El inventario de vivienda está en su nivel más bajo desde 1989: apenas hay 200 mil unidades disponibles, suficientes solo para cubrir la demanda de un par de años.
Tiene la vivienda el punto más bajo de inventarios desde 1989 en cuanto a número de unidades; esto se puede ver como un dato catastrófico, pero también como una oportunidad.
En realidad, de acuerdo a datos del especialista en el mercado Softec, hay 200 mil viviendas en inventario, lo cual alcanza solo para “surtir” de vivienda en dos años.
MIT SMR México se financia mediante anuncios y sociosAunque se cuenta que cada año se arrancan nuevos proyectos, se pre-venden el mismo año.
Esto, para analistas del mercado, representa una extraordinaria oportunidad para los desarrolladores que inicien proyectos, pues hay una gran demanda.
Deben contar a los nuevos matrimonios y también divorcios, y considerar a las nuevas generaciones que buscan dónde vivir (parejas, amigos, etc.).
Gene Towle, gran conocedor del mercado, compartió que en 2025 había 180 mil unidades en inventario y que ahora, en 2026, el mercado está igual, y calculó que el año pasado se venderían 90 mil unidades.
Alianza de la vivienda con Economía para romper obstáculos
Hoy, la gran ventaja, según los expertos, es que pueden identificar los requerimientos y amenidades que piden los clientes en sus productos.
Esto es lo que hay:
60 mil unidades de vivienda residencial (según Softec).
La velocidad de ventas son casi 3 mil por año. Tienen menos de 20 meses de inventario y armar un proyecto les lleva entre 24 y 36 meses.
En este segmento han venido bajando inventarios y ventas. El año pico de ventas fue 2007; después de eso se han venido vendiendo menos viviendas en el país.
El valor de ventas de la industria bajó tanto como el volumen.
Reportan que de vender 32 mil unidades al mes, en la actualidad se venden 8 mil unidades, menos de la cuarta parte.
En vivienda media hay 57 mil unidades.
Son proyectos con 144 unidades promedio. Están en terrenos de 5 mil a 30 mil metros. Éstos dependen de los permisos y permisos de factibilidad que consigan los desarrolladores, que enfrentan múltiples complicaciones y batallan sobre todo para conseguir infraestructura.
Aquí es clásico que les den permiso y licencias con la promesa de que sí tendrán agua, luz, drenaje y luego de pagar los derechos en forma, resulta que ya no hay para dotarles del servicio “porque se los dieron a otros”. Este es el reto: la infraestructura básica.
En vivienda social hablamos de precios menores a 1 millón de pesos; hay apenas 25 mil unidades.
La vivienda media vende 7 mil unidades al mes vs. 2 mil 700 a 2 mil 800 del segmento residencial.
De la vivienda residencial plus se venden mil 400 vs mil 482 (casi igual al 2007).
La vivienda media vende la mitad de lo que vendía.
En vivienda económica, de valor menor a 1 millón de pesos, registra la mayor contracción.
Esto, ante la formación de un promedio de 700 mil a 750 mil hogares cada año, más migración interna, podría calcularse una demanda anual de 900 mil viviendas que no se construyen en la actualidad.
Y la demanda no espera. Como dice Towle:
“La gente no espera a que se corrija el déficit para comprar su casa. La gente resuelve dónde vivir”.
Por eso es que la renta es una gran salida que crece a velocidades vertiginosas, pero allí también se agota el inventario.
El análisis concienzudo revelaría que la gente que renta puede aspirar a comprar su casa en el futuro; si compra lote con servicios, con escrituras, puede construir su casa para venderla después y ocupar otra unidad; pero quien tiene un terreno difícilmente habitará una casa regularizada y con papeles.
Así, la autoconstrucción se erige como la número uno de la forma de hacerse de “su hogar” para miles de mexicanos.
Según estadísticas, en México se hacen alrededor de 900 mil unidades y solo 200 mil las hacen los desarrolladores formales; el resto las autoconstruye la gente en lotes con servicios y en lotes sin servicios.
Allí se regresa al punto conflictivo: la falta de infraestructura (agua, luz, drenaje, etc.). El reto es la urbanización de 60 mil hectáreas por año en todo el país.
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¿Abatirá el gobierno el déficit de vivienda en este sexenio o lo dejará igual?
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