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Gestión corporativa

SOS a las PyMEs

Las cifras son tajantes: al menos una tercera parte de las pequeñas y medianas empresas en México, que representan el 57% de la generación de empleos, se consideran en bancarrota. Otras deben asumir retos costosos e ineludibles como la inminente digitalización y el empleo de minería de datos para focalizar la innovación que les augure sobrevivir.


Mit Sloan 30 Oct 2020
SOS a las PyMEs

Por Ivette Estrada

En este panorama son nulas o muy escasas las inversiones en emprendimientos, a la par que se restringen severamente los créditos para diversificar la cartera. Según diversos analistas, la falta de liquidez es el factor crucial para determinar o no la sobrevivencia de las PyMEs en tiempos de pandemia.

A medida que las consecuencias del coronavirus se acentúan más en México, la posición de las pequeñas y medianas empresas en el país es particularmente sombría: a mediados de marzo, un tercio dejó de operar temporalmente; a mediados de mayo, más del 50% despidió a sus empleados, y ahora el 36% empieza a cerrar de manera permanente.

Algunas PyMEs cierran porque están en industrias afectadas por el cambio de comportamiento del cliente, como hospitalidad y educación. Otras porque ya estaban en riesgo financieramente antes de la crisis. Hoy, las más vulnerables se enfrentan a desafíos financieros.

Existen algunos sectores donde las PyMEs están particularmente afectadas: construcción, que está muy ligado al comportamiento macroeconómico, hospitalidad, servicios educativos y asistencia social. Pero no son las únicas: dentro del comercio minorista, por ejemplo, tres cuartas partes de las tiendas de ropa reportaron un gran impacto negativo en su negocio a partir del 23 de mayo, y un tercio de las tiendas de alimentos y bebidas lo hicieron también. Esta disparidad probablemente refleja diferencias en las que organizaciones fueron clasificadas como esenciales y, por lo tanto, permitieron que operaran.

En otros sectores, la quinta parte de los fabricantes de equipos eléctricos y electrodomésticos reporta un gran impacto negativo. La diferencia de vulnerabilidad entre los sectores también crea un nivel de riesgo desproporcionado para los trabajadores de menores ingresos. Así, los propietarios de empresas minoritarias y aquellos que tienen menos niveles educativos son más vulnerables. Asimismo, las entidades donde se registran los brotes más grandes, también tienen el mayor porcentaje de pequeñas empresas vulnerables.

Por ahora, proteger a las pequeñas comapñías del cierre permanente generalizado es importante, debido a los muchos papeles que desempeñan en la economía, como empleadores, motores del emprendimiento, multiplicadores económicos y centros comunitarios.

Las PyMEs, vale recordar, representan la mitad de los puestos de trabajo del sector privado y dos tercios de los nuevos puestos de trabajo netos, creados entre 2000 y 2019. Más aún, se cree que los cierres permanentes de pequeñas empresas generan un desempleo más duradero que los permisos y despidos temporales.

Las pequeñas y medianas empresas crean oportunidades de emprendimiento únicas, particularmente para las mujeres, las minorías y los inmigrantes. Las familias que poseen empresas tienden a ser más móviles que las empleadas por otros. Del mismo modo, las salidas generalizadas y permanentes de PyMEs podrían eliminar el capital físico y las inversiones que se invirtieron en ellas.

Cabe destacar que garndes empresas confían en las PyMEs como proveedores, clientes directos para servicios B2B o empleadores para muchos de sus clientes. Las organizaciones muy pequeñas forman un porcentaje significativo de industrias, como los servicios inmobiliarios y de información, que tienen multiplicadores de alto empleo, por lo que la pérdida de empleos podría causar una pérdida significativa de empleos en la economía en general.

Paralelamente, el cierre generalizado de las PyMEs perturbaría a las compañías más grandes que dependen de ellas y tener efectos de impacto para el empleo. En recesiones anteriores, el porcentaje de pequeñas empresas y de empresas, propiedad de minorías o mujeres en algunas cadenas de suministro, disminuyó al menos en 25%.

Las PyMEs son la columna vertebral de muchas comunidades. Más de nueve de cada 10 consumidores compran en una pequeña empresa cada mes. Esto es particularmente importante para las comunidades más reducidas, donde forman una mayor proporción de los ingresos globales. Desde el comienzo de la crisis sanitaria, varias anécdotas ponen de relieve los desafíos sociales para los pequeños pueblos que pierden las PyMEs y los efectos ondulantes en estas comunidades.

El camino final de la crisis dependerá de las respuestas de salud pública y política económica. Pero las intervenciones en curso son necesarias no sólo para dar a las pequeñas empresas alivio inmediato, sino también para sostener la recuperación mediante la construcción de resiliencia a largo plazo.

Crédito en épocas de pandemia

La recesión no se vive igual para todos. Los bancos privilegian a algunos y cierran las llaves del crédito a otros. ¿Cuáles son los tres factores para brincar de los discriminados a los favoritos?

Cuando los bancos no tienen suficiente dinero para prestar a las empresas, tal evento se conoce como “shock de suministro de crédito”; aunque en teoría la respuesta ante esto sería recortar todos los préstamos por igual, porque el banco debería prestar dinero a muchas empresas en una amplia gama de industrias, esto no sucede así.

Cuando un banco experimenta un shock de la oferta de crédito, examina su cartera de préstamos de forma firme y restringe el acceso de algunas empresas al crédito más que a otras.

En general, los prestatarios con alto riesgo crediticio experimentaron una disminución del 20% en la financiación de préstamos. Las empresas que pidieron prestado cantidades relativamente pequeñas de dinero, también son golpeadas duramente. Ambos tipos de negocios eran víctimas obvias porque son las más arriesgadas y menos rentables.

Pero simultáneamente, también aparecen tres factores que favorecen a los prestatarios:

1. La “banca de relaciones”, en la que el prestatario y el prestamista participan en múltiples préstamos y otros negocios a lo largo del tiempo. Por ejemplo, las empresas que habían establecido una relación de larga duración con el programa de préstamos local, experimentaron menos restricciones en el crédito. El tener cuentas personales en el banco también juega un papel relevante; es decir, el nivel de confianza establecido es muy importante.

2. Usar “garantía externa” para respaldar sus préstamos, como podría ser el automóvil o la casa de un empresario en lugar de la fábrica en que opera, que sería la garantía interior que se desploma si el negocio está mal.

3. La “venta cruzada”, que se produce cuando un banco presta servicios financieros distintos a los préstamos a un cliente comercial como su administración de nómina de empleados o el software de pago en el punto de venta, por ejemplo.

Cualquier negocio que proporcione garantías externas, ingresos de venta cruzada o ambos a un banco, es un cliente de mayor valor y, en consecuencia, el banco es mucho menos probable que reduzca su acceso al crédito.

Finalmente, hay una llave emergente para acceder al crédito: buscar la asesoría de expertos en financiamiento. Ellos sabrán determinar la información crucial para acceder a recursos restringidos durante la recesión.

Referencias

Liberti, José María y Jason Sturgess. 2018. “La anatomía de un shock de suministro de crédito: evidencia de un mercado de crédito interno.” Revista de Análisis Financiero y Cuantitativo. 53(2): 547–579.

s/a. 2020. “How businesses are handling the crisis”. Informe de Peppercomm. Pp 23

s/a. “Save-to-Thrive: Enterprise Transformation and Performance Improvement Strategies During the Covid-19 Pandemic”. Deloitte.

Briseño Cruz, Julio César. 2020. “Crédito en época de pandemia”. El Universal. 26/09/2020.

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