indicadores económicos menos oportunos y menos precisos, para ver cuándo y dónde la actividad relacionada con la industria está cambiando.

Nosotros creemos que el análisis de estos datos puede utilizarse para ayudar a navegar a los gerentes y grandes líderes mediante amenazas existenciales, tales como la pandemia de COVID-19, al proporcionar una alerta temprana sobre el impacto de los episodios en regiones donde podrían tener operaciones con proveedores o clientes.

¿Qué es lo que están demostrando los datos de detección remota?

Nuestro proyecto de investigación referentes al estudio de datos diarios a gran escala, llevado a cabo en el Centro Global para el Emprendimiento y la Innovación de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, utiliza datos de detección remota y otras fuentes para monitorear cambios a corto plazo en la actividad económica y social.

Encontramos que los datos de las emisiones de luz nocturna captadas por el satélite son particularmente efectivos para cuantificar el impacto económico y social durante la pandemia de COVID-19. Durante la noche, estas emisiones se convierten en un indicador sólido de la actividad económica: un informe reciente del Fondo Monetario Internacional encontró que las emisiones de luz por sí mismas pueden usarse para medir más del 44% de la variación en el Producto Interno Bruto –per capita– en una nación.

Igualmente, en varios estudios anteriores, se tuvieron resultados predictivos aún más fuertes, utilizando emisiones de luz para cuantificar la actividad económica local, los niveles de ingresos y el uso de electricidad. Estos resultados han permitido a los investigadores rastrear cambios en la actividad económica, y monitorear conflictos y desastres naturales.  

Nuestro equipo analizó los datos de las emisiones de luz registradas por el conjunto de radiómetros de imágenes infrarrojas visibles (VIIRS, sus siglas en inglés) -instalado en el satélite Suomi Npp: un esfuerzo en conjunto de la Administración Nacional Oceánica y Atmósférica en los Estados Unidos (NOAA) y la NASA. El VIIRS tiene una cobertura global casi diaria y suficientemente sensible para detectar cambios de emisión de luz indetectables desde otras plataformas de detección remotas (véase: “Shangai de noche, antes del brote de COVID-19”).

VIIRS nos ha permitido identificar con exactitud que los lugares afectados en China por el COVID-19 han visto las mayores disminuciones en la actividad económica; ideas que son casi imposibles de lograr oportunamente, a través de estadísticas emitidas por el gobierno o representantes tradicionales de la actividad económica.

Los datos de luz nocturna muestran que el COVID-19 ha tenido un impacto claro y perceptible en casi todas las ciudades principales en China (véase: “La provincia china de Liaoning reacciona al COVID-19”). Los datos demuestran un patrón consistente en el que las regiones industriales periféricas habían reducido las emisiones de luz en enero y febrero en comparación con los patrones pre-pandémicos.

También hallamos un patrón consistente de reducción de emisiones de luz en densos centro urbanos, ubicados en las áreas más afectadas. Esto indica una fuerte reducción de la actividad no relacionada con la industria que corresponde al efecto provocado por el COVID-19, mismo que se espera que impacte en el sector de servicios de China.

Quedamos sorprendidos con la severa reducción de emisiones de luz a lo largo de las carreteras interurbanas. Los datos satelitales de detección remota están habilitados para capturar esta reducción en todas, una región en el mismo momento. Los cambios en el uso del transporte, aunado a los patrones de reducción de emisiones de luz en los centros urbanos de alta densidad, corresponden estrechamente con los cambios en la actividad económica total.

Otra idea sorprendente radica en que nuestros resultados sugieren que los ciudadanos chinos comenzaron a aislarse antes de la cuarentena y antes de lo que comúnmente se creyó. Nuestros hallazgos indican que durante el mes de enero, los ciudadanos chinos, en las regiones del norte, comenzaron a restringir su actividad más que los habitantes de otros lugares del país.

Una comparación de las emisiones de luz, durante la noche en Beijing y ciudades circunvecinas, mostró una marcada reducción en las emisiones de luz, casi una semana antes del comienzo de la cuarentena decretada los días 23 y 24 de enero en la provincia de Hubei.

Nuestros resultados también muestran que el nivel de reacción al COVID-19, medido por las emisiones de luz, durante la noche, fue notablemente contrastante en todas las regiones de China, incluidas aquellas con índices de infección similares. Creemos que las empresas que están haciendo negocios en las regiones afectadas pueden usar esta clase de información para identificar posibles interrupciones, antes de cualquier situación, y actuar en consecuencia.

¿De qué manera, las empresas pueden utilizar los datos de detección?

Uno de los atributos cruciales para navegar con éxito a partir de las próximas semanas y meses recae en un liderazgo fuerte, sostenido y comprometido en todos los niveles de una empresa. No obstante, los líderes podrían estar ciegos, y sin rumbo, al carecer de información precisa y oportuna. Por lo tanto, creemos firmemente que esta clase emergente de datos de teledirección, obtenidas por las mediciones satelitales, cuando se usen adecuadamente, puedan brindar la oportunidad de conseguir información única y de primera mano.

Los datos de detención pueden proveer la detección temprana de puntos problemáticos. El seguimiento de las emisiones de luz a lo largo de las carreteras interurbanas y otros cambios tanto en el transporte como en el monitoreo de las emisiones de contaminación está financiado por gobiernos nacionales u organizaciones internacionales, y los datos de estas plataformas están, en su mayoría, a disposición del público. Las empresas pueden usar esto para comprender mejor la gravedad del COVID-19, en diferentes regiones, y comprender con mayor precisión y rapidez las posibles amenazas a sus cadenas de suministro o sus áreas de operación.

El monitoreo permite una visión general, casi en tiempo real de ciertas amenazas. Con herramientas y habilidades adecuados, las compañías pueden integrar datos de detección remota con otros indicadores de alerta temprana para proporcionar un flujo constante de datos sobre cierta clase de desastres naturales y otras amenazas a la continuidad del negocio, además de la eventual recuperación económica. Por ejemplo, los gobiernos alrededor del mundo han comenzado a utilizar datos de localizadores gps instalados en teléfonos celulares para hacer cumplir las políticas de distanciamiento social y otras medidas impuestas durante el periodo de cuarentena.

Las organizaciones en China, también han recurrido a los datos de seguimiento de automóviles para obtener información sobre la recuperación económica en curso. Distintas compañías, como las de la industria aeronáutica, podrían comenzar a integrar datos de teledirección con datos de seguimiento individuales para comenzar a identificar aumentos locales en la actividad económica y social, cuestión que podrá servir como la indicación temprana de un cambio positivo en la demanda.

Analizar estos paquetes de datos requiere de cierta capacitación, conocimiento tácito y habilidades técnicas, además de la búsqueda de potenciales empleados o la capacitación de los existentes, que no está fuera del alcance de la mayoría de las empresas. Con el tiempo, el procesamiento y el análisis de datos pueden automatizarse, reduciendo aún más los costos.

Los datos pueden descubrir lo inesperado. Uno de los hallazgos más sorprendentes de nuestros datos es que algunos ciudadanos chinos estaban preparados para reaccionar rápidamente ante una posible amenaza existencial, como demuestra la aparente reducción en los viajes y otras actividades sociales observadas cerca de Beijing; inclusive una semana antes del comienzo de la primera cuarentena, tiempo que corresponde al periodo más abundante de viajes en el país: durante las festividades del Año Nuevo Chino, cuestión que permite que los resultados sean, de hecho, más notables.

Del mismo modo, nos sorprendió ver que el nivel de reacción al COVID-19 fue muy diferente en las ciudades chinas, no obstante tuvieron los mismos resultados. La sabiduría convencional sugiere que ciudades relativamente más cercanas a la provincia de Hubei, como Changsha en la provincia de Hunan, o ciudades que cuentan con historial de lucha en contra de amenazas de pandemia, como Guangzhou en la provincia de Guangdong, deberían haber reaccionado con mayor fuerza ante el COVID-19. Sin embargo, aunque la mayoría de las ciudades se vio una reducción en las emisiones de luz, las ciudades del norte y este de China, como Quingdao, Beijing y Shwnyang, reaccionaron con mayor severidad y, en algunos casos, con mayor rapidez que sus contrapartes en otros lugares.

Una vez más, este tipo de información puede ayudar a las empresas que hacen negocios en las regiones afectadas a identificar interrupciones en tiempo real, en lugar de esperar por la publicación de las estadísticas oficiales, que pueden ser lentas, inexactas, además de no contar datos locales.

El tiempo que han tomado los países de todo el mundo para tratar el COVID-19, como una amenaza grave, muestra que muchos gobiernos y organizaciones internacionales de apoyo han sido sorprendidos sin preparación alguna. Esta carencia en la organización se ha manifestado en estadísticas poco confiables y comunicación poco fidedigna. Las empresas ahora están siendo atacadas por una amenaza existencial, cuyo impacto y gravedad son difíciles de determinar.

Los líderes superiores necesitan acceso a la información oportuna, expedita y precisa para gestionar lo que es un desafío inherentemente desalentador. Deben buscar constantemente nuevas fuentes de datos confiables y eficientemente procesables en combinación con otros proxys, que midan en tiempo real el comportamiento del consumidor, como los datos de geolocalización y las transacciones con tarjeta de crédito; así como otras fuentes de información más novedosas, como estaciones de monitores de emisiones terrestres, publicaciones en redes sociales y lecturas de congestión de tráfico.

Los datos de emisiones de luz nocturna pueden ayudar a los líderes al detectar tendencias económicas durante una época de crisis con un nivel de oportunidad que alguna vez fue inimaginable.

El método también puede complementar los esfuerzos actuales de los gobiernos para rastrear el distanciamiento social, utilizando datos de teléfonos celulares. Por ejemplo, las leyes de protección de datos limitan el intercambio global de información de los operadores de telefonía móvil, pero los datos de teledetección pueden usarse para definir puntos de referencia globales y aprender de los patrones mundiales de distanciamiento social. Este método de conocimiento puede proporcionar a las organizaciones una mayor visibilidad de la crisis en curso y una ventaja competitiva fuerte y sostenible en el futuro.

Versión al español: Armando Cintra Benítez.

https://sloanreview.mit.edu/article/monitoring-the-covid-19-crisis-from-space/
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