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La transformación digital en tiempos de pandemia

Es importante tomar en cuenta que, si bien las personas requieren un proceso de cambio para progresar en sus vidas, también las empresas necesitan implementar fases de mejora continua.


Fernando Becerril 23 Sep 2020
La transformación digital en tiempos de pandemia

Esta mejora les permitirá rediseñarse, reconstruirse, reinventarse y transformarse de manera casi constante, con el fin de mantener su presencia en el mercado, en donde cada una de ellas participa.

En México, hacia los primeros años de la década de los años 80, se introdujo la computadora personal y con ello se inició un largo, tortuoso e inacabado proceso de transformación digital de nuestra industria, así como de la sociedad. Cuando hablamos de ello, nos referimos fundamentalmente al proceso que deben seguir las compañías para reorganizar sus estrategias corporativas y procesos de negocio, con el fin de obtener un mayor beneficio, como resultado de la implantación de nuevas tecnologías en sus operaciones diarias.

Esta reorganización implica que debe existir una incorporación de tecnologías digitales en todas las áreas de la empresa, con la intención de incrementar el valor de los productos o servicios que cada una de las organizaciones brinda a sus clientes.

Llevar a cabo este proceso requiere un cambio cultural al interior para salir del estado del confort, retar propias capacidades, y analizar internamente y con profundo detalle los procesos administrativos, de operación, comercialización, mercadotecnia, inventarios, entre otros. Sin embargo, en el mundo real, este proceso de introspección no está sucediendo de manera adecuada en un buen número de proyectos.

Lo valioso es la revisión de los procesos internos para evaluar la mejor manera de llevarlos a un entorno digital y que, seguramente, requerirá la compra de una o más computadoras, un mejor servicio de Internet, presencia en redes sociales y potencialmente alguna plataforma de comercio electrónico; aunque una de estas acciones, por separado, no implica que las empresas estén haciendo realmente una verdadera transformación digital.

Desde el inicio del siglo XXI, en donde las fronteras cada vez están menos definidas, la colaboración es fundamental para la correcta consecución de los proyectos y la información es indispensable para hacer análisis adecuados de los procesos; la facilidad de acceso a las herramientas informáticas, el equipo de cómputo y, en general, a las tecnologías de la información y comunicaciones, que ofrecen a la sociedad diferentes alternativas tecnológicas y que apoyan de manera decisiva la implementación de las estrategias en un entorno digital.  

Es conveniente reiterar que la tecnología informática con la que hoy contamos y que nos ayuda a implementar nuestras operaciones diarias, es simplemente una herramienta. Cuando intentamos alterar nuestros negocios en una versión digital de los mismos, es necesario hacer un análisis profundo de la propia estrategia del negocio, en el cual será necesario confrontar el pasado y afrontar nuestro futuro de manera decidida; y casi con seguridad, rompiendo paradigmas establecidos. 

En el entendido de que lograr un verdadero cambio es incrementar el valor de los productos o servicios que ofrecemos, es indispensable que se tome en consideración que, para conseguir una maximización de la eficiencia, se solicite minimizar nuestros costos de operación, mejorar nuestras capacidades de comunicación, evaluar la conveniencia o no de pensar global y definitivamente, y automatizar nuestros procesos. Todo esto, en conjunto y apoyado con las herramientas tecnológicas, es lo que nos podrá llevar a una adecuada transformación digital de nuestras organizaciones.

El proceso de análisis para transformarse digitalmente puede ser largo, complicado de realizar y no necesariamente de fácil implementación. Para conseguirlo, hay que pensar fuera de la caja y tomar en cuenta que una alteración de este tipo da como resultado un cambio en la cultura corporativa de las compañías, mismo que se ve influido por múltiples factores y que deberá atenderse de manera paralela a la propia implementación de la variación digital.

El procedimiento de transformación digital exige el compromiso total de la alta dirección del negocio.  Como en cualquier proyecto en el que se embarca una organización, éste es exitoso en la misma medida en que es asumido como propio por parte de los liderazgos de las estructuras. Con ese compromiso, no solamente se facilita la implementación de los cambios, sino también se promueve el cambio de la cultura.

De la misma forma, es vital considerar que para que consolide el proyecto, los miembros de la organización deben generar competencias digitales; es decir, que se conozcan los beneficios que aporta al tener una correcta formación para afrontar el cambio tecnológico.  En este sentido, es natural y muy frecuente que al interior se genere una resistencia al cambio que la dirección tendrá que gestionar. Y es importante tomar en cuenta las brechas generacionales que pudieran existir entre los miembros. 

De manera complementaria, es indispensable que tanto el líder del proyecto como la dirección de la empresa, conozcan ampliamente las herramientas digitales disponibles en el mercado, con el fin de que se lleve a cabo una correcta selección de aquellas que aportarán beneficios a los procesos importantes.  Lo mismo pudiera ser un ERP que algún otro servicio de los denominados SaaS los que podrían ser adecuados para llevar al entorno digital los procesos de negocio de las organizaciones. 

Vale la pena mencionar que es relevante el análisis de los instrumentos disponibles para decidir si es viable implementar una correcta transformación digital, lo que se denomina como software propietario. Esto implica que se tendrá que planificar el desarrollo de un sistema específico para las necesidades propias de la organización, con lo que pudieran incrementarse tanto los costos del proyecto como los tiempos de implementación del mismo. 

Lo anterior puede sonar muy retador, pero en muchos casos es la real solución para proyectos de este tipo.  No temamos afrontar este reto, ya que los beneficios pueden ser mayores que intentar forzar el uso de un software comercial; por ello, la decisión tendrá que tomarse de manera informada después del análisis profundo de los procesos y de las herramientas disponibles.

Cuando una compañía decide innovar, es importante considerar que no debemos alejarnos de la comunicación.  Es recomendable asesorarse con un especialista en marketing digital para que se construya una correcta comunicación efectiva en el entorno digital.   Una buena página web, complementada con mensajes adecuados en los canales correctos, nos permiten complementar el proceso de transformación y generar una buena reputación digital.  Así, no solamente brindaremos productos o servicios de valor, sino que también lo que digamos de ellos, vía nuestra página web, blog o redes sociales, generan valor tanto a los productos o servicios como a la marca.

Las organizaciones se mueven de un entorno físico a uno digital, los procesos que se hacen en la actualidad se automatizan y finalmente, esos procesos automatizados se convierten en procesos realizados por un software.  Y éstos se transforman en datos. 

Los datos hoy son más importantes que la información misma. Particularmente, los datos de calidad son el parteaguas que determinan la transformación digital y generan lo que se conoce como información de calidad. Son los grandes habilitadores de nuevas soluciones tecnológicas. 

Tecnologías y soluciones como el Internet de las Cosas, blockchain, Inteligencia Artificial, machine learning y social selling están fundamentados en los datos.  Estos son indispensables para entender cómo están funcionando las empresas y cuáles son las preferencias de sus clientes, para identificar las mejores maneras de brindarles productos o servicios específicos que demandan.

Y llegado a este punto, tenemos que hacer una pregunta clave; ¿estamos preparados para ofrecer servicios en el entorno digital a nuestros consumidores? Es altamente probable que tener una respuesta sea difícil. Asimismo, es muy posible que tengamos respuestas parcialmente positivas y parcialmente negativas, y esto dependerá de la medida en que hayamos decidido dar pasos firmes en los últimos años para, poco a poco, irnos transformando digitalmente.   

Después de un primer análisis, es seguro que tengamos ya una buena página web, tal vez una buena infraestructura informática y, probablemente, algunas soluciones implementadas en algún tipo de software. El uso de tiendas digitales y marketing digital está cada vez más difundido en las empresas y, por ende, se logra una mayor presencia en el entorno digital, pero ¿estamos en camino, ya llegamos o todavía no hemos iniciado la transformación?

La transformación digital es un proceso disruptivo que pone en entredicho, en gran medida, lo que hemos realizado y que genera una sacudidad importante a la forma en que se hacen las cosas. Sin embargo, el resultado es benéfico para la organización y sus clientes.

En esta época de contingencia, lo que nos queda es renovarnos, reinventarnos y trascender; además de optimizar los procesos internos, generar una reducción importante en costos, permitir que las organizaciones “piensen” y “hablen” de la misma manera que sus clientes, y renovar la cultura corporativa, lo cual da valor a los productos o servicios, genera estructuras dinámicas y altamente calificadas, y mejora la eficiencia operativa.  

Lo más importante es que no se quede en un proyecto y que las compañías se transformen.  No importa qué tan adelantado o no esté en el proyecto de transformación digital, lo valioso es continuar con el esfuerzo y llegar a la meta lo más rápido, pero firme.   

Esta crisis sanitaria nos ha obligado a tomar medidas que difícilmente hubiéramos tenido el valor de tomar en condiciones “normales” y que, por subsistencia, nos aventuramos a explorar terrenos antes inhóspitos y lejanos. Es indispensable que exploremos nuestras capacidades, evaluemos valores organizacionales, enfoquemos esfuerzos y definamos un plan de acción para permanecer en el mercado.  Ahora que regresemos a algo que se asemeje a nuestra “antigua normalidad”, nos encontraremos en un mundo diferente al que dejamos atrás, a principio de este 2020.  

Si queremos seguir participando en el ecosistema empresarial, hay que lograr esa tranformación digital que nos hará más eficientes, más empáticos, renovados y con mayor valor. En los años venideros, quien no esté digitalmente sano y con una buena reputación, dificilmente podrá aspirar a ser uno de los grandes jugadores; cada uno, en su sector económico.

Es cierto que pensar en una transformación digital no es nada fácil, es retador y confronta nuestros paradigmas; se convierte no solamente en un disruptor, sino también en un catalizador que nos permitirá permanecer en el mercado, hacernos más atractivos, acceder a nuevas oportunidades de negocio y a volvernos más rentables. Lo anterior llevará a nuestra empresa a ser parte de estala llamada Industria 4.0.