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La economía de cara a 2021

Con excepción de China -país que podría contribuir con una tercera parte del crecimiento económico mundial en 2021- la actividad no ha logrado regresar a los niveles registrados antes de la pandemia. De hecho, es probable que la recuperación en la mayoría de los países se extienda al menos dos o tres años más. Eso sin contar que se materialicen algunos riesgos que aún permanecen vigentes.


Ricardo Aguilar Abe 04 Jun 2021
La economía de cara a 2021

¿Cuál es el estado de la economía global de cara al próximo año? ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrenta?

China, lugar donde surgió el primer caso de coronavirus, controló tan bien la epidemia al interior de sus fronteras que probablemente ésta será de las pocas economías en crecer este año (1.8% de acuerdo con las más recientes estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE). Si bien este crecimiento sorprende, sobre todo después de una fuerte parálisis generada por la pandemia de COVID-19, destaca aún más el crecimiento de 8.0% anual que se anticipa para este gigante asiático en 2021.

Los pronósticos de crecimiento para las economías de Estados Unidos y Europa (3.2% y 3.6% en 2021, respectivamente) resultan un tanto desalentadores, especialmente si se considera que estas regiones inyectaron estímulos fiscales y monetarios no vistos con anterioridad. La recuperación también podría ser baja en América Latina y particularmente en México, país donde el estímulo monetario del banco central no se complementó con un estímulo fiscal que pudiera mitigar los efectos de una fuerte crisis.

Efectivamente, la economía global cierra 2020 inmersa en un proceso de recuperación dispar. Los países más ricos han logrado contrarrestar una parte importante de la caída registrada en el segundo trimestre mientras otros apenas (entre ellos México) han logrado recuperar la mitad de la contracción registrada en dicho periodo a pesar de la reapertura económica.

Estados Unidos

En la principal economía del mundo, los fuertes estímulos fiscales y monetarios observados durante 2020 no fueron suficientes para revertir la histórica caída registrada en el segundo trimestre del año.

La economía norteamericana cierra 2020 con un déficit de aproximadamente 15% del PIB y un balance de activos del banco central cercano a los 7 mil 250 miles de millones de dólares (mdd). Al cierre de diciembre, Estados Unidos probablemente registrará una pérdida neta de casi 9.5 millones de empleos, una tasa de desocupación de 6.5% (contra 3.5% en febrero), un gasto en consumo real 2.6% por debajo del nivel reportado antes de la pandemia, así como una caída de 4.5% anual en la producción industrial.

Las tasas de interés cerrarán el año alrededor de mínimos históricos (entre 0% y 0.25% en el caso de la tasa de interés de referencia) y el dólar se ubicará en su nivel más bajo en casi tres años. Asimismo, la confianza del consumidor, medida a través del índice que elabora la Universidad de Michigan, iniciará 2021 en su menor nivel en casi una década. La inflación anual al consumidor probablemente cerrará este año alrededor de 1.5% (1.7% en la parte subyacente) y el Producto Interno Bruto, la principal variable de la economía, podría caer 3.7% este año de acuerdo con estimaciones de la OCDE (3.5% caída estimada INVEX).

A diferencia de lo que ocurre en Europa, y en parte por un proceso de transición que ha sufrido algunas trabas, Estados Unidos no ha implementado medidas estrictas para contener la aceleración de casos de COVID-19 a lo largo del país. A pesar que la situación se considera más crítica que la observada al inicio de la pandemia, el presidente saliente está tan concentrado en disputar el resultado de las recientes elecciones y el presidente electo se encuentra tan restringido para actuar por ahora, que la emergencia sanitaria no recibe la atención que amerita.

Si bien la recuperación económica continuará su curso, tal como lo sugieren los más recientes indicadores de manufacturas y servicios, la falta de medidas que frenen el ritmo de actividad en esta nueva etapa de la pandemia podría generar un elevado costo en término de vidas humanas.

En resumen, Estados Unidos cerrará 2020 sobre una firme trayectoria de recuperación económica y de casos de COVID-19.

México

La ausencia de estímulos fiscales en México no sólo costó el empleo de millones de personas y la quiebra de miles de empresas. También afectará el ritmo de la recuperación durante los próximos trimestres.

En México, a diferencia de lo observado en economías similares, los estímulos fiscales no llegaron. Si bien el Gobierno apoyó a ciertos sectores de la población mediante un programa de créditos a la palabra y el adelanto de algunos subsidios, entre otras medidas, México concluirá 2020 con el cierre de más de 10,000 empresas formales a causa de la pandemia y una pérdida neta de más de 700,000 empleos en el sector formal.

A pesar de acciones concretas llevadas a cabo por el banco central para fomentar el flujo de financiamiento en el mercado, la demanda de crédito por parte de las empresas en México no logró repuntar y aún es probable observar incrementos en la cartera vencida del sector. Asimismo, la incertidumbre relacionada con la evolución de la pandemia fue un factor determinante para la reestructura de puestos de trabajo en el país.

La recuperación del mercado laboral será lenta. Considerando el sector informal, los empleos perdidos podrían ubicarse en millones y las empresas quebradas en decenas de miles.

Aunado a lo anterior, México terminaría el año con tasas anuales de aproximadamente -20.0% en el índice de confianza del consumidor; de -18.0% en la construcción (variable que registraba debilidad, aun antes de la pandemia); de -18.0% en la inversión en maquinaria y equipo; de -12.0% en el consumo privado y de -9.0% en el PIB. La inflación podría ubicarse alrededor de 3.5% anual.

Las tasas de interés en México, incluso consideradas en términos reales, cerrarán 2020 en niveles relativamente elevados (4.25% en el caso de la tasa de interés de referencia). El tipo de cambio probablemente concluirá el año alrededor de los 20 pesos por dólar al cierre debido, en parte, al reciente debilitamiento de la moneda norteamericana frente a una canasta amplia de divisas.

De no ser por el sector externo (principalmente Estados Unidos), México cerraría 2020 con un panorama aún más desolador. El flujo de exportaciones sería de las pocas, si no es que la única, variable económica del país que registre una tasa de crecimiento positiva en 2020. Las remesas registrarán un máximo histórico (alrededor de 40 mil mdd) y el flujo de divisas por concepto de actividades turísticas se recupera. Sin duda, la actividad del exterior ha impulsado la recuperación mexicana en un entorno donde la demanda interna es débil.

Al igual que en Estados Unidos, y a diferencia también de lo que ocurre en Europa, las autoridades en México no han adoptado medidas estrictas para combatir la reciente aceleración de casos de COVID-19 que se registra en el país. Y aunque el impacto económico se aminora gracias a una actitud más permisiva, la pérdida de vidas humanas generaría un costo muy fuerte.

Riesgos

El Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar el uso de una vacuna contra el COVID-19 entre toda su población. La autorización y distribución de la vacuna en otras regiones, así como la efectividad de ésta una vez que se aplique a gran escala, aún es una incógnita.

Las economías de México y Estados Unidos enfrentan riesgos de cara al 2021. Un riesgo importante para la economía norteamericana se relaciona con el segundo paquete de estímulos fiscales, mismo que no se concretará en 2020 a pesar de los esfuerzos de varios congresistas. Los principales indicadores económicos podrían volver a caer si el monto aprobado resulta insuficiente o si se cierran las posibilidades de aprobar más paquetes de ayuda en el futuro.

Otro riesgo importante, que no se visualiza en 2021, pero tampoco debe descartarse, es una reversión del estímulo monetario que actualmente implementa el Banco de la Reserva Federal si las expectativas de inflación se deterioran significativamente. El costo de los estímulos económicos (concretamente inflación y crecimiento de la deuda) no preocupa a las autoridades financieras de los países más ricos del mundo. Al menos no por ahora. Aparentemente, el crecimiento generado durante un periodo de recuperación que se extendería durante algunos años es suficiente para cubrir el costo de dichos estímulos en el futuro.

Uno de los mayores riesgos que enfrentará el crecimiento en México es un freno en la recuperación a nivel global, principalmente si éste ocurre en la economía de nuestro principal socio comercial. Un estímulo fiscal insuficiente en Estados Unidos afectaría a la industria de este país y en consecuencia a la economía de México, sobre todo por la debilidad que registra la demanda interna.

A pesar de las reuniones entre el Gobierno y la iniciativa privada, aún falta concretar las intenciones de ambos sectores respecto a temas de inversión y el respeto a los contratos. La inversión extranjera directa (IED) probablemente caerá 25% este año y hace falta reforzar la confianza de los agentes del exterior para que éstos aumenten sus inversiones durante el próximo año.

Como puede observarse, los riesgos económicos que enfrentan Estados Unidos y México son distintos. Por otra parte, ambos países enfrentan un mismo riesgo que también aplica en todo el mundo: la distribución oportuna y efectiva de una vacuna contra el SARS-CoV-2. Si la vacuna no llega a tiempo o, peor aún, si ésta genera efectos secundarios negativos en una parte importante de la población, el proceso de recuperación se vería afectado significativamente.

Nadie desea este escenario; no obstante, no se puede descartar. Una lección aprendida durante esta pandemia debió ser la necesidad de analizar las situaciones desde un punto de vista integral. No sólo se requiere identificar el estado que guarda la economía. Es indispensable elaborar un balance de riesgos y detectar aquellos sectores que necesitarán más apoyo para salir de una de sus peores caídas en la historia.

No sólo es considerar el impacto económico del COVID-19. También lo es salvaguardar la salud y la vida de la población. En parte por decisiones incompletas y poco meditadas, esta pandemia ha resurgido y con más fuerza.

Acerca del autor

Ricardo Aguilar Abe (@raguilar_abe) es economista con Maestría en Finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Inició su carrera en Banco de México y posteriormente trabajó en distintas áreas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Actualmente es el Economista en Jefe de INVEX. raguilar@invex.com Revelaciones importantes: las opiniones expresadas en este artículo representan exclusivamente la opinión del autor y en ningún momento representan la opinión de INVEX Grupo Financiero, S.A. de C.V. o algunas de sus subsidiarias.

Referencias

Bloomberg L.P, “U.S. Treasury Federal Budget Deficit or Surplus as a % of Nominal GDP”, 5 de diciembre 2020, base de datos Bloomberg.

FRED Economic Research, Federal Reserve Bank of St. Louis, “Total Assets (Less Eliminations from Consolidation): Wednesday Level,” 5 de diciembre 2020, https://fred.stlouisfed.org/series/

Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México, varios indicadores, 5 de diciembre 2020, www.inegi.org.mx/

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Francia, “Turning Hope into Reality”, diciembre 2020, https://www.oecd-ilibrary.org/sites/39a88ab1-en/index.html?itemId=/content/publication/39a88ab1-en

Pronósticos del Departamento de Análisis de INVEX para la inflación, la tasa de interés de referencia, el tipo de cambio del peso frente al dólar norteamericano, el crecimiento del PIB, la producción industrial, el consumo, la inversión, el empleo y otras variables económicas tanto de México como de Estados Unidos utilizadas en este artículo.