La IA está transformando la asesoría financiera al automatizar tareas, mejorar el análisis de datos y permitir una conexión humana más estratégica con clientes.
La industria de la gestión de activos y la asesoría financiera está experimentando una transformación estructural que hace décadas no habíamos visto. La Inteligencia Artificial (IA) y el análisis de datos en tiempo real llegaron para potenciar el crecimiento de las capacidades de los asesores financieros y de su profesionalización.
No es casualidad que instituciones financieras hayan invertido 35 mil millones de dólares en esta tecnología durante 2023, y que se proyecta que la cifra supere los 97 mil millones para 2027, de acuerdo con datos del Foro Económico Mundial.
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A través de la aplicación de herramientas tecnológicas y en especial de la IA el rol del asesor financiero evoluciona hacia un perfil más estratégico y humano. A continuación me compartir tres ejemplos de este efecto:
La IA puede actuar como un actor transformador de los procesos repetitivos, fortalecer la efectividad de los análisis de datos y generar conocimiento de alto valor que los asesores pueden ofrecer a sus clientes. Esto le permite dejar de ser un “analista de datos” para convertirse en un “arquitecto de soluciones financieras” que diseña estrategias.
En segundo lugar, la IA es fundamental para la hiperpersonalización de productos y servicios. La IA aprende de las preferencias, retos y perfil de riesgo de los usuarios para crear una experiencia totalmente adaptada que incluso permite a los asesores anticiparse a las necesidades de sus clientes.
En tercer lugar, y crucial, la automatización de tareas repetitivas libera tiempo para la conexión humana. El núcleo de la asesoría será entender las metas del cliente y acompañarle en decisiones clave, fungir como un psicólogo financiero para adaptar los planes de inversión a la personalidad y características del cliente, fortaleciendo su paciencia a largo plazo y reduciendo la probabilidad de decisiones impulsivas.
Si bien herramientas como los robo-advisors han ganado terreno, su alcance todavía es limitado frente al valor de la asesoría humana. La confianza y la comprensión del contexto personal siguen siendo atributos insustituibles.
De acuerdo con una investigación de Vanguard, por ejemplo, los usuarios de robo-advisors perciben un avance de 5 por ciento hacia sus metas financieras, mientras que los que trabajan con un asesor humano perciben un avance del 16 por ciento.
La verdadera evolución de la industria no está en reemplazar al asesor, sino en potenciarlo con herramientas digitales que amplifiquen su capacidad como aliado de los inversionistas.
Adoptar un enfoque centrado en el ser humano para el cambio cultural es clave para materializar todo el potencial de la IA al servicio de la asesoría financiera. La innovación no viene a sustituir al asesor, sino a amplificar su impacto y profesionalizar la industria.
Herminio Padruno es VP de Growth de GBM Advisors.
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