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Cultura organizacional

Contextualizando la oficina: cómo y dónde se realiza el trabajo

Definitivamente, la forma de laborar ha cambiado por la pandemia de COVID-19. Y para quienes tienen la suerte de hacerlo de forma remota, las especulaciones sobre el regreso del personal a las empresas van acompañadas de una variedad de emociones encontradas.


Mit Sloan 06 Ago 2020
Contextualizando la oficina: cómo y dónde se realiza el trabajo
Martha Bird

Para algunos, quedarse en casa ha alimentado un fuerte deseo de volver a la vida laboral donde se puedan restablecer las conexiones sociales en persona. Otros están encantados con el tiempo y el dinero que han ahorrado al eliminar largos viajes a oficinas centralizadas.

Otro subgrupo de personas permanece indeciso, reconociendo los pros y los contras de sus situaciones laborales actuales. Muchos expresan soledad y extrañan el contacto físico de estar entre colegas; extrañan sus viejas rutinas y rituales, la previsible estructurada de sus días de trabajo y la separación de la vida laboral de la vida doméstica. Ahora, parece que la vida laboral y la vida doméstica se combinan en una sola, lo cual podría ser un momento muy desordenado.

Sin embargo, muchas de estas mismas personas también se encuentran abrazando la flexibilidad y la fluidez que ofrece no ir a la oficina todos los días. Disfrutan la oportunidad de pasar más tiempo con la familia y al mismo tiempo encontrar tiempo para enfocarse en su propio bienestar. Al igual que muchas relaciones sociales, la posibilidad de regresar a las empresas es complicada.

También reconozcamos que muchas personas no tienen la opción de trabajar desde casa, porque la naturaleza misma de su trabajo requiere su presencia física. Las personas que educan a nuestros hijos y atienden a nuestros ancianos, en general, lo hacen en persona. Quienes entregan nuestros paquetes y recogen nuestra basura están, literalmente, siempre en su sitio. La mayoría de los trabajadores en transporte y logística, fabricación y planificación de eventos, y servicios de hospitalidad y alimentos, entre muchos otros, probablemente estén reflexionando mucho más sobre cuándo podrán volver a sus lugares de trabajo y no dónde lucubrar dónde podría llevarse a cabo ese trabajo.

Las conversaciones actuales sobre cómo será el regreso a laborar tanto en los próximos meses como después de superada la crisis de COVID-19, se centran principalmente en aquellos trabajadores que están o no obligados a presentarse en un lugar centralizado y ese “lugar” a qué podría parecerse. Las diferencias geográficas y de la industria presentan desafíos únicos para los elementos que comprenderán estos espacios de trabajo, ya sea en el campo, almacenes, oficinas corporativas o terminales de transporte.

En mi caso, el lugar con el que estoy más familiarizado es la oficina corporativa: decididamente separada de la casa, la cual está diseñada específicamente como un lugar para realizar mis labores. Tengo la impresión que para comprender mejor el momento que estamos viviendo actualmente, necesitamos rastrear cómo llegamos a este punto, en primer lugar; aunque no podemos predecir el futuro, ciertamente podemos imaginarnos diferentes visiones de futuros posibles, a partir de un presente más informado.

Por supuesto que los humanos han estado “yendo a trabajar” desde el primer momento que estuvieron sobre la tierra. Como especie necesitábamos comida y refugio para la supervivencia comunitaria, por lo que cazábamos y nos reuníamos en grupos para asegurar estas necesidades. Innovamos sistemas de intercambio de trabajo, algunos tienen que ver con mano de obra, otros entran en lo que eventualmente llamaríamos “trabajo de conocimiento”; así como bienes basados en el comercio y el trueque. Algunas formas de trabajo eran manuales, mientras que otras no.

A medida que evolucionaron las prácticas laborales modernas, quienes desempeñaban funciones administrativas encontraron su camino hacia lo que ahora denominamos “la oficina”, mientras que otros siguieron trabajaron manualmente en granjas y fábricas. Yo misma he laborado en ambos tipos de entornos y, en el camino, he adquirido un buen grado de conocimiento acerca de la manera en “cómo se hace el trabajo aquí”. Independientemente de la ubicación, todos los lugares de y para trabajar son simbólicamente densos, artefactos históricos formados en la interacción vivida de personas, prácticas y poder a lo largo del tiempo.

Aquello que me lleva a hablar de la oficina puede resumirse en dos preguntas: ¿cuáles son algunos de los sistemas de creencias, historias de tecnología y prácticas culturalmente específicas que han dado forma a lo que muchos de nosotros pensamos que es la oficina? ¿Cómo podríamos imaginar de nueva cuenta tanto la oficina como el trabajo realizado en función de lo que podemos obtener del pasado?

Una historia social de la oficina moderna

La oficina es un lugar dedicado a la productividad de quienes realizan trabajo mental y manejan información. Peter Drucker lo definió como el trabajador del conocimiento. La oficina tiene una historia social relativamente corta, pero dinámica. Es como un lugar separado de la vida doméstica.

El monje medieval en una cámara tenuemente iluminada, con pluma y pergamino, con la cabeza baja sobre un pequeño escritorio, intensamente concentrado en el manuscrito que tenía frente a sí, es un ejemplo temprano del tipo de trabajo -solitario y dedicado a la profunda concentración- asociado popularmente con la oficina.

En toda Europa, a partir del siglo XVIII, los comerciantes adinerados tenían oficinas en el hogar, donde podían mostrar su estatus y poderío; además de entretener a sus clientes potenciales y a sus socios, mientras que los funcionarios públicos, abogados, trabajadores de oficina y contadores comenzaron a trabajar cada vez más en oficinas compartidas.

Como consecuencia del abundante papeleo, creado en el curso de los negocios en todo el imperio, la East India Trading Company consideró necesario centralizar todas las funciones administrativas. En 1729, se construyó East India House; era un edificio de oficinas especialmente diseñado para garantizar la eficiencia y la productividad de una fuerza laboral grande y en expansión.

Sobre un tema similar, en 1854, Stafford Northcote, quien se convirtiera luego en canciller del Tesoro, y Sir Charles Trevelyan, secretario asistente del Tesoro británico, escribieron lo siguiente con respecto a la administración óptima de los funcionarios:

Para el trabajo intelectual, se necesitan habitaciones separadas para que una persona que trabaja con su cabeza no pueda ser interrumpida. Pero para el trabajo más mecánico, el trabajo en concierto de varios empleados en la misma sala bajo la supervisión adecuada, es el modo adecuado de cumplirlo.

La máquina de vapor contribuyó a la producción de papel barato hecho de pulpa de madera en el siglo XIX, lo que a su vez hizo que fuera más rentable contratar empleados de oficina adicionales. Esto puede explicar, en parte, la descripción algo despectiva de los trabajadores de cuello blanco y, especialmente, de los funcionarios públicos, como “traficantes de papel”.

La producción en masa de equipos de oficina como escritorios, sillas, máquinas de escribir y máquinas sumadoras, junto con el entusiasmo por el libro de Frederick Winslow Taylor, Los principios de la gestión científica, sobre cómo extraer la máxima productividad de los trabajadores, se expresó en oficinas diseñadas para mecanizar empleados a gran escala, al tiempo que ofreció a los gerentes una visión panorámica del taller.

Junto con los avances en la ciencia de los materiales, la gestión organizacional, la tecnología y las políticas públicas, se dieron a conocer nuevas formas que imaginaron cómo podría ser una oficina; cómo gestionar mejor a los trabajadores para obtener la máxima productividad y la definición misma de empleado. La forma en que estas formas emergentes llegaron a reflejar ideas sobre la identidad personal, las relaciones interpersonales, y dónde y cómo se realiza el trabajo, proporcionan un punto de vista que invita a la reflexión y a contextualizar la oficina post-pandémica.

Versión al español: Armando Cintra Benítez

A partir de:

https://sloanreview.mit.edu/article/contextualizing-the-office-how-and-where-work-gets-done/