Esta modalidad laboral traerá retos para empresas en productividad, costos y organización del trabajo, advierten expertos del IPADE Business School.
La semana laboral de 40 horas en México marcará uno de los cambios estructurales más relevantes en el mercado laboral del país.
Por un lado, la reducción de la jornada de 48 a 40 horas semanales representa una conquista histórica para millones de colaboradores, pero por el otro plantea desafíos importantes para las empresas.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosDesde la mirada del IPADE Business School este cambio obligará a las organizaciones a replantear sus modelos de productividad, operación y gestión del talento.
Diversos análisis citados por la escuela de negocios estiman que la implementación de la Semana laboral de 40 horas podría generar incrementos de entre 10 y 25 por ciento en los costos de personal, si las empresas no realizan ajustes en productividad y eficiencia.
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En resumen, la semana laboral de 40 horas consiste en reducir la jornada máxima legal en México de 48 a 40 horas semanales sin disminuir el salario de los trabajadores.
Esta reforma, impulsada por el Gobierno Federal y respaldada por organizaciones sindicales, busca mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo, además de alinearse con estándares laborales internacionales.
Según investigadores de IPADE Business School, el objetivo principal es corregir condiciones laborales históricas que han favorecido jornadas extensas con efectos negativos en la salud, motivación y desempeño laboral.
Para las empresas, el cambio implica ajustes operativos importantes. De acuerdo con el análisis de IPADE Business School, existen cuatro retos principales:
Reducir horas sin modificar salarios puede elevar el gasto en personal.
En algunos sectores será necesario ampliar la plantilla para cubrir turnos y mantener operaciones.
Las organizaciones con márgenes estrechos podrían enfrentar mayores dificultades.
Existe el riesgo de intensificar la carga laboral si no se rediseñan los procesos.
Antonio Sancho y Maldonado, profesor del área de Dirección de Personal del IPADE, señaló que la implementación será gradual y permitirá que millones de colaboradores recuperen tiempo para su vida personal y familiar.
“Todo apunta a una implementación gradual durante los próximos años donde millones de empleados van a recuperar un día laboral completo que equivale a mayor tiempo para dedicar a la familia y al descanso”.
La evidencia internacional sugiere lo contrario. Comparativos de la OCDE muestran que México se encuentra entre los países donde más horas se trabajan, pero con uno de los niveles más bajos de productividad por hora.
Esto indica que el problema no es la cantidad de horas trabajadas, sino la eficiencia en el uso del tiempo laboral.
Experiencias empresariales en distintos países muestran que jornadas más cortas pueden mejorar el rendimiento, el clima laboral y la retención de talento.
“La reducción de la jornada laboral no debe analizarse solo como una concesión social, sino como una oportunidad para replantear la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad del trabajo en las empresas”, detalló Alejandro Vázquez Ríos, profesor de IPADE Business School en el área de Dirección de Personal.
“Trabajar más horas no ha significado mejores resultados; el verdadero reto está en producir más valor por cada hora trabajada”, añadió.
El análisis de IPADE Business School propone cinco acciones para que las organizaciones se preparen para este cambio:
Dejar atrás esquemas basados únicamente en tiempo presencial.
Automatizar procesos repetitivos y reducir tiempos muertos.
Evaluar cómo funcionará la empresa con jornadas más cortas.
Implementar programas de prueba para medir impacto financiero y operativo.
Explicar que la reducción de jornada no significa trabajar menos, sino trabajar de forma más inteligente.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) enfrentarán un reto especial. Estas compañías generan gran parte del empleo formal en México, pero operan con márgenes financieros más limitados.
Los investigadores de IPADE Business School advierten que, sin programas de apoyo, incentivos fiscales o esquemas de acompañamiento, la reforma podría generar presiones en la informalidad o contratación.
Aun así, la semana laboral de 40 horas también abre una oportunidad para modernizar el mercado laboral, mejorar el bienestar de los trabajadores y fortalecer la competitividad de las empresas en el largo plazo.
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