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¿Cómo destacar y encajar en una empresa al mismo tiempo?

¿Cómo puedes ser tú mismo y destacar mientras al mismo tiempo encajas en una empresa con una cultura organizacional fuerte?

Kathleen M. O’Connor y Randall S. Peterson 16 Feb 2024

¿Qué hacer cuando trabajas para un empleador ideal y descubres que, después de todo, no es tan ideal? Aun en los trabajos perfectos, quizá sea necesario ajustar los valores individuales con los empresariales para poder destacar.

Tomemos, por ejemplo, a nuestro exalumno Roberto, quien recibió un par de ofertas muy codiciadas para un maestro en administración de empresas. Ambas compañías eran famosas asesoras financieras, ofrecían un sueldo similar y caminos profesionales casi idénticos.

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En cualquier opción, Roberto tendría la oportunidad de trabajar con colegas brillantes y dedicados, ayudar a resolver problemas desafiantes y elaborar propuestas con impacto real en los clientes.

Para Roberto, todo se reducía a la cultura corporativa: una tenía fama de ser bastante formal y jerárquica. La otra parecía más relajada y fluida. Si la primera empresa fuera un saco, propuso Roberto, “me quedaría, pero sería una talla demasiado pequeña“.

Dado su propio sentido del humor autocrítico y su estilo de trabajo informal, vio la segunda empresa como una mejor opción y aceptó la oferta.

Roberto hizo lo que los gurús de la administración nos instan a hacer: poner todo nuestro “yo” en funcionamiento. En lugar de desperdiciar energía tratando de adaptarse a una cultura demasiado estrecha, eligió la cultura en la que esperaba alcanzar el éxito con su yo más auténtico.

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Desafíos de una cultura corporativa fuerte y el ánimo de destacar

Se dice que las empresas deben crear una cultura sólida y coherente, pues cuando los valores culturales resuenan con las personas, atraen a los candidatos “adecuados”.

Una vez contratados, los empleados se motivan por los valores compartidos con sus compañeros y por lo fácil que resulta relacionarse con mentalidades afines. Además, según algunas investigaciones, una fuerte camaradería laboral cumple una función de coordinación fundamental.1

La empresa puede deshacerse de los manuales para empleados, porque han establecido firmemente “quiénes son y cómo se hacen las cosas” allí.

Por mucho que la cultura corporativa se adapte a nuestro deseo de pertenencia, es difícil encontrar la combinación perfecta, como se dio cuenta Roberto al poco tiempo. La cultura corporativa que había elegido podría describirse como “solidaria, con mucha energía positiva y muy social”.

Si bien Roberto valora estas cualidades, también era consciente de que necesitaba tiempo para sí mismo y para producir mejores resultados. Esta cultura hipercolaborativa, en la que se esperaba que los compañeros de equipo se reportaran varias veces a la semana, afectó a nuestro introvertido exalumno, especialmente cuando tocó su vida personal.

Después del trabajo, Roberto quería ir a casa a relajarse, pero le exigían participar en celebraciones y reuniones espontáneas con sus compañeros. Se sintió presionado a sacrificar su autenticidad para obtener los beneficios de la pertenencia en el trabajo. Y, si bien reconocemos que los individuos tienen una fuerte necesidad psicológica de sentirse parte de un grupo, hacerlo no debería ser a costa de la propia autenticidad.

Pertenecer a la cultura corporativa, ¿realmente es una decisión?

Profundicemos: ¿realmente los empleados buscan unirse a una empresa, y trabajar con colegas que piensan como ellos y que comparten exactamente los mismos valores? Llevada al extremo lógico, la idea de desaparecer en un grupo es una antigua fórmula para crear futuros distópicos, como en la novela 1984, la película Blade Runner y los Borg en la serie Star Trek: The Next Generation.

La perspectiva aterradora de estas historias es fusionar nuestras identidades individuales en una colectiva y perder lo que nos hace únicos a cada uno de nosotros.

La mayoría queremos ambas cosas: nos esforzamos por pertenecer y por ser valorados como individuos. Acuñado por la psicóloga Marilynn Brewer, el término distinción óptima describe ese equilibrio cuidadoso entre encajar y destacar.2

Para encontrar este equilibrio, necesitamos no sólo tomar en cuenta nuestras necesidades, sino también las de quienes nos rodean.

Al aceptar sus propias fortalezas y prioridades, Roberto pudo crear un nicho cómodo para sí mismo y que sus compañeros se sintieran mejor. Oriundo de Colombia, fue uno de los pocos empleados latinxs en su empresa:

“Desde el principio fue evidente que mi legado racial era un diferenciador, y un punto para abrir y personalizar conversaciones. En lugar de rechazarla, la abracé”, señaló.

Mientras que algunos angloparlantes no nativos se sienten incómodos con su acento, Roberto no hizo ningún esfuerzo por cambiar el suyo. Al escucharlo, los clientes sintieron curiosidad por saber de dónde era, lo cual proporcionó una fuente de conversaciones y un punto de conexión instantáneo.

La búsqueda de Roberto por destacar no se detuvo ahí, fundó un grupo de afiliación para empleados latinxs en toda la organización. A través de este ejercicio de autoconciencia, trabajo arduo y experimentación, logró distinguirse en su empresa. Incluso en un ambiente laboral casi perfecto, tenemos que enfrentar momentos de incomodidad que nos obligan a minimizar o aceptar nuestras diferencias para adaptarnos a la cultura corporativa.

5 acciones para destacar y seguir la corriente de la empresa

A continuación, describimos cinco acciones específicas que te pueden ayudar a sobresalir y seguir la corriente empresarial al mismo tiempo.

Conócete a ti mismo y a tu empresa

Para destacar y encajar con éxito, debes hacer tu tarea. ¿Qué te motiva a trabajar ahí: tu talento y amor por el trabajo creativo en equipo, tu ambición y búsqueda de resultados o la solidaridad que surge en medio noches en vela y presiones?

Hay muchas formas de conocer qué alimenta tu energía; por ejemplo, encuestas de 360 grados, pruebas de personalidad o valores, e incluso sesiones de coaching.

Para buscar información sobre empleadores potenciales, recopila datos de fuentes en línea o herramientas de evaluación cultural, pero también aprovecha tu red de contactos. Quizá conoces personas dentro de la compañía o colegas con más experiencia que puedan orientarte. Pregúntate si esa cultura te ofrece un panorama próspero y sé lo más honesto posible.

Determina qué revelas y qué no

Mira hacia atrás. ¿Cuándo te has sentido más feliz y has tenido mejor desempeño en el trabajo? ¿Qué fue lo que te ayudó a lograr esos resultados?

Quizás fue tu energía positiva, tu frialdad bajo presión o tu ingenio. Conocer tus fortalezas y expresarlas con autenticidad te ayudará a sentirte más cómodo en el trabajo y, con suerte, a destacar por las razones correctas.

Éste es tu mejor yo. Pero ¿qué pasa con otras facetas de tu personalidad? ¿Hay una parte de ti que no quieres destacar? Tal vez no quieres que los demás miembros de la empresa te identifiquen por la falta de confianza propia frente a clientes externos, algún malentendido con un compañero, pertenecer a la comunidad LGBTIQ+ o la reputación de tu familia como campeones de Xbox. Como sea, construye tu identidad laboral de manera consciente y deliberada, tanto para encajar como para destacar.

Experimenta con tu ‘presentación’ en el trabajo

Como si fueras un etnógrafo, observa cómo se comportan otros empleados. ¿Cómo responde el jefe? ¿Qué acciones o decisiones se celebran? ¿Qué actitudes parecen poner en riesgo la pertenencia?

Identificar patrones te dará pistas para saber cómo encajar. Una vez que te sientas cómodo, te sentirás más libre de ser tú mismo. Si pretendes revelar cosas que te causen dudas, primero intenta con personas en las que confíes.

Otro de nuestros estudiantes, quien trabajaba en una compañía tecnológica mundial, mantuvo en privado los detalles de su vida personal. Después de unos años, logró estar al frente de un equipo y decidió arriesgarse: un lunes por la mañana, contó cómo habían pasado el fin de semana él y su pareja.

Días después, se sorprendió cuando sus colegas lo detuvieron para decirle que apreciaban que hubiese revelado un poco más de é mismo. Lo reconocieron por ser vulnerable y sintieron que habían elevado el nivel de confianza de su relación laboral. Nuestro alumno probó distintas formas de presentarse en el trabajo, con mayor autenticidad y vulnerabilidad, y vio un cambio positivo tanto en su equipo como en él mismo.

Encajar no siempre es fácil, enfrenta los retos

Inevitablemente, habrá momentos, individuos y situaciones que te harán sentir incómodo. Sobre todo si perteneces a una minoría, ya sea por raza, etnia, sexualidad, género o habilidad física, es muy probable que seguir la corriente sea todo un reto.

Puede ser tentador alejarse de estas situaciones, pero ten en cuenta que las personas no suelen ser conscientes de los obstáculos que enfrentan otros para alcanzar un sentido de pertenencia. Recientes investigaciones sugieren que, en vez de evadir las dificultades, es mejor enfrentar estas situaciones con una mentalidad de crecimiento, creyendo que las personas pueden cambiar, y de hecho lo hacen.3

Cuando alces la voz exigiendo un cambio, no sólo sentirás que te adaptas mejor, sino que los demás estarán más conscientes de cómo pueden mejorar la pertenencia de los otros.

Busca proyectos, socios, problemas y ascensos que resalten tus habilidades tanto para destacar como para encajar

Averigua qué oportunidades te hacen destacar, tal vez encargándote de un proyecto especial o como voluntario para implementar una iniciativa a nivel corporativo. La información en torno a este tipo de oportunidades viaja rápidamente por toda la empresa, así que practica la construcción y crecimiento tu red laboral.

Hacerlo no sólo te permitirá enterarte de las nuevas oportunidades, sino que también te servirá para integrarte aún más en la organización a través de tus relaciones y, por lo tanto, a encajar.

Para ser feliz, comprometido y eficiente en el trabajo, necesitas ser tú mismo. Nadie puede estar en su mejor momento cuando, como observó Roberto, el saco es de una talla más chica. Con un sentido de distinción óptima, puedes tanto formar parte del grupo como sobresalir como individuo con talento único.

Las organizaciones cambian y tú tambié. Intentar crear tu propio balance de distinción óptima es un proceso dinámico que vale mucho la pena.


SOBRE LOS AUTORES

Kathleen M. O’Connor (@profkathoconnor) es profesora clínica de comportamiento empresarial en la Escuela de Negocios de Londres. Randall S. Peterson (@drrspeterson) es profesor de comportamiento empresarial y director académico del Instituto de Liderazgo de la Escuela de Negocios de Londres.

REFERENCIAS

1. J.A. Chatman and S.E. Cha, “Leading by Leveraging Culture,” California Management Review 45, no. 4 (summer 2003): 20-34; and E. Van den Steen, “Culture Clash: The Costs and Benefits of Homogeneity,” Management Science 56, no. 10 (October 2010): 1718-1738.

2. M.B. Brewer, “The Social Self: On Being the Same and Different at the Same Time,” Personality and Social Psychology Bulletin 17, no. 5 (October 1991): 475-482.

3. A. Rattan and C.S. Dweck, “What Happens After Prejudice in the Workplace? How Minorities’ Mindsets Affect Their Outlook on Future Social Relations,” Journal of Applied Psychology 103, no. 6 (June 2018): 676-687.