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Olvidar las llaves y andar de gruñón pueden ser signos de una enfermedad

Una vez que alguien ha padecido un infarto cerebral es difícil que pueda volver al trabajo. El procesamiento de lenguaje, la comprensión y el habla resultan dañados después de un ataque de este tipo. Perder tales habilidades obstaculiza el desempeño laboral, advierte la neuróloga Lorena Cuéllar.
 


Mit Sloan 23 Oct 2018
Olvidar las llaves y andar de gruñón pueden ser signos de una enfermedad

¿Dónde habré puesto las llaves? La escena parece común, a muchos les ha ocurrido. Pero si los olvidos comienzan a ser frecuentes y van acompañados de cambios de humor, podrían ser síntomas de alguna enfermedad cerebrovascular.

“No es normal que a los 35 o 40 años haya un deterioro cognitivo leve”, advierte en entrevista para Factor Capital Humano la neuróloga clínica, Lorena Cuéllar. Señales como las anteriores “pueden ser alarmas que muchas veces no tomamos en cuenta”, agrega.

Los padecimientos cerebrovasculares son una de las principales causas de muerte en la población mexicana. En 2015, en conjunto con la diabetes mellitus, las enfermedades isquémicas del corazón y las del hígado, ocasionaron casi 40 por ciento de las defunciones en México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Alteración en las neuronas

La enfermedad vascular cerebral es una alteración en las neuronas, apunta Cuéllar, especialista del Hospital Ángeles. Ese cambio en el sistema nervioso provoca una disminución de flujo sanguíneo en el cerebro, lo que puede causar variaciones cerebrales de manera momentánea o permanente.

De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), hay dos subtipos: isquémica y hemorrágica. La primera se produce por la interrupción del flujo sanguíneo. Los síntomas duran unos pocos minutos y la recuperación es total en menos de 24 horas. Sin embargo, es una urgencia médica.

La hemorrágica “se presenta cuando un vaso sanguíneo se rompe, causando un sangrado dentro del cerebro”. Uno de los peores escenarios es el infarto cerebral, que aparece cuando el flujo sanguíneo se interrumpe por una obstrucción, causada por grasa o sangre.

Olvidos y cambios de humor

Algunos de los síntomas de este mal son: alteración repentina de la visión en un ojo o ambos, pérdida repentina de la fuerza o sensación de hormigueo en un brazo o una pierna. Este último efecto también puede sentirse en el rostro, indica el IMSS en su portal de salud en línea.

Lorena Cuéllar agrega que hay otras manifestaciones clínicas a tomar en cuenta. Olvidar las cosas repetidamente, por ejemplo, y “cambios en el carácter, volverse ansioso o de un humor irritable o voluble”.

Este tipo de enfermedad afecta el lóbulo frontal, encargado de mantener el control de impulsos, por eso altera la conducta de quien lo padece. Otro deterioro importante ocurre en el área encargada de la memoria.

¿A cuántos trabajadores afecta?

Las enfermedades cerebrovasculares afectan más a los hombres, de acuerdo con la neuróloga, especialista en la interpretación de imágenes transcreaneales. Pero a quien sea que aqueje, si causa un infarto cerebral le será difícil volver a su vida como era antes de ese episodio, incluyendo la parte laboral, puntualiza.

En 2015 el IMSS dictaminó como inválidos a 852 hombres debido las afectaciones que sufrieron por esos padecimientos, según el documento Estadísticas sobre Accidentes y Enfermedades Laborales, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).  Para 2017 la cifra de varones en esa situación creció a 938.

También en 2015, el IMSS emitió 275 dictámenes de invalidez para igual número de mujeres. Si bien ese número subió en 2017, las 296 trabajadoras que entraron en esa categoría representan 30 por ciento de los casos en hombres en aquel año, de acuerdo con ese censo de la STP, que elabora con base en reportes del IMSS.

El estrés como detonante

Cuando la enfermedad cerebrovascular se manifiesta en personas de menos de 45 años generalmente se debe a que sufren alteraciones de coagulación, les falta alguna proteína o cuentan con predisposición genética, explica Lorena Cuéllar.

Quienes padecen ese mal y rebasan los 45 años suelen tener también diabetes, hipertensión o colesterol alto. Sin embargo, para ambos grupos el estrés puede ser uno de los detonantes más comunes, añade la neuróloga.

 “Si sabemos que tenemos algún factor de riesgo y ni aún así hacemos un cambio de estilo de vida, como bajar de peso, hacer ejercicio e intentar llevar un ritmo más calmado, es muy probable que este padecimiento nos toque en algún momento”, apunta.

Prevenir es la única opción

En países como México, con una economía emergente, donde no todos pueden tener acceso a los servicios de salud, señala, “la única opción que tenemos es no es enfermar. Hay que prevenir porque el costo es elevadísimo”.

El costo promedio de una consulta con un neurólogo es de 3.500 pesos. El precio de los suplementos alimenticios para paliar los síntomas es de 350 pesos al mes, agrega.

Para este tipo de enfermedad no hay una vacuna o un medicamento que pueda evitar su aparición, por eso es importante acudir al especialista si se presenta uno de los síntomas señalados. Sin embargo, indica, investigaciones recientes han demostrado que el consumo de cápsulas de Omega 5 podría ayudar a prevenirla.

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