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¿Emprender después de los 50 años? Toma en cuenta estos pros y contras

MIT Sloan 16 Jun 2022
¿Emprender después de los 50 años? Toma en cuenta estos pros y contras

Para muchas personas la edad pudiera ser un impedimento, sin embargo, es posible lograr un proyecto de negocio en esta etapa de la vida si se toman en cuenta algunos aspectos.


Realizar ciertas cosas en la vida no tiene límites de edad y emprender un negocio a los 50 o 60 años es una de ellas.

Para muchos la edad pudiera ser un impedimento, sin embargo, no debería serlo si se toman en cuenta distintos aspectos, tanto los que implican ventajas como desventajas, que hacen viable un proyecto de negocio en este momento de vida.

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“Cualquier emprendedor tiene las mismas oportunidades de cambiar al mundo para hacerlo un sitio mejor, si tiene una idea y está dispuesto a trabajar duro para hacerla realidad, la edad no debería ser un inhibidor“, dice Néstor Guerra, especialista en emprendimiento e instructor de Udemy.

Si consideras arrancar un negocio o quieres saber cómo hacerlo toma en cuenta los siguientes puntos a favor y en contra que comparte Guerra.

Puntos a favor

  • La propia edad. El tener 50 o 60 años tiene varias ventajas, por ejemplo:
    • Red de contactos en el sector que han trabajado a lo largo de su trayectoria profesional
    • Es altamente probable que sus contactos ocupen posiciones de liderazgo y de toma de decisiones
    • Ahorros que se han acumulado a lo largo de su carrera para sobrevivir a la etapa inicial del emprendimiento
    • Experiencia y seniority que les suma ventajas competitivas en comparación con alguien más joven
    • Mayor conocimiento de un mercado o una industria
    • Respecto a habilidades blandas, pueden mostrar más temple y paciencia al iniciar un proyecto y una mayor tolerancia a las dificultades que se vayan presentando
  • Diferente actitud frente al fracaso. Aunque suene trillado, al tener más años de experiencia han transitado por triunfos y fracasos, las personas aprenden a manejar mejor las situaciones difíciles. Fallar en algo no es el fin del mundo y sí una forma de hacer las cosas de manera diferente y que al final del camino la vida es un aprendizaje continuo.

Si llega el fracaso, la recomendación es que éste sea, en la medida de lo posible,  barato y rápido ya que le permitirá al emprendedor experimentarlo en pequeña escala y no perder todo lo invertido.

Hay algunas acciones que pueden ayudarles a minimizarlo, por ejemplo, no invertir demasiado dinero en la idea inicial sin antes haber realizado un proceso de validación y realizar ajustes continuos.

  • Apertura para aprender cosas nuevas. La decisión de emprender implica una actitud de hacer cosas nuevas y estar abierto a la novedad, y lo que esto implica en términos de adaptación. Por lo tanto, asumimos cierta actitud para adquirir nuevos conocimientos.

La recomendación es que además de conocer más sobre el sector en el que emprenderán, necesitan desarrollar habilidades tecnológicas.

Puede que no están tan actualizados en el conocimiento y uso de las diferentes herramientas digitales, por lo que elegir las habilidades más demandadas como Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, realidad virtual y aumentada, metaverso, incluso temas de robótica o impresión en 3D, les será de gran utilidad.

Puntos en contra

  • La famosa frase de “así se han hecho siempre las cosas”. Es cierto que mientras más tiempo uno se dedique a cierta actividad más expertise tiene, pero las personas también pueden acostumbrarse a una determinada forma de hacer las cosas o de pensar, lo que puede inhibir la creatividad y la innovación para dirigirse de manera diferente.

Por tanto, hay que identificar ciertos sesgos que se pueden crear a partir de experiencias previas, recordemos que emprender significa cuestionar lo establecido para crear nuevo valor.

  • Aversión al riesgo. Y no es necesariamente por falta de actitud o ganas, a esta edad todavía se pueden tener responsabilidades familiares, que quizá alguien más joven no tiene, como hijos en edad escolar, el pago de una hipoteca, el ahorro para el retiro, el cuidado de los padres, entre otras.
  • Acceso a financiamiento. Esto aplica particularmente para personas de 60 años, ya que al estar en la recta final de su vida productiva, obtener un crédito puede ser complicado, o bien apalancarse de un fondo de inversión ya que usualmente buscan emprendedores jóvenes.
  • Emprendimiento circunstancial. Puede suceder que en despidos corporativos salgan personas de entre 50 y 60 años que encuentren dificultades para volverse a emplear, llevándolos a emprender no por gusto, lo que se vuelve más riesgoso y hasta cierto punto incómodo ya que lo impulsa la necesidad y la premura por obtener recursos económicos.

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