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Los pilares del peso mexicano

Al cierre de la primera semana de noviembre, el tipo de cambio spot del peso frente al dólar se ubicó en 20.60 pesos, su menor nivel desde mediados de marzo y cifra 18.7% inferior al máximo registrado al inicio de la pandemia (25.36 pesos por dólar).


Ricardo Aguilar Abe 10 Nov 2020
Los pilares del peso mexicano

En medio de una fuerte caída económica en México, la falta de estímulos fiscales significativos, una lenta recuperación, una marcada incertidumbre en cuanto al impacto del coronavirus y la obstaculizada entrada de un nuevo gobierno en Estados Unidos, que podría endurecer su postura en el tema de las inversiones, el peso mexicano sorprende a propios y a extraños al comportarse como una de las monedas más fuertes del mundo1. A pesar de enfrentar una clara tendencia en contra, el peso mantiene un comportamiento excepcional gracias a los pilares que lo sostienen.

El peso mexicano, una de las divisas más intercambiadas en el mercado global y una de las de mayor liquidez, fue uno de los innumerables activos golpeados por la expansión del SARS-CoV-2 de China hacia el hemisferio occidental. El incremento en la aversión al riesgo, así como la incierta duración de la parálisis económica, generada por la emergencia sanitaria, motivó un fuerte desplazamiento de recursos hacia activos seguros. Sin duda, la demanda por instrumentos como el oro y los bonos del Tesoro norteamericano aumentó a tal grado que el precio del metal pasó de mil 500 a dos mil dólares por onza entre marzo y agosto, mientras que la tasa de interés del bono a 10 años descendió de 1.20% a 0.50% en el mismo periodo.

En contraparte, activos como el peso mexicano y otras divisas de países emergentes sufrieron una marcada devaluación por este flight-to-quality que se tradujo en una importante salida de capitales de estos mercados riesgosos. Si bien la cotización del peso frente al dólar se ubica 11% por debajo del nivel más bajo registrado antes de la pandemia (18.55 pesos), la depreciación pudo haber sido mayor dada la fuerte caída de la economía mexicana y las expectativas de un bajo crecimiento hacia delante. Así, sólidos pilares han sostenido el valor de nuestra moneda local. Entre ellos, destacan algunos que se detallan a continuación.

Superávits comerciales

En lo que va de 2020, el saldo de la balanza comercial de México asciende a 18 mil 958 millones de dólares (en adelante mdd). Una cifra no vista con anterioridad.

La parálisis que registró la economía del principal socio comercial de México impactó de forma inédita sobre los flujos de comercio de nuestro país. En el momento más severo de la contingencia, las exportaciones llegaron a caer hasta 57% en términos anuales hacia niveles no observados en más de una década.

En cuanto la industria norteamericana comenzó a reactivarse en junio, la balanza comercial mostró superávits históricos, destacando el saldo de 6 mil 115 mdd reportado para agosto. Sin duda, la reapertura del sector industrial norteamericano, reforzada con la entrada en vigor del Tratado México-Estados Unidos-Canadá en julio, impulsaron los flujos de exportaciones mexicanas, principalmente hacia el sector automotriz. Esta entrada neta de divisas (exportaciones menos importaciones) que al mes de septiembre ascendió a cerca de 19 mil mdd podría ubicarse en 23 mil 500 al cierre de 2020, de acuerdo con nuestros cálculos. Cabe destacar que los fuertes superávits comerciales de los meses recientes representan un pilar para el peso mexicano.

Remesas de inmigrantes

A pesar de la fuerte crisis económica que atraviesa el principal país receptor de mano de obra nacional, las remesas probablemente rebasarán los 40 mil mdd este año.

Según información de Banco de México, las remesas de inmigrantes ascendieron a 4 mil 44 mdd en marzo, mes durante el cual se desató la pandemia en Estados Unidos. En abril, cuando la economía norteamericana registró la estrepitosa pérdida de 20 millones 787 mil empleos, las remesas cayeron a 2 mil 909 mdd, cifra que representó una contracción de 28% respecto al mes anterior. En ese momento, cuando se pensó que la crisis estadounidense afectaría el envío de remesas a México, dicha cifra no ha bajado de 3 mil 400 mdd desde mayo. De hecho, de continuar esta tendencia, las remesas podrían cerrar 2020 ligeramente por encima de los 40 mil mdd, monto que representa un crecimiento de 10.9% con respecto al total reportado para 2019.

Varios factores podrían explicar el repunte de las remesas en una de las crisis más fuertes que ha atravesado la economía norteamericana. Es probable que los inmigrantes, al percatarse de la magnitud de la crisis en México, hayan hecho un esfuerzo adicional para enviar más recursos a sus familiares en nuestro país. Es posible que, gracias al primer paquete de ayuda fiscal, parte de los mil 200 dólares que el Gobierno norteamericano entregó a cada beneficiario del programa se enviaron a territorio mexicano.

Tampoco se descarta que, al registrarse una importante devaluación del tipo de cambio, los paisanos decidieron enviar más dólares a nuestro país. Sea cual sea la razón, la fuerte entrada de divisas por concepto de remesas (que en algún episodio intradía llegaron a valer más de 26 pesos por cada dólar enviado) aumentó en lugar de disminuir.

Al cierre de 2020, la tasa de crecimiento de este flujo podría ubicarse por encima de 10% y, sin duda, éste ha sido un pilar muy importante para el peso mexicano durante el periodo actual.

Reservas internacionales

Al 30 de octubre, Banco de México (Banxico) reportó reservas internacionales por 194 mil 351 mdd, cifra cercana al máximo histórico de 196 mil 10 mdd registrado en enero de 2015.

De acuerdo con los artículos 18, 19 y 20 de la Ley del Banco de México, “la reserva de activos internacionales, que tendrá por objeto coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional mediante la compensación de desequilibrios entre los ingresos y egresos de divisas del país” se constituye por oro libre de gravamen; el saldo a favor de México en el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como “los depósitos, títulos, valores y demás obligaciones pagaderos fuera del territorio nacional, considerados de primer orden en los mercados internacionales, denominados en moneda extranjera y a cargo de gobiernos de países distintos de México, de organismos financieros internacionales o de entidades del exterior, siempre que sean exigibles a plazo no mayor de seis meses o de amplia liquidez”, entre otros activos netos de corto plazo.

Movimientos en el valor del euro, del oro y otros activos que integran la reserva, además de la venta de dólares que hace el Gobierno a Banco de México cuando el primero requiere cambiar divisas (por ejemplo, por las ventas de petróleo), han incrementado significativamente el saldo de las reservas internacionales. A mayor saldo en este rubro, Banco de México con mayor capacidad de subastar dólares o implementar otros mecanismos que tengan como objeto mitigar la volatilidad del tipo de cambio en momentos turbulentos como el actual.

Aunado a lo anterior, México cuenta con una línea de crédito flexible con el FMI que asciende a 61 mil mdd. Esta cifra, más las reservas internacionales, permiten contar con cerca de 255 mil mdd para contrarrestar posibles desequilibrios desordenados que afecten el valor de nuestra moneda en episodios de crisis. Sin duda, las reservas (y la línea de crédito flexible) son fuertes pilares para el peso.

Políticas fiscal y monetaria

Definitivamente, un banco central sólido y finanzas públicas sanas brindan fortaleza al peso. Tal como lo establece la Constitución, el objetivo de Banxico consiste en “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”. Mediante una política monetaria acertada, prudente y dinámica, Banco de México se ha convertido en un pilar muy importante para nuestra divisa. Diferentes mecanismos implementados por Banxico han mitigado el impacto de la crisis. No sólo la disminución en el nivel de la tasa de interés de referencia ha sido oportuna. La implementación de medidas puntuales, dirigidas a liberar presiones en el mercado de crédito, proveer de liquidez al sector financiero e incluso colaborar con otros bancos centrales en programas de swaps de divisas han logrado mitigar el impacto de la crisis actual.

Con relación al Gobierno, si bien en México no se inyectaron estímulos económicos significativos, la disciplina de la autoridad financiera, los esfuerzos realizados para combatir la evasión y la elusión fiscal; así como la restricción del gasto y la tendencia hacia un balance público equilibrado, genera una buena señal para los inversionistas extranjeros (y algunas agencias calificadoras).

Una política fiscal y monetaria adecuada siempre será un pilar importante para cualquier moneda.

Otros pilares y riesgos

La reactivación de ingresos turísticos y posibles aumentos en el precio del petróleo (una vez que se consolide la recuperación) podrían ser factores que también impulsen al peso. No obstante, la incertidumbre que genera un rebrote de coronavirus en varios países amenaza con nuevas restricciones a la movilidad y el cierre de algunas actividades económicas, con el consecuente impacto negativo en la demanda. De esta manera, los pilares del peso han sostenido a nuestra moneda; por otra parte, ésta todavía no es inmune a los acontecimientos de la economía mundial.

Recientemente, el dólar se ha depreciado frente a una canasta amplia de divisas. Algunos analistas atribuyen la reciente revaluación del peso mexicano más a un debilitamiento generalizado del dólar que a la fortaleza de la moneda local. Efectivamente, la expectativa de un gobierno demócrata en Estados Unidos que podría impulsar un paquete de ayuda fiscal agresivo, probablemente presionará las finanzas públicas y, por lo tanto, afectará el valor de la divisa norteamericana. Por otra parte, no hay que restar mérito a los sólidos pilares del peso. Pilares que, de no existir, podrían tener al tipo de cambio cotizando en niveles significativamente más altos.

Referencias

Banco de México, Sistema de Información Económica, “Ingresos por Remesas – (CE81)” 8 de noviembre de 2020, www.banxico.org.mx

Banco de México, Sistema de Información Económica, “Activos internacionales, crédito interno y base monetaria – (CF106)” 8 de noviembre de 2020, www.banxico.org.mx

Bloomberg L.P, Tipo de cambio spot del peso frente el dólar de los Estados Unidos de América, 31/01/2020 a 06/11/2020, 8 de noviembre 2020, base de datos Bloomberg.

Bloomberg L.P, World Currency Ranking, 16/03/2020 a 06/11/2020, 8 de noviembre 2020, base de datos Bloomberg.

Cámara de Diputados, México, “Ley de Banco de México”, 23 de diciembre de 1993, www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/74.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México, “Comercio Exterior, Balanza Comercial,” 8 de noviembre de 2020, www.inegi.org.mx/temas/balanza/

1Del 16 de marzo al 3 de noviembre de 2020, el peso mexicano se apreció 11.1% frente al dólar norteamericano. Del conjunto de las principales divisas del mundo, sólo el dólar australiano (18.7%), la corona sueca (13.1%), la corona noruega (12.5%) y el dólar neozelandés (12.1%) se apreciaron más que el peso durante el mismo periodo. De la canasta de países emergentes, sólo el peso chileno (13.3%) se ha apreciado más que el peso mexicano.

Acerca del autor

Ricardo Aguilar Abe (@raguilar_abe) es economista con Maestría en Finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Inició su carrera en Banco de México y posteriormente trabajó en distintas áreas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Actualmente es el Economista en Jefe de INVEX. raguilar@invex.com Revelaciones importantes: las opiniones expresadas en este artículo representan exclusivamente la opinión del autor y en ningún momento representan la opinión de INVEX Grupo Financiero, S.A. de C.V. o algunas de sus subsidiarias.