¿Te rechazaron? ¡Felicidades! No eres un fracasado. Al contrario: tu cerebro está aprendiendo a ganar. Te cuento cómo transformar la negativa en el alimento secreto para enfrentar tus retos.
Le dijeron que no 242 veces. Howard Schultz intentó conseguir financiamiento para su visión de una cafetería al estilo italiano, pero se enfrentó a un muro de negativas.
Mientras era empleado de una pequeña tienda de granos de café llamada Starbucks en Seattle, Howard viajó a Milán. Allí, al entrar en un pequeño bar de espresso, tuvo una epifanía. Vio que el café no era una mercancía, sino un ritual social, un “tercer lugar” entre el hogar y el trabajo.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosEmocionado, regresó a Seattle para convencer a sus jefes de convertir el negocio en una cafetería. La respuesta fue un rotundo “no”.
No se rindió. Renunció para fundar su propia cafetería, Il Giornale. Para lograrlo necesitaba dinero. En un lapso de un año, habló con 242 inversionistas y todos lo rechazaron.
“Nadie pagará tres dólares por un café”, le decían.
Fue el inversionista 243 quien vio en sus ojos lo que los demás no pudieron ver: no estaba vendiendo cafeína, estaba vendiendo pertenencia.
A partir de ese momento, no solo le compró la marca a sus antiguos jefes, sino que logró un imperio mundial, con más de 40 mil tiendas en todo el mundo, con un valor de más de 100 mil millones de dólares.
El desaire duele, no solo emocionalmente, sino físicamente. Pero, como muestra la historia de Shultz, más allá del dolor, cuando nos rechazan se activa un mecanismo de aprendizaje que prepara nuestro cerebro para enfrentar los siguientes retos.
“Que no te inviten. Que te dejen en visto. Que el trabajo se lo den a alguien más. El rechazo duele. No hay forma elegante de decirlo. Pero mientras lo estás procesando, tu mente ya está haciendo otra cosa: aprendiendo”, explica un estudio de The University of Southern California (USC), realizado por el profesor de psicología Leor Hackel.
Y es por este aprendizaje que debes agradecer a quienes te rechazaron.
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Pero ahí no termina la cosa: el rechazo también es el alimento de la creatividad. Un estudio de la Universidad Johns Hopkins demostró que las personas que se sienten socialmente rechazadas suelen desempeñarse mejor en tareas creativas. La negativa valida su sentido de “ser diferentes”, lo que les permite pensar fuera de la caja sin miedo a romper el consenso.
Incluso Angela Duckworth en sus estudios sobre la determinación sugiere que el éxito no depende del talento, sino de la capacidad de procesar el fracaso (los “no”) como información necesaria para la iteración.
Así que la siguiente vez que enfrentes un desplante, te recomiendo estas 5 acciones para enfrentarlo y reinterpretarlo:
Como lo demuestra la historia del fundador de Starbucks, son las personas que siguen adelante, pese a los rechazos, quienes logran algo grande.
Jia Jiang, autor de Rejection Proof, lo sintetiza así:
“Si no te están rechazando al menos una vez al día, tus metas no son lo suficientemente grandes”.
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