Nuestros sitios
Ver edición digital Título de la edición actual
Compartir

Riesgos & administración financiera

Hay que proteger el sistema

Es innegable que el modelo de “Libre empresa”, también llamado “Capitalismo de libre mercado”, es el modelo que más riqueza ha generado. Desde su surgimiento con “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, y su expansión con la Revolución Industrial los niveles de vida, el bienestar de la población y el acceso a productos y servicios ha mejorado.


Mit Sloan 09 Dic 2020
Hay que proteger el sistema

Por Fernando Villela Aranda

No es casualidad que, en todos los índex internacionales, como los del The Economist, las naciones con mayores niveles de libertad económica son las mismas que tienen mayores niveles de vida entre su población. Pero, como todo sistema humano, tiene costos o elementos negativos. Nada es perfecto. Y estos costos, hoy ponen en riesgo al sistema completo y los beneficios que ha traído.

¿Cómo funciona? El “Libre mercado” funciona como un proceso, donde tienes una serie de prerrequisitos (inputs), un proceso y una serie de resultados (output). Todo dentro de un contexto social e histórico.

Como prerrequisitos o antecedentes, podemos mencionar los siguientes:

  • Reconocimiento a la legitimidad del interés propio (self interest).
  • Libertad para perseguir esos intereses.
  • Rule of law.
  • .Transparencia y accountability.
  • Paz y estabilidad.
  • Tolerancia a la diversidad.
  • Salud y educación en la población. La primera garantiza la fuerza laboral y la segunda su nivel de preparación y productividad.
  • Capitales, recursos e información.
  • Marco ético común.
  • Y la creencia en que el sistema funciona.

El proceso mismo de la “Libre empresa” consiste en:

  • Innovación.
  • Emprendimiento.
  • Actividad empresarial.
  • Regulaciones del gobierno.

Y los resultados o outcomes pueden ser de dos tipos:

  • Positivos y que reafirman el sistema
    • Prosperidad.
    • Crecimiento económico.
    • Incremento en el bienestar individual.
    • Mayores niveles de libertad.
    • Entre otros.
  • Negativos y que ponen en riesgo al sistema
    • Cambio climático.
    • Caldo de cultivo para pandemias globales como la del COVID-19.
    • Incremento desmedido desigualdad.
    • Inestabilidad financiera.

Quiero enfocarme ahora en los problemas que enfrenta el sistema de libre empresa a nivel nacional y global, como resultado de estos efectos negativos que provoca. Con la intención de poner atención a aquello que pone en riesgo la posibilidad de seguir reduciendo la pobreza y generar mayor bienestar. Y también es fundamental recalcar la responsabilidad que tienen los empresarios (entiendo empresario tanto al emprendedor, al dueño de negocios, al inversionista y el director de empresas) ante la búsqueda de soluciones a estos problemas.

Podemos clasificar los problemas que hoy enfrentamos en dos tipos. Por un lado, internos, provocados por el mismo sistema de libre empresa. Por otro, riesgos externos o de contexto.

  • Internos
    • Fragilidad del sistema financiero.
    • Fragilidad del comercio global.
    • Desigualdad extrema y el resurgimiento del populismo.
    • Decline en educación y salubridad pública. Lo que afecta la productividad de una sociedad y su capacidad para generar bienes y servicios.
  • Externos
    • Flujos migratorios internos que generan presiones demográficas y de servicios públicos en las ciudades.
    • Flujos migratorios externos que se enfrentan a normas y procesos migratorios legales anacrónicos que ya no funcionan.
    • Desgaste ambiental y ecológico que pone en riesgo a la humanidad
    • Fallas en rule of law, incrementos en corrupción e impunidad.
    • Rise of state capitalism o capitalismo de compadres.
    • Radicalismo terrorismo y guerra.
    • Pandemias.

Posibles soluciones

¿Qué deben hacer los empresarios frente a estos riesgos? ¿Cuál es su responsabilidad? Existen tres posibilidades. La primera y más básica la conocemos como la responsabilidad social. En ella el empresario supone que el sistema tiene la capacidad de corregirse y regularse solo. Por lo que a él solo le corresponde cumplir la ley, pagar impuestos, entregar productos y servicios que cubran las necesidades de sus clientes y ser rentables.

Este modo de pensar funciona siempre y cuando no se necesite la coordinación de esfuerzos para resolver problemas; cuando los problemas del sistema son tan grandes que la suma de esfuerzos individuales no es suficiente. Por ejemplo, la actual pandemia global.

La segunda respuesta la conocemos como sustentabilidad empresarial, que pide que el empresario se preocupe por mucho más de la responsabilidad social, tomando en cuenta la ecología y los beneficios sociales que genera. Hay quien ha ido tan lejos como proponer el añadir métricas ecológicas y sociales para contrarrestar una visión reducida sólo enfocada en la rentabilidad.

Con todas sus buenas intenciones, la postura sustentable tiene una serie de problemas que no son de fácil resolución. Incrementan los costos de operación de las empresas, no generan necesariamente una ventaja competitiva que incremente el consumo ni su precio y distraen la atención de los empresarios en actividades que no son el core de sus negocios.

La tercera respuesta que me gustaría proponer aquí, y que habrá que desarrollar en otros textos, es la del empresario sistemático. Aquel que identifica cómo funciona el sistema de “Libre Empresa”, reconoce la importancia tara de promoverlo para incrementar los beneficios y beneficiarios de éste, y al mismo tiempo conoce los riesgos que enfrenta. Y sin ir en contra de sus prerrequisitos busca, de modo coyuntural, corregir los costos o efectos negativos que genera. Siempre con una visión amplia de conjunto, pero sin perder la perspectiva de los beneficios a su empresa o negocios.

Acerca del autor

MBA Fernando Villela Aranda. Egresado de la carrera de Filosofía por la Universidad Panamericana de la Ciudad de México. Cuenta con un MBA del IPADE. Es experto en dirección de empresas, en temas de administración y gestión de negocios. Profesor de tiempo completo y Jefe de Academia de Administración en la Universidad Panamericana. fvillela@up.edu.mx