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Economía frugal en aumento

Para construir nuevas cadenas de valor industriales, que beneficien a las personas, la sociedad y el planeta requieren de un nuevo sistema operativo.


Mit Sloan 02 Oct 2020
Economía frugal en aumento

Año 2020, y el mundo está lidiando con la pandemia de COVID-19 junto con otras crisis importantes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que este año, se podría experimentar la peor recesión desde la década de 1930 con la economía global mermando en un 3%, mientras que las economías avanzadas se contraen en un 6.1%. La Organización Mundial de Comercio (OMC) espera que el comercio mundial caiga hasta en un 32% a lo largo del año.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informa que la desigualdad en los países más desarrollados del orbe está en su nivel más alto en 50 años. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió recientemente que, en los próximos cinco años, las temperaturas globales anuales podrían aumentar potencialmente más de 1.5 grados Celsius, por encima de los niveles preindustriales, lo que provocaría un cambio climático catastrófico.

Ahora se habla mucho sobre “reiniciar” la economía, como la acción de reiniciar una computadora. Pero el sistema operativo que maneja la mayoría de las economías del mundo, -a saber, el capitalismo-, se ha vuelto obsoleto por cuatro razones principales: primero, el capitalismo ensalza las virtudes de la propiedad privada, el individualismo y la competencia, lo que impulsa a las empresas a acumular activos y competir entre sí en un juego de suma cero.

En segundo lugar, busca economías de escala mediante la producción en masa y las cadenas de suministro globales, que son muy contaminantes y consumen muchos recursos, y carecen de la flexibilidad para hacer frente a disrupciones cataclísmicas, como la provocada por el COVID-19.

En tercer lugar, incentiva a las empresas a maximizar las ganancias a corto plazo, únicamente para los accionistas en lugar de crear valores a largo plazo para todas las partes interesadas.

Cuarto, el capitalismo deja de responsabilizar a las empresas por las consecuencias negativas de sus actividades, como la desigualdad social y la degradación ecológica.

Dados estos profundos defectos sistémicos, no tiene sentido reiniciar una economía capitalista disfuncional. En cambio, necesitamos actualizar y reinventar el sistema para hacerlo más eficiente y ágil, socialmente inclusivo y ecológicamente benéfico; incluso antes de la crisis sanitaria, la discusión sobre el “capitalismo de los interesados” y el “ecocapitalismo” había estado en marcha con tiempo de antelación. Pero si bien estos conceptos tratan algunos de los defectos del capitalismo, mencionados anteriormente, no se enfocan en todos.

Si bien estos conceptos han permitido a las empresas individuales aumentar el impacto de sus programas de responsabilidad social corporativa, no han creado modelos de negocioinnovadores para múltiples empresas que modifiquen fundamentalmente las estructuras y la dinámica de industrias enteras.

Es hora de pensar en grande y ser audaces para construir y apoyar cadenas de valor de la industria radicalmente nuevas, que sean realmente benéficas para las personas, la sociedad y el planeta. Necesitamos un nuevo sistema operativo que yo llamo una economía frugal, la cual se esfuerza por crear más valor económico, social y ecológico al mismo tiempo que optimiza sabiamente el uso de todos los recursos disponibles.

A diferencia del sistema capitalista de “hacer más con más”, que utiliza cada vez más recursos para crear más productos, la economía frugal apunta a hacerlo mejor con menos, aprovechando al máximo todos los recursos existentes, con el fin de maximizar el valor para todos los interesados; esto responde a las necesidades de los consumidores conscientes de los costos afectados por la recesión, que buscan un estilo de vida más saludable y ecológico después de la pandemia global.

Esta nueva economía multimillonaria está comenzando a surgir, impulsada por tres megatendencias, las cuales reformarán la próxima década, como la megatendencia del intercambio compartido entre empresas: “negocio a negocio” (B2B),[1] la distribución de micromanufactura y la triple regeneración.

Co-crear un mejor valor de todos los recursos con el intercambio B2B. Millones de ciudadanos en todo el mundo ya están practicando el consumo colaborativo al compartir sus autos, aparentemente por medio de plataformas como Uber y Airbnb. Esta es la economía de intercambio de empresa al consumidor, que PwC ha estimado que crecerá a un mercado de 335 mil millones de dólares para 2025.

Las empresas visionarias, a su vez, están configurando la economía de intercambio de empresa a empresa, al compartir sus recursos y activos físicos e intangibles entre sí. Al mantener sus recursos y activos totalmente utilizados, las organizaciones maximizan el valor, generan nuevos ingresos, reducen drásticamente el desperdicio y amplifican su impacto positivo en la sociedad. Debido su gran tamaño, este mercado de intercambio B2B podría potencialmente valer varios billones de dólares.

El intercambio B2B ya está en marcha en Asia y Europa, pero está luchando por despegar en la América corporativa individualista y competitiva. En la India, por ejemplo, la plataforma de intercambio B2B de EM3 Agri Services ofrece a las pequeñas granjas acceso, por solicitud, a equipos como tractores y servicios de gestión de cultivos, con un precio asequible de pago por uso. Esto permite a los agricultores producir más y ganar más, utilizando menos recursos.

En Les Deux Rives, un distrito comercial en el corazón de París, 30 empresas ubicadas ahí comparten espacio de oficina, equipos y servicios, y reciclan-reutilizan los desechos como una red integrada y sinérgica. En los Países Bajos, la plataforma de intercambio B2B de Floow2 accede a que las organizaciones compartan equipos comerciales, lo que permite a los hospitales compartir sus dispositivos y servicios médicos, maximizando así el uso de activos y la atención al paciente.

El intercambio B2B no se limita a equipos y activos físicos. Las empresas también pueden compartir a sus empleados entre sí. Vénétis es una asociación de 360 pequeñas empresas francesas que contratan expertos a tiempo completo, en campos tan diversos como el control de calidad industrial y el mercadeo en línea, y los comparten con sus socios, con base en los proyectos que ellos desarrollan en sus empresas, reemplazando de esta manera trabajos inestables de medio tiempo con trabajos seguros de “tiempo compartido”.

People + Work Connect es una nueva plataforma, lanzada por Accenture, Lincoln Financial Group, ServiceNow y Verizon, que analiza la información entre empleadores y ayuda a las personas que fueron despedidas durante la pandemia de COVID-19 a encontrar rápidamente trabajo en alguna otra empresa.

Aumente la resiliencia y la agilidad con la microfabricación distribuida. Europa en el siglo XIX, América en el siglo XX y China en las últimas décadas lograron un rápido crecimiento económico al ampliar la fabricación con grandes fábricas centralizadas. Pero este modelo de producción en masa hambriento de energía ha agotado los recursos naturales y dañado gravemente nuestro medio ambiente.

A medida que surgió la crisis del coronavirus, las naciones Europa, así como EE. UU., enfrentaron una grave escasez de productos críticos como suministros médicos. Luego de deslocalizar enormemente sus actividades industriales a países de menor costo, rápidamente reconocieron la urgente necesidad de “volver a la costa” y llevar la fabricación a sus países de origen.

Y si en lugar de ampliar la industria a gran escala, ¿qué pasaría si escaláramos la fabricación mediante la construcción de fábricas más pequeñas, más ágiles y ecológicas, ubicadas realmente cerca de los puntos de consumo? Esto ayudaría a producir bienes de manera rápida y a mejor precio utilizando el talento y los recursos locales, aportando beneficios tanto para la economía local como para el medio ambiente.

En asociación con Local Motors, un innovador hardware de código abierto, GE Appliances, ha establecido una microfábrica llamada FirstBuild, en Louisville, Kentucky, que involucra miembros de la comunidad local (estudiantes, diseñadores, ingenieros y fabricantes) y  una red global de innovadores, para crear dispositivos de consumo de próxima generación de manera más rápida, mejor y económica, utilizando técnicas ágiles como prototipos digitales, impresión 3D, iteración rápida y producción en lotes pequeños. FirstBuild respondió rápidamente a la crisis de COVID-19 haciendo protectores faciales impresos en 3D para los trabajadores del área de salud.

Empresas como Imaginarium, la compañía de servicios de impresión 3D más grande de la India, están haciendo realidad la micromanufactura distribuida en los mercados emergentes. A diferencia del modelo de fabricación en masa chino de gran volumen y baja variedad, Imaginarium utiliza su instalación de impresión 3D, en Mumbai, para permitir la personalización masiva por medio de una producción de bajo volumen, pero ofrece alta variedad y alto valor. Por ejemplo, Imaginarium pudo imprimir rápidamente en 3D un implante craneal de titanio personalizado para un paciente que había perdido un fragmento de cráneo en un accidente, salvándole, de esta manera, la vida.

Las empresas ahora pueden acceder a servicios de fabricación distribuidos por pedido, en lugar de comprar y poseer microfábricas. Xometry, con sede en Maryland, un mercado de fabricación bajo demanda, utiliza Inteligencia Artificial y aprendizaje automático para identificar y conectar rápidamente a los pequeños fabricantes estadounidenses con las empresas gigantes de Fortune 500, como GE y Dell. Estas grandes empresas utilizan la red mundial de 4,000 talleres de máquinas altamente especializados de Xometry para producir rápidamente piezas rentables, personalizadas y de alta calidad.

Xometry permite a los propietarios de microempresas, con dificultades financieras en Estados Unidos, obtener acceso a los mercados mundiales y operar sus máquinas continuamente, obteniendo ingresos estables y manteniendo la economía estable en las comunidades locales.

Eleve el nivel de la sostenibilidad con triple regeneración. Para luchar eficazmente contra el cambio climático, una gran cantidad de empresas está adoptando los principios de la economía circular para reciclar materiales de desecho y fabricar nuevos productos. A diferencia del modelo económico lineal “tomar-fabricar-desperdiciar”, en el que tomamos materias primas de la tierra para fabricar nuevos productos que, después de ser utilizados, se desperdician, la economía circular busca reducir el consumo reutilizando y reciclando recursos y materiales en un circuito cerrado a lo largo de la cadena de valor.

En 2016, Jaguar Land Rover (JLR) lanzó la iniciativa Realcar (automóvil de aluminio reciclado), y produjo Jaguares fabricados con un 75% de aluminio reciclado. Este éxito llevó a JLR a lanzar Reality, una ambiciosa iniciativa de toda la compañía para recuperar aluminio de los vehículos al final de su vida útil, para construir vehículos de próxima generación, incluido un automóvil totalmente eléctrico.

Las empresas pueden elevar aún más el nivel de sostenibilidad al adoptar los principios de regeneración. Mientras que las empresas sostenibles simplemente intentan reducir su huella de carbono para frenar su impacto negativo en el planeta, las empresas regenerativas aumentan intencionalmente su impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Según un estudio de ReGenFriends, casi el 80% de los consumidores estadounidenses prefieren las marcas regenerativas a las sostenibles y consideran que el término “sostenible” es demasiado pasivo.

Para atraer y retener clientes con mentalidad ambiental, los fabricantes deben actualizar sus cadenas de valor desde la sostenibilidad hasta la regeneración. Pueden hacerlo emulando Interface, el mayor fabricante de alfombras modulares del mundo, que ha construido una “fábrica como bosque” en Australia. Esta planta virtuosa va más allá del objetivo de tener una huella ambiental cero para proporcionar los mismos beneficios que los ecosistemas de alto rendimiento, como el aire y el agua limpios, el secuestro de carbono y el ciclo de nutrientes.

Si bien la regeneración del planeta es muy noble, también necesitamos regenerar las comunidades, particularmente las personas y los lugares afectados por el COVID-19 y la recesión. Las empresas de vanguardia deberían practicar lo que yo llamo la “triple regeneración”, que tiene como objetivo restaurar, renovar y hacer crecer a las personas, los lugares y el planeta de forma integrada y sinérgica.

El gigante de los alimentos Danone es pionero en la regeneración triple, a través de su programa “One Planet. One Health”, que está ayudando a sus proveedores agrícolas en la transición a la agricultura regenerativa, un enfoque basado en la ciencia que utiliza métodos naturales como la rotación de cultivos para enriquecer el suelo y aumentar los rendimientos, mientras minimiza drásticamente las emisiones y el uso de fertilizantes, pesticidas y agua de riego.

Como resultado, Danone está revitalizando la agricultura rural frágil, permitiendo a los agricultores producir más -y ganar más- a un costo menor, y aumentar la calidad y el valor de sus tierras a largo plazo. El suelo de alta vitalidad también produce alimentos más ricos en nutrientes, lo que es mejor para la salud de los consumidores de Danone.

Algunas empresas progresistas centran sus esfuerzos de triple regeneración en las personas, asegurando que el talento humano -el más valioso de todos los recursos- no se desperdicie.

Recygo, una empresa conjunta entre el servicio postal francés y el gigante de la gestión del agua y los desechos Suez, contrata, capacita y emplea a personas en desventaja socioeconómica para su servicio de reciclaje de papel de oficina.

Fiam, una empresa italiana de muebles de vidrio de alta gama, aprovechó el talento y la imaginación de los artistas jóvenes para reciclar los desechos de vidrio de su fábrica en magníficos muebles. Estos jóvenes artistas se convirtieron en celebridades del diseño de la noche a la mañana.

Al regenerar personas, lugares y el planeta, las empresas podrían reforzar el bienestar de millones de personas, revitalizar a miles de comunidades y llevar al mundo a una economía baja en carbono que podría generar 26 billones de dólares en valor financiero, y crear más de 65 millones de nuevos empleos verdes a nivel mundial para 2030.

Los líderes corporativos deben replantear la actual crisis pandémica y la recesión como una oportunidad histórica no sólo para reinventar los modelos de negocios de su empresa, sino también para remodelar toda la economía. Al adoptar audazmente el intercambio B2B, la microfabricación distribuida y la triple regeneración, las empresas pueden co-construir una economía frugal centrada en el ser humano, que sea económicamente rentable, socialmente inclusiva y ecológicamente virtuosa.

Versión al español: Armando Cintra Benítez

A partir de:

https://sloanreview.mit.edu/article/the-rising-frugal-economy/?og=Home+Editors+Picks

[1] Abreviatura del inglés Business to business. (nota del traductor)

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