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Cultura organizacional

Reflexiones para generar una teoría completa de la dirección de empresas

Los que estudiamos el comportamiento de las organizaciones, la toma de decisiones de los directivos y la maximización de utilidades, carecemos de una creencia que permita explicar, predecir y usar como marco de referencia para las disciplinas empresariales: finanzas, comercialización, control, entre otras.


Enrique 02 Jul 2020
Reflexiones para generar una teoría completa de la dirección de empresas

Las ciencias empresariales iniciaron con los estudios de Henry Fayol y Frederick Taylor, padres de la Administración Clásica-Científica, basada en la Teoría Económica Clásica y en el Homo Economicus de Stuart Mill, resumidos en la proposición: “Las empresas buscan siempre maximizar sus utilidades”

La teoría clásica ha sido duramente criticada desde el inicio; por ejemplo, Mary Parker Follet, una de las pioneras en la Administración Humanista pedía una cooperación activa entre el trabajador y el jefe.

Dichas críticas se han incrementado con las crisis económicas de los últimos años y la incapacidad de la teoría clásica para predecir y prevenirlas; incluso, se ha llegado a afirmar que una visión errónea del interés personal llevó a la mala toma de decisiones que derivó en las crisis de inicio de siglo (Robert Simons).

Las críticas al Homo Economicus y a la proposición “las empresas buscan siempre maximizar sus utilidades” son muy variadas. Entras las más comunes se encuentran:

  • Homo Economicus supone que los seres humanos se comportan racional (entendiendo racional como pensamiento cuantitativo) ante estímulos económicos, siendo capaz de procesar adecuadamente la información que conoce y actuar en consecuencia. En otras palabras, que los humanos calculamos los beneficios y costos de nuestras alternativas en la toma de decisiones. La primera crítica a este modelo, para explicar el comportamiento humano, es que no toma en cuenta factores no cuantitativos como las emociones, las creencias personales o contextos culturales.
  • Otra crítica es que la evidencia muestra que nuestro comportamiento muchas veces, al analizarse bajo los criterios del Homo Economicus, sería un error. Los errores cognitivos, estudiados por Robert H Frank bajo el término Rational Choice without Regret, son un buen ejemplo. Uno de los errores más frecuentes es el costo de oportunidad: supongamos que usted tiene boletos, muy costosos, para un concierto, pero en camino al mismo se enfrenta a una tormenta muy peligrosa. Lo racional sería no ir al concierto, aunque muchos de nosotros seguiríamos intentando ir, asumiendo riesgos, para justificar la compra de los boletos.
  • La proposición “las empresas buscan siempre maximizar sus utilidades”, desconoce el contexto sobre el cual las decisiones humanas ocurren. Investigadores guiados por Joseph Henrich, de la School of Business Administration de la Universidad de Michigan, identifica junto a otros investigadores dos elementos contextuales que determina la toma de decisiones más allá de la maximización de utilidades: payoffs of cooperation (qué tan importante es la cooperación para la producción económica) y market integration (qué tanto dependen las personas en el mercado para satisfacer las necesidades diarias).
  • La alta complejidad de la toma de decisiones hace imposible que el director de empresas sea capaz de procesar adecuadamente la información que conoce. Tomando también en cuenta que la toma de decisiones en grandes empresas y conglomerados no es la actividad de una sola persona, sino de un conjunto de directores.
  • Por último, al menos en nuestro caso, debemos mencionar que, en el mundo empresarial real, no existe la información perfecta; además que la obtención de más y mejor información, genera costos que limitan la obtención y maximización de utilidades.

Ante estas críticas, una de las opciones que se ha pensado es la del complemento de la teoría clásica de la administración y del Homo Economicus con una “Teoría de Selección Natural Económica”. Uno de los primeros intentos para lograr esto es el ”Argumento de sobrevivencia”, del economista americano Armen Alchian, en su artículo “Uncertainty, Evolution and Economic Theory”.

Estas teorías funcionan como hipótesis complementarias (Karl Popper) que permiten conservar la validez de Homo Economicus dentro de un framework evolutivo y darwiniano. Donde la maximización de utilidades funciona como intermediario para la sobrevivencia de la firma a lo largo del tiempo. Dichos esfuerzos se están llevando a cabo para formular una teoría completa que permita unificar las ciencias, y disciplinas empresariales y de dirección.

Por ahora, podemos adelantar tres características que dicha teoría deberá tener para ser exitosa:

  • Debe ser una teoría basada en entradas y salidas. Es decir, que estudie las condiciones que permiten que las empresas sobrevivan, y quizás más importante las condiciones que hacen que las firmas desaparezcan.
  • Entender la competencia, más allá del modelo clásico y lo entiendan como lo entiende la teoría darwiniana evolutiva. Aquí dos ideas: en la naturaleza y en los mercados es común que una ventaja competitiva de un individuo sea perjudicial para el grupo. Un ejemplo son los largos cuernos de ciervos que permiten que algunos machos se reproduzcan más transmitiendo sus genes, lo que genera generaciones futuras con cuernos más largos que vuelven a la especie más vulnerable a los depredadores. Por otro lado, podemos ver que en la naturaleza no todas las especies compiten del mismo modo. Podemos identificar competencias agresivas, simbiosis, papacitos y coexistencia.
  • Por último, deberá decidir en qué nivel se presenta la competencia y selección. Richard Dawkins ha identificado que la competencia y selección en biología no se encuentra en el individuo o en la especie, sino en los genes. Esto permite explicar por qué en una lucha que debería ser individual surgen comportamiento de benevolencia y cooperación.

Bibliografía

  • Armen A Alchina, “Unvertanty, Evolution and Economic Theory” Journals of Political Economy, Vol 58 (June Junio 1950)
  • Sidney G. Winter Jr, “Economic Natural Selection and the Theory of the Firm” Yale Economic Essays. Vol 4. No. 1 (1964)
  • Karl Popper, “The Logic of Scientific Discovery” New York: Basic Books. 1959
  • Joseph Henrich, “In Search of Homo Economicus: Behavioral Experiments in 15 small-scale societies”. Working paper, Santa Fe Institute, 2001
  • Robert H. Frank. “The Darwin Economy”, Princeton Press. 2011
  • Mary Parker Follet, “Dynamic Administration” Lyndall Urwick, Henry C. Metcalf 1941
  • Robert Simons “Self-Interest: The Economist’s Straitjacket” Harvard Business School Accounting & Management Unit Working Paper No. 16-045. 2017
  • Richard Dawkins, “The selfish gene” Oxford Landmark Sciencie, 1989