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¿Burnout en el equipo de trabajo? 4 soluciones disruptivas para apagar el fuego

Mit Sloan 16 Ago 2020
¿Burnout en el equipo de trabajo? 4 soluciones disruptivas para apagar el fuego

Las fuertes cargas de trabajo, la depresión y el aislamiento social son factores externos para un coctel explosivo que impactará en la salud de los empleados y que se debe enfrentar de forma innovadora.


Las exigencias profesionales y los retos constantes, comúnmente asociados a posiciones críticas y de alta responsabilidad, pueden provocar un agotamiento mental que, si no se maneja correctamente, desemboca en el fenómeno conocido como burnout.

El síndrome de burnout entre los colaboradores, definido como el estrés laboral crónico que no ha sido gestionado con éxito, se puede manifestar a través de las siguientes señales: bloqueo mental y pérdida de concentración, cansancio físico, dificultad para ejecutar tareas y cumplir con compromisos, irritabilidad y ausencia de alegría, conflictos para balancear la vida profesional con la personal y falta de motivación para involucrarse en proyectos enriquecedores.

Superar este estado no es sencillo. Quienes se encuentran en él, entran en una espiral donde es difícil encontrar impulso para salir. Para romper esta inercia, necesitamos soluciones disruptivas que podemos encontrar retomando cuatro mentalidades de las culturas organizacionales innovadoras.

1. Apertura ante el error humano

Cuando tenemos un rol de liderazgo, solemos pensar que nuestra obligación es siempre ser fuertes y no equivocarnos. Tememos reconocer que una situación nos está sobrepasando porque creemos que es un signo de debilidad. Sin embargo, sentirnos abrumados y cometer errores es parte de nuestra condición humana, y esforzarnos continuamente por evitarlo, puede ser sumamente agotador.

La apertura, una de las primeras mentalidades que debemos adoptar en un proceso de innovación, nos permite aceptar márgenes saludables de errores humanos y nuestras emociones, lo cual es el punto de partida para eliminar el burnout.

2. Análisis del contexto

Con una actitud de apertura auténtica es más sencillo revisar de manera objetiva los factores que nos están generando burnout. Éstos pueden ser tan amplios como el entorno socioeconómico global o tan cotidianos como nuestras rutinas, tareas o relaciones laborales.

Al hacer este ejercicio, es importante clasificar las variables en externas e internas para identificar cuáles dependen de nosotros, cuáles no y, en esta medida, establecer si podemos generar acciones para modificarlas, controlarlas o reducirlas; o bien, si debemos aprender a lidiar con ellas.

Cuando tenemos un nivel de estrés elevado, hacer este análisis es complicado. Por eso, puede ser muy útil buscar el apoyo de nuestro círculo de soporte o de un experto.

3. Enfoque positivo

El burnout se produce, principalmente, en la mente. Por eso, para vencerlo, es muy importante cuidar el tono y la intención de lo que pensamos. Tener diálogos negativos con nosotros mismos nos envuelve en un círculo vicioso donde el agotamiento mental se hace cada vez más fuerte con nuestros propios pensamientos.

Una práctica que podemos aplicar para transformar nuestra mentalidad en positiva es remplazar el “No” por el “¿Cómo sí…?”. Por ejemplo, si notamos que nuestra cabeza está diciendo “No lo voy a lograr”, intentemos sustituirlo por: “¿Cómo lo voy a lograr?”. Así, podemos comenzar a encontrar respuestas innovadoras a los problemas que nos están provocando tensión.

4. Colaboración constructiva

Gestionar a un equipo de manera efectiva no significa tener el control absoluto sobre cada acción de sus integrantes. Por lo contrario, este comportamiento sólo genera más estrés y carga de trabajo para el líder. Además, reduce la productividad de todo el grupo y limita el potencial que los colaboradores podrían desarrollar involucrándose en proyectos y tomando decisiones.

Trabajar de manera colaborativa, en foros multidisciplinarios donde se proponen soluciones para un problema, ayuda a los líderes a aligerar sus cargas. Delegando más y controlando menos contaremos con más tiempo para enfocarnos en la estrategia, al mismo tiempo que atendemos nuestra vida personal y empoderamos a nuestra gente con responsabilidades mayores.

¿Puedo “contagiar” a mi equipo?

Un equipo de trabajo es reflejo de su líder. Cuando éste tiene burnout, es altamente probable que éste lo transmita a sus colaboradores a través de sus acciones, actitudes, decisiones y mensajes.

Al detectar que uno de nuestros empleados podría estar pasando por esta situación, es primordial buscar a un experto para determinar si requiere atención psicológica o psiquiátrica. Durante todo el proceso, es importante mostrarle apoyo y tener como prioridad su recuperación.

De manera adicional a la normativa que las compañías deben observar para reducir los factores de riesgo psicosociales, los líderes podemos implementar prácticas para procurar el bienestar de nuestros colaboradores. Aquí algunas ideas para reducir el burnout de tu equipo:

» Celebra los avances

La orientación a resultados y la planificación a largo plazo son muy efectivas para desarrollar equipos de alto desempeño; no obstante, cuando se está trabajando en un proyecto extenso y complejo, los colaboradores pueden frustrarse al ver que están lejos de alcanzar el objetivo.

En estos casos, se aconseja dividir el proyecto en fases, estableciendo acciones y metas a mediano y corto plazo. Esto contrarrestará el bloqueo mental que suele presentarse en el burnout, ya que es más sencillo enfocarse en completar tareas puntuales en periodos breves.

No debemos olvidar reconocer a nuestra gente conforme cumpla los objetivos parciales, pues así reactivaremos su motivación, autoestima y entusiasmo por el futuro.

» Lidera con el ejemplo

La apertura que se mencionó al inicio del artículo también es necesaria para que los líderes reconozcan ante sus empleados que han pasado por los estragos del burnout, destacando las lecciones que aprendieron de esta experiencia y las acciones que tomaron para lidiar con ella de manera exitosa.

El objetivo de compartir nuestra historia es evidenciar que es posible superar esta situación, empatizar con nuestros colaboradores y hacerlos sentir acompañados e inspirados a no rendirse. Además, conectar con ellos de esta manera puede sentar las bases para construir sólidas relaciones de confianza.

» Fomenta hábitos saludables

Usualmente, las personas que sufren de estrés crónico dejan de cuidar su bienestar físico, mental y emocional; especialmente, cuando tienen exceso de trabajo. En un entorno como el nuestro, donde todos tenemos múltiples tareas y roles sociales al mismo tiempo, ya no es suficiente asignar cargas de trabajo realistas y evitar las jornadas extensas.

El contexto laboral actual nos exige ir más allá, con esquemas de horarios flexibles, programas para promover el autocuidado y actividades de esparcimiento y relajación, entre otras iniciativas de bienestar.

A lo largo de nuestra vida profesional, enfrentaremos episodios de estrés y ansiedad, pero prácticas como éstas nos prepararán para sobrellevarlos con mayor resistencia, sin quebrantar nuestra estabilidad emocional.